¿Podrá Donald Trump construir un muro en la frontera con México?

Noviembre 13, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Edwin Giraldo Ruiz | corresponsal de El País en Washington, EE.UU.
¿Podrá Donald Trump construir un muro en la frontera con México?

El presidente electo de los Estados Unidos, Donald Trump.

Esa es una de las muchas preguntas que el mundo se hace hoy, al revisar las acaloradas propuestas que hizo en campaña. ¿Cumplirá?

En su camino hacia la Casa Blanca, Donald Trump prometió “hacer a Estados Unidos  grande de nuevo”. 

Este lema de campaña caló en la conciencia de más de 60 millones de personas, la mayoría residentes de zonas rurales, blancos de clase media nostálgicos por el recuerdo del viejo sueño americano. 

Trump repitió incesantemente que construirá un muro en la frontera con México, deportará a todos los indocumentados, prohibirá la entrada de musulmanes al país, eliminará restricciones al porte de armas, abolirá la Reforma a la Salud, cambiará el acuerdo nuclear con Irán y terminará algunos tratados de libre comercio.

Ahora que ganó la Presidencia, es incierto si podrá cumplir esas promesas, aún con el Partido Republicano disfrutando de mayoría parlamentaria en el Congreso.

Es incierto si  Donald Trump, ya en la Presidencia,  podrá o no construir el muro en la frontera con México. Pero, más complicado aún, obligar al Gobierno mexicano a pagarlo, pues sus líderes han dicho que no lo harán.

“Pagar por el muro no es parte de nuestra visión”, dijo la canciller de ese país, Claudia Ruiz Massieu.

Para Carlos R. Mercader, director Alianza Latina para los Principios Conservadores en Washington, la agenda sobre seguridad fronteriza probablemente no incluya un muro sobre la totalidad de la frontera, pero sí el estímulo iniciativas ya existentes para evitar el paso ilegal desde México.

“Creo que habrá una continuación de lo que fue la iniciativa George W. Bush que pretende asegurar los lugares propicios para el paso ilegal. No en todas partes se puede construir un muro, solo donde más tráfico hay. No sabemos cómo será, pero sería un tipo de verja que impida el paso”, agregó el experto.  

Trump deberá convencer al Congreso. Las elecciones del 8 de noviembre ratificaron la mayoría republicana en el Senado y la Cámara de Representantes, así como las gobernaciones estatales. Sin embargo, el funcionamiento del Legislativo en términos de presupuesto es complejo y no garantiza que una orden desde la Casa Blanca se ejecute bajo el principio de que el presidente proviene del mismo partido.

Aldo Cívico, de la Universidad de Rutgers en Nueva York, prevé un mandato muy complejo para Donald Trump, quien “construyó para sí mismo una situación muy difícil”.

“El Congreso tiene un poder muy fuerte, pero hay una Constitución. Él no fue nombrado para manejar una más de sus empresas, donde puede ser autoritario. Aquí hay instituciones democráticas y leyes”.

Video: "construyan el muro", lo que gritan estudiantes de EE.UU. a niños latinos

En Filadelfia, un día antes de la elección, un joven estadounidense que portaba una pancarta a favor de Trump le dijo a este diario: “Él quiere traer más trabajo y oportunidades al país”. 

Esa frase corta terminó siendo fundamental en la campaña. La victoria del polémico candidato republicano se sustentó en el apoyo recibido en el Rust Belt, un grupo de estados en el noreste y centro oeste caracterizado por el declive de la industria manufacturera, en especial la producción de acero en Pensilvania y Ohio.

Según la revista The Economist, estos habitantes añoran los tiempos posteriores a la Segunda Guerra Mundial, que los ubicó en una clase media próspera. “Hoy sienten apasionadamente que la economía está en su contra, y quieren cambios en el capitalismo que la corriente principal de políticos pueden otorgar”. 

Si este será el caso de Trump, está por verse. Plantea, entre muchas cosas, normas rígidas para evitar la contratación de mano de obra barata en China y lograr que grandes compañías den trabajo a estadounidenses en su país, algo que sonó maravilloso para su base electoral.

