Pedido de juicio por adulteración a Dilma Rousseff pone en riesgo su mandato

Diciembre 02, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co l AFP

En caso de destitución, Rousseff sería sustituida por su vicepresidente Miche Temer hasta las próximas elecciones presidenciales en 2018.

El jefe de la Cámara de Diputados de Brasil y archirrival de la presidenta Dilma Rousseff aceptó este miércoles un pedido de juicio político contra la mandataria por adulteración de las cuentas públicas, un proceso que podría poner fin a su mandato.

"Es autorizar la apertura, no dar un juicio de mérito; será la comisión especial que podrá acoger o rechazar" el pedido de impeachment, dijo el presidente de la Cámara baja, Eduardo Cunha.

La decisión de este poderoso legislador evangélico investigado por corrupción en el marco del megafraude a la estatal Petrobras deberá ahora ser analizada por una comisión de diputados. Si ésta le da luz verde, será votada en el plenario de la Cámara baja. 

Las etapas paso a paso

?¿Qué se le reprocha a Rousseff?

La oposición le acusa de haber maquillado las cuentas públicas de 2014 y 2015 de forma deliberada. Con el objetivo de minimizar el impacto de la crisis, Rousseff habría cargado a los bancos públicos gastos correspondientes al gobierno por un total de 41.000 millones de reales en 2014.

Estas prácticas se habrían reproducido al comienzo de 2015, después de su reelección, según sus oponentes. El Tribunal de Cuentas de la Unión, TCU, dio un impulso a la oposición a principios de octubre cuando recomendó a los diputados que rechazaran las cuentas del año pasado.

Los partidarios del impeachment juzgan que estas prácticas constituyen un "crimen de responsabilidad" por parte de la presidenta, uno de los motivos de destitución previstos en el artículo 85 de la Constitución brasileña, especialmente por violación de la Ley de Finanzas públicas.

¿El proceso se sustenta jurídicamente?

Es difícil de decir, ya que los juristas brasileños más destacados están divididos sobre este punto. "Puede que se reúnan las condiciones políticas debido a la baja popularidad y falta de apoyos de la presidenta en el Parlamento. Pero en nuestro sistema presidencialista, el impeachment no debe transformarse en una moción de censura", afirma Thomaz Pereira, profesor de Derecho en la Fundación Getulio Vargas de Rio de Janeiro.

"Se necesita que un delito preciso pueda imputarse directamente a la presidenta para motivar su destitución, algo que no está nada claro en este momento", añadió.

"Transformar el instrumento de destitución en un voto de confianza podría convertirse en una fuente de inestabilidad para cualquier presidente en el futuro", alertó este jurista.

¿Es probable que se llegue a la destitución?

Más allá del derecho, se trata también de un proceso político cuyo resultado dependerá del juego de fuerzas en el Congreso. La presidenta Rousseff acusó a la oposición de promover "una tentativa de golpe de Estado disfrazado" y de actuar por revancha tras la ajustada derrota electoral de hace un año.

Sobre el papel, la coalición parlamentaria que salió de aquellos comicios no debería tener problemas gracias a sus 314 diputados (61,2%) para proteger a la presidenta del voto contra ella, que necesitaría el apoyo de dos tercios de la Cámara.

En la práctica, sin embargo, el panorama es mucho más complicado: desde el comienzo de su segundo mandato, Rousseff ha sufrido una cascada de reveses en el Parlamento, prueba de que su mayoría está peligrosamente fisurada bajo los efectos de la crisis económica y del escándalo de corrupción en Petrobras, que alimentan una crisis política incontrolable.

Su popularidad está en caída libre y ronda mínimos históricos con sólo el 10% de apoyo. La oposición, de su lado, se apoya en este contexto y en la presión de la calle para incitar a los diputados de su coalición a abandonar el barco presidencial antes del naufragio.

Para sacar el proceso adelante, los detractores de Rousseff deberían conseguir los votos de, al menos, 28 legisladores de la coalición en la Cámara de Diputados.

La misma lucha de fuerzas se disputaría de nuevo en el Senado, donde Rousseff cuenta con una mayoría más estable que en la cámara baja gracias a sus 51 senadores (62,9%). 

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