¿Por qué Bruselas es considerada el corazón yihadista de Europa?

¿Por qué Bruselas es considerada el corazón yihadista de Europa?

Marzo 27, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País | AFP
¿Por qué Bruselas es  considerada el corazón yihadista de Europa?

¿Por qué Bruselas es considerada el corazón yihadista de Europa? Expertos en conflictos internacionales opinan del tema.

Las calles de Molenbeek son una mezcla entre una ciudad europea y un país musulmán. Su arquitectura aún conserva edificaciones del estilo flamenco  con edificios  de ladrillo de varios pisos, pero en las esquinas  se observan tiendas con letreros en idiomas como el árabe, negocios de kebab, restaurantes de  tajine y cuscús  marroquí. Por sus calles caminan mujeres con hiyab o chador; hombres vestidos con túnicas que se saludan con la frase ‘Salam aleikum’ (que la paz esté contigo).   Más de 20 mezquitas se encuentran en esta zona de Bruselas. Allí, casi el 80 % de sus habitantes son musulmanes. Una proporción similar a la de los  distritos Schaerbeek y Jette, las dos zonas de donde salieron los terroristas que acabaron con la vida de 31 personas el martes en Bruselas. En estos sectores capturaron esta semana a tres personas relacionadas con los atentados del aeropuerto  y el metro Maelbeek. Días antes habían detenido en Molenbeek a Salah Abdeslam, autor de los atentados de noviembre pasado en París, en los que murieron 130 personas. Los ataques en la capital francesa se planearon en Bruselas y según las autoridades europeas las cuatro personas identificadas como los terroristas que llevaban los explosivos también tuvieron relación con los anteriores hechos. [[nid:520847;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2016/03/afp_939hu.jpg;full;{¿Por qué Bruselas es considerada el corazón yihadista de Europa? Expertos en conflictos internacionales opinan del tema.Redacción de El País | AFP}]]¿Por qué Bruselas? Para Markus Schultze-Kraft, docente de la Universidad Icesi, con un  doctorado en Ciencias Sociales, “golpear a Occidente y Europa en Bruselas debe tener un valor simbólico importante para los perpetradores de los atentados: se trata de la sede central de  la Unión Europea. Además, parece haber una conexión con los atentados en París el año pasado, en el sentido de que algunos de los implicados en esos atentados  tienen la ciudadanía belga. Según lo que se conoce, Bruselas sí es un centro de actividades y de planeación de atentados de parte de grupos fundamentalistas”.   Bruselas es la capital de la Unión Europea, en la que tienen sede sus pricipales instituciones: Parlamento, Consejo y Comisión, así como la sede de la Otan. Precisamente, en la estación de metro cercana a la sede de la UE se dio uno de los atentados. Esta ciudad es como una torre de Babel. Bélgica tiene tres idiomas oficiales. neerlandés -en su dialecto flamenco-,  francés y alemán, que se hablan dependiendo de la región. En Bruselas, la capital, se mezclan estas lenguas, con inglés, árabe, pashto,  urdu...  Es que una de cada cuatro personas en Bruselas es musulmán,  procedente de países como Pakistán, India, Marruecos, Túnez, Senegal. Incluso, muchos de ellos llevan décadas y han tenido hijos nacidos allí. No solo  ha sido  llamada  la capital de Europa sino la capital europea del islam. La  capital de ‘Eurabia’.   Muchos de estos musulmanes, incluso los nacidos belgas,  no se han integrado a esta cultura. Al contrario, han creado una especie de guetos. Un análisis de la BBC, publicado tras los ataques de París,  hablaba de una especie de Apartheid. Citaban a un alto exoficial de la policía, que  advertía que “el fracaso de este país en integrar a su minoría musulmana ha creado un ‘sistema de apartheid’ (segregación racial). Realmente tenemos guetos. Y lo que es más importante y más peligroso, no es que la gente no se mezcle sino que se trata de un gueto mental”. Y agregaba que “se podría pensar que Bélgica, con sus dos grandes comunidades lingüísticas -los que hablan flamenco y los que hablan valón- estaría más abierta que otros países para aceptar la diversidad. Pero la verdad es lo opuesto: porque cada uno de esos grupos está encerrado en sí