Obama superó escollo de crisis fiscal, pero sigue sin fuerza política

Obama superó escollo de crisis fiscal, pero sigue sin fuerza política

Octubre 20, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Edwin Giraldo Ruiz | Corresponsal de El País en Washington
Obama superó escollo de crisis fiscal, pero sigue sin fuerza política

Barack Obama, presidente de los Estados Unidos.

La reciente crisis mostró cómo una facción republicana puede reducir el poder presidencial.

Después de 16 días de parálisis administrativa y advertencias sobre la salud de la economía mundial, el Gobierno de EE.UU. reabrió sus servicios federales y elevó su capacidad de endeudamiento. Se evitó el colapso, pero en Washington sólo hay caras largas y una gran incertidumbre: ¿crisis de gobernabilidad?Como pocas veces en la historia reciente, el debate político mostró la faceta menos amable del modelo de ‘checks and balances’ (pesos y contrapesos) que establece una división de poderes entre Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Presidente, demócratas y republicanos entienden la importancia de tener una política fiscal sólida, pero disienten en la fórmula correcta para lograrla y no pueden imponer su estrategia. Los desacuerdos no son novedad en Washington, pero sí el peligroso extremo al que un sector del Congreso está llevando las negociaciones.Desde el 2010, cuando el Partido Republicano obtuvo el control sobre la Cámara de Representantes, EE.UU. tuvo que acostumbrarse a acuerdos de último minuto y tensiones periódicas en los mercados financieros. Todo porque su facción ultra conservadora, conocida como ‘Tea Party’, implementa a toda costa una política fiscal que exige la disminución del gasto público y la reducción de impuestos. En el Senado tienen seis legisladores, lo cual les da el poder de retrasar procesos de votación; y en la Cámara de Representantes 47, con lo que influyen en la elección del presidente de la Cámara, que hoy es John Boehner. Y cuentan con una característica adicional: sus distritos electorales manifiestan un apoyo sólido los legisladores, por lo cual no es tarea fácil quitarles curules en el Capitolio. Ese poder ha sido suficiente para frenar la agenda económica del presidente Obama y fracturar el partido republicano. Así lo demuestra un estudio de Macroeconomic Advisers, según el cual las crisis fiscales ocasionadas por el debate político en Washington ha sustraído alrededor del 1% del crecimiento de la economía durante los últimos tres años.Esto implica pérdidas económicas acumulativas – los bienes y servicios que EE.UU. debió producir, pero no lo hizo- que se estiman en 700 mil millones de dólares.Esta firma también asegura que el desempleo está 1,4% más alto de lo que estaría con la ausencia de la confrontación política. Es decir, de los actuales niveles que bordean el 7%, podría en cambio estar por debajo del 6%.Republicanos aceptan su cataclismoUna encuesta reciente publicada por el Centro de Investigación Pew revela que el 51% de las personas afiliadas a los republicanos considera que el ‘Tea Party’ es una entidad separada de su partido. Incluso, el pasado miércoles voces prominentes de esta colectividad tