Opinón: Traspiés lingüísticos

Opinón: Traspiés lingüísticos

Marzo 02, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Especial para El País - Julián Schvindlerman

Especialista argentino habla de la dura labor de Federico Lombardi, Jefe de Prensa de la Santa Sede.

Si algún funcionario vaticano alguna vez se ha ganado cada céntimo de su sueldo, sin dudas, ha de ser Federico Lombardi, Jefe de Prensa de la Santa Sede. Comunicar con elegancia las posturas vaticanas es parte esencial de su trabajo; aclarar algún dicho pontificio, también. Incluso, remediar algún traspié del Sumo Pontífice apelando a piruetas oratorias figura en el listado de sus tareas. Pero con Francisco —un díscolo jesuita latinoamericano— ha estado sudando la gota gorda.La humildad de Francisco le ha ganado adeptos por doquier, su estilo llano ha despertado simpatías universales y varios de sus gestos fueron respondidos con aplausos: calzar zapatos gastados, viajar en un automóvil de clase media, ordenar un entierro de lujo para un linyera en el exclusivo cementerio vaticano... Pero su espontaneidad, más seguidamente que no, lo ha puesto en aprietos y ha forzado a su fiel vocero a oficiar de bombero involuntario.La más reciente situación ocurrió cuando el Papa advirtió contra la “mexicanización” de Argentina. Previamente había sorprendido al decir, tras los atentados en París, que él daría “un puñetazo” a quien insultase a su madre, que sintió ganas de “dar una patada donde no pega el sol” a un par de punteros que quisieron sobornarlo cuando era arzobispo en Buenos Aires, y que “tiene algo de dignidad” pegarles en las nalgas a los niños desobedientes. Todas ellas exclamaciones inusitadas para un Sumo Pontífice. En materia doctrinal no fue menos polémico al sermonear que los cristianos no debían “reproducirse como conejos”, al pronunciar que “el cortejo es la lepra del papado” o que “el proselitismo es una tontera solemne”. Y ni qué hablar de su manifestación a favor de los homosexuales, tema tabú histórico para la Iglesia Católica, cuando dijo “¿quién soy yo para juzgar a una persona gay?”.Algunos han comenzado a protestar en voz baja la “argentinización” de El Vaticano tras la llegada de Francisco al Trono de Pedro. Su estilo poco diplomático suscita aprobaciones populares y nerviosismo cardenalicio en dosis iguales.

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