mismo”. Adam  Nossiter,  análista del New York Times, hacía referencia el miércoles a las divisiones entre los belgas. “Los nuevos ataques otra vez subrayan no solo las debilidades de los servicios de seguridad belgas sino también la persistencia y creciente perspectiva de peligro que los expertos en inteligencia describen como un medio favorable de las células terroristas para formar, ocultar y operar en el centro de Europa. El país de sólo 11,2 millones de personas se enfrenta a una burla  como estado fallido rico del mundo,   una mezcla inquietante de las redes terroristas arraigadas; un gobierno debilitado por las divisiones entre los  representantes franceses, holandeses y alemanes; y un servicio de inteligencia abrumado, en desorden aparentemente crónico”. Santuario para islamistas radicales Shiraz Maher, del Centro Internacional de Estudios de la radicalización (ICSR) en el King's College de Londres, asegura  que los últimos atentados “demuestran la existencia de una red terrorista amplia y sofisticada en Bélgica, que va más allá de la que atacó Francia el año pasado”. En un comunicado publicado en Internet en árabe y en francés el grupo Estado Islámico (EI) reivindicó los atentados contra la “Bélgica cruzada”, acusando al país de luchar “contra el islam y contra los musulmanes”. Bélgica tiene proporcionalmente el mayor número de yihadistas que decidieron irse a luchar a Siria o Iraq. Se han detectado 494 ‘yihadistas belgas’: 272 están en Siria o en Iraq, -75 murieron, 134 volvieron y 13 están en camino-, según los servicios de seguridad e inteligencia del país. Bélgica y su capital parecen haberse convertido así en un refugio para los yihadistas, a pesar del refuerzo de su legislación antiterrorista y del desmantelamiento de redes y células yihadistas. Sus distritos Aunque en toda Bélgica vive una amplia comunidad musulmana los problemas de militancia extremista se concentran en la capital. El ministro  del Interior de Bélgica, Jan Jambon, había asegurado que muchos de los militates del EI que habían partido hacia Siria o Iraq habían sido reclutados en Molenbeek, un distrito con  un alto nivel de desempleo y de delincuencia.  Allí vivieron  Salah Abdeslam y su hermano, que hizo estallar su cinturón explosivo en París el 13 de noviembre. También pasaron por allí  Hasan El Haski, condenado como uno de los cerebros de los atentados de 2004 en Madrid (191 muertos) y Mehdi Nemmouche, el principal sospechoso del atentado del museo judío de Bruselas en mayo de 2014. Ayoub El Khazzani, quien fracasó en su plan de atentar contra el tren bala Thalys Amsterdam-París, estuvo en Molenbeek, en casa de su hermana, y una célula yihadista desmantelada en enero en Verviers (este) también tenía conexiones en el barrio. Y Abdelhamid Abaaoud, uno de los presuntos organizadores de los atentados de París, abatido por las fuerzas de seguridad franceses, también venía de la comuna. Y en zonas como Molenbeek o Anderlech  surgen en la clandestinidad  figuras carismáticas que se convierten en líderes de las partes más extremistas de la comunidad, que reclutan los jóvenes para enviarlos a combatir en nombre del EI. Las redes sociales son el principal vehículo de captación de estos jóvenes, quienes no se sienten belgas, pese a haber nacido en ese país. Ndiaye Mouhameth Galaye, uno de los dos imames de la Gran Mezquita de Bruselas, dice que  ellos luchan contra la radicalización. El viernes lanzaron un programa para evitar que los jóvenes sean reclutados.  “Algunos padres se levantan un día y descubren que su hijo se niega a darles los buenos días, les reprochan no comer halal y empiezan a cambiar de costumbres. Y entonces el padre, preocupado, viene a vernos”, cuenta el imam que asegura haber evitado que varios jóvenes se fueran a Siria. El gran edificio de la mezquita está situado en un parque del barrio de las instituciones europeas. En la entrada, un panel electrónico  reza: “No a la violencia, no al terrorismo”. Una manera para los musulmanes de mandar un mensaje al país y al mundo y luchar contra lo que consideran una asimilación totalmente injusta entre islam y terrorismo.

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