Opinión: La voz de los pobres

Diciembre 14, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Dagoberto Cárdenas | Sacerdote de la parroquia Santa Cecilia

El Papa es más cercano a nosotros por ser latinoamericano. Nuestra realidad, la idiosincrasia de nuestros pueblos y la espontaneidad a la hora de hablar, marcan una gran diferencia con otros países de Europa, con Estados Unidos, Asia y África.

El Papa es el vicario de Cristo en la tierra, es decir, que hace las veces de Jesucristo consolando, acompañando, dando amor a los que más lo necesitan, siendo la voz de los pobres. Por lo tanto, el hecho de que sea personaje del año es un reconocimiento a esa labor y a la propiedad de Francisco para darse sin pomposidades, en la sencillez de nuestro señor Jesús que acogía a los más pobres y necesitados. Eso es lo que ha hecho el Papa Francisco y por eso tiene ese reconocimiento de todos.La Iglesia tiene por filosofía estarse siempre renovando, ve siempre los signos de los tiempos, a acompaña a la humanidad y en cada circunstancia va mostrando lo que más se necesita en el momento. Lo que el Papa Francisco está haciendo es guiado por esa acción del Espíritu Santo que le acompaña, por esa gracia que ha recibido.El sínodo extraordinario de la familia que él promovió, ha sido un espacio en el cual la familia, que es el núcleo fundamental de la Iglesia y la sociedad, necesita siempre ser revisada y revaluada, más aún en unos tiempos en donde la palabra familia es tan amplia; ya no solo es imagen de padre, madre, hijos, sino también de otros aspectos diferentes. El Papa es más cercano a nosotros por ser latinoamericano. Nuestra realidad, la idiosincrasia de nuestros pueblos y la espontaneidad a la hora de hablar, marcan una gran diferencia con otros países de Europa, con Estados Unidos, Asia y África. Eso se llama inculturación, es decir, asumir las culturas desde lo más profundo, llenarlas del evangelio viviente que transmite el Papa a través del abrazo, de la sonrisa, del beso, del gesto y de la palabra.El Papa es, también, un estadista. Habló en la Comisión Europea con un discurso un tanto fuerte, sobre la necesidad de abrir las puertas de Europa, de no dejarse llevar de xenofobia a los inmigrantes, porque es una realidad el envejecimiento en que ha caído Europa por ensimismarse y creerse el centro del mundo. Muchos se sintieron aludidos con ese discurso, pero es la palabra de un representante de un estado (el estado Vaticano) que tiene credibilidad, porque no es solo la palabra politiquera, sino que es una voz que tiene fundamento en el testimonio suyo, también como jefe de Estado.

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