Durante su primera entrevista como presidente electo, Trump le dijo a The Wall Street Journal que mantendrá al menos dos partes de la reforma al sistema de salud que Barack Obama logró aprobar en el 2009. Estas palabras contradicen sus promesas de campaña, cuando aseguró que aboliría la totalidad de la reforma desde el día uno. 

También explicó que se enfocará en promover reformas para estimular la concesión de créditos por parte de los bancos y estudiará aranceles para empresas que ayuden a preservar el empleo. 

Destruir el Estado Islámico, derogar la negociación nuclear con Irán, cambiar el proceso de reestablecimiento de relaciones con Cuba, proponer un tono de cooperación con Rusia, reducir las obligaciones de Estados Unidos en la OTAN, fueron algunas de las polémicas propuestas de campaña.

“De la palabra a la acción, será muy interesante ver cómo eso se transforma y toma realidad. Él ha dicho antes que buscaría tener una buena relación con Putin y otros dictadores (…) Estos acuerdos pasarán por un crisol riguroso y no me extrañaría verlos desaparecer”, explica Mercader.

Mientras Cívico plantea que Donald Trump “encontrará resistencia de las leyes, de las cortes. Veremos que pasa porque él suele ponerse en una situación en donde no logra hacer nada, e incluso podría tener un proceso de ‘impeachment’”. 

El vicepresidente electo, Mike Pence, está encargado de la transición presidencial, cuyo comité ejecutivo estará conformado por tres hijos de Trump: Ivanka, Donald Jr. y Eric. 

Se espera que entre los tres pesos pesados de su gabinete estén el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie; el exalcalde de Nueva York Rudolph Giuliani, y el senador Jeff Sessions. 

Trump tiene que asignar alrededor de cuatro mil puestos en su administración, entre los cuales unos mil deberán ser ratificados por el Senado. 

Por todo esto, a falta de dos meses para la posesión del nuevo Presidente, su estilo irreverente y falta de experiencia como funcionario público mantiene en vilo al mundo. No se sabe qué puede pasar.

El miedo de los indocumentados 

El temor y la incertidumbre crecen entre los indocumentados tras el sorpresivo triunfo de Donald Trump. ¿Habrán redadas? ¿Expulsiones masivas? ¿Mayores obstáculos para trámites migratorios? ¿Qué pasará? Nadie lo sabe. 

Samantha Yánez no pega un ojo en las noches. Esta mexicana llegó con 6 años a Estados Unidos y a sus 21 no conoce otra realidad. Pero no tiene papeles, obtuvo un permiso temporal del presidente saliente Barack Obama por haber entrado niña, que Trump ya criticó y podría eliminar. 

“Es como si no tuviera tierra, soy extranjera en el único país que conozco”, dijo Samantha con la voz afectada. Y agregó: “Estoy insegura, siento rabia, tristeza, me siento traicionada por el sueño americano”. 

Bernardino, un hondureño de 34 años que no quiere dar su apellido, buscaba un ‘coyote’ que lo hiciera entrar a Estados Unidos por la frontera en Tijuana, cuando desistió. Lo mismo Samuel, de 18, que viene de El Salvador. Ambos no quieren perjudicar a sus familiares que ya están al norte de la frontera. 

Un 65 % de los votantes que se declaran hispanos apoyó a Hillary Clinton, pero eso no fue suficiente para detener al candidato republicano. Caras largas, llorosas, preocupadas se ven entre muchos hispanos, la primera minoría del país con 55 millones de personas. 

“Estamos viviendo en la incertidumbre, muy preocupados, porque no sabemos qué va a pasar” , dijo Libertad Sánchez, una peluquera ecuatoriana de 50 años que vive en Nueva York y llegó a Estados Unidos hace 17 años pero no tiene los papeles.

[[nid:593129;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2016/11/trumpprotestas.jpg;full;{En varias ciudades de Estados Unidos miles de manifestantes continúan con las protestas rechazando el triunfo de Donald Trump en las elecciones presidenciales, lo que aumenta el clima de polarización del país.Agencia AFP}]]

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