Plata, estrategia y deseo en las elecciones norteamericanas

Noviembre 04, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Alejandro Sánchez López de Mesa, politólogo de la Universidad Javeriana Cali, magíster en estudios políticos
Plata, estrategia y deseo en las elecciones norteamericanas

Aunque seis candidatos se disputan la presidencia de Estados Unidos, la decisión se tomará entre dos: barack Obama y Mitt Romney.

Algunas promesas incumplidas ponen en desventaja a Obama en estas elecciones, presentarse como una alternativa capaz de sacar a flote al país más rápido y más barato ayuda a Romney en la contienda.

Bien sea por el abrumador cubrimiento mediático o la importancia de aquello que está en juego, lo cierto es que las elecciones norteamericanas ponen en escena, ante un público global, algunos de los dilemas estratégicos más sonoros de la representación política en la actualidad. Miremos tres: la relación entre la crisis económica y la política, la personalización de la política y la importancia de las emociones en la puja por los votantes.Esta semana, el Centro por una Política Responsable (www.opensecrets.org) reveló cuánto se están gastando las fuerzas en contienda por la casa blanca. Los 6.000 millones de dólares, casi todos canalizados a través de grupos de apoyo privado, entre los que se destacan los llamados super PACs, recuerdan con dramatismo aquello que está en juego. La crisis económica no ha morigerado la ambición, sino que la ha hecho alcanzar nuevos máximos históricos. Si bien las campañas están gastando menos que en 2008, los privados se han lanzado con mucha mayor energía al mercado electoral.Para Obama, la campaña supuso al menos un dilema estratégico complejo. En esta elección no sólo no cuenta con los entusiastas votantes que se apropiaron de su mensaje de esperanza hace 4 años, sino además debe lidiar con el descontento de quienes constataron su incapacidad para cumplir algunas de las más sonoras promesas. Las dificultades que ha tenido el nobel de paz para mejorar las relaciones con oriente medio, cerrar Guantánamo o apaciguar Afganistán e Irak, esas dos heridas abiertas, supusieron la deserción de muchos creyentes. La estrategia de culpar a Bush por la crisis económica ha dejado de producir resultados, y el crecimiento real y desbocado de la deuda ha permitido a Romney presentarse como una alternativa capaz de sacar a flote al país más rápido y más barato. Insistir, como lo ha hecho Obama, en que un nuevo mandato permitirá avanzar en pos de los cambios prometidos no parece seducir lo suficiente.La discusión sobre las cifras es secundaria. La contienda es por quien será capaz de activar las emociones y ganarse la confianza de los electores. La estrategia republicana también propuso un interesante dilema. Durante los debates televisivos que le permitieron repuntar en las últimas semanas, Romney debió moverse hacia el centro, exponiendo un discurso que se distanciaba de las posiciones más a la derecha en cuestiones religiosas y de ortodoxia neoliberal, que le habían hecho campear entre sectores blancos conservadores. Para estos electores, esto supone que ahora deben votar, esperando que su candidato no cumpla lo que prometió recientemente y regrese a su agenda previa. Toda una paradoja de la representación democrática. A ello se suman las dificultades que los republicanos han encontrado durante la campaña para congraciarse con las votantes educadas urbanas, que Obama necesita voten con entusiasmo por él.Lo cierto es que como están las cosas, analistas de encuestas estatales pronostican una cerrada victoria de Obama. Cabe recordar que el sistema electoral norteamericano prevé que cuando un candidato gana en un estado recibe un número de votos en el colegio electoral, donde realmente se elige al presidente, y que para ser elegido presidente se requiere obtener alrededor de 270 o más de esos votos. Pese al aparente consenso republicano del sur, el candidato demócrata tendría los estados necesarios para ganar.La campaña parece centrarse en unos pocos estados (Pennsylvania, Michigan, Ohio y Minnesota) en los que los republicanos planean concentrar su sprint final.Llegó Sandy. Su paso, como lo han señalado algunos analistas, no hizo del calentamiento global un tema importante en las elecciones, lo que sugiere la percepción del asunto en la estrella polar.

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