Opinión: 'Salud mental y seguridad aérea'

Marzo 29, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Carlos Porges | Piloto y neuropsicólogo especializado en atención a pilotos

El pasado es el mejor predictor de la conducta a futuro.

[[nid:407073;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/270x/2015/03/carlos-prges.jpg;left;{Carlos Porges, piloto y neuropsicólogo especializado en atención a pilotos.Especial para El País}]]La tragedia de Germanwings ha generado en la opinión pública un interés acerca del tema de la certificación médica, e idoneidad psicológica, de pilotos. Recordemos que el mejor predictor de la conducta futura es la conducta pasada.  Si aplicamos este aforismo a un contexto muy amplio, como el de la industria aeronáutica,  vemos que este incidente es inusual mas no insólito:  Desde 1997 hasta la fecha cinco aviones comerciales han caído por el suicidio de su piloto.  El más reciente fue hace casi dos años,  en Mozambique.  Ese evento cobra especial relevancia hoy porque es prácticamente idéntico al de Germanwings. Ha pasado antes.  Pasará de nuevo.

En plata blanca,  el asunto es que un piloto es una persona que, aunque cuidadosamente seleccionada y rigorosamente entrenada, es a fin de cuentas susceptible a las enfermedades que acosan a las personas, desde las hemorroides hasta la depresión. Entonces,  ¿qué hacer para mitigar el riesgo de un piloto suicida? Inicialmente, es necesario cribar mejor a los aspirantes a pilotos,  examinando su historial médico, psicológico, legal y social, así como su estado afectivo presente.

  Para esto son indispensables tres elementos: 1. Psicólogos y psiquiatras especializados en medicina aeroespacial. 2. El uso rigoroso de pruebas especiales, científicamente validadas para su uso con pilotos. 

 3. Un marco legal que permita examinar la conducta del aspirante en entornos distintos a la aviación.  Por ejemplo, es pertinente saber si el aspirante tiene un historial de conducir temerariamente, o borracho y para esto se debe tener acceso a datos policiales, por ejemplo.

Además, hay que crear una cultura donde pilotos puedan buscar tratamiento sin temor a destruir su carrera. En los EE. UU.,  desarrollamos un programa bajo el cual pilotos depresivos (incluso tomando ciertos antidepresivos) siguen un estricto protocolo de evaluación y seguimiento anual.  Si el piloto mejora y está estable,  se le permite regresar a vuelo. Todos ganan: la seguridad aérea,  la aerolínea, y el piloto mismo.

La industria aeronáutica es particularmente adepta a mitigar y manejar riesgo,  y este tema —el de la salud mental de los pilotos— debe ser enfrentado abiertamente.

Razón tiene el capitán Jaime Hernández, presidente de la Asociación Colombiana de Aviadores Civiles al alertar que las pésimas condiciones de trabajo de los aviadores en Colombia no son conducivas a la salud mental.

 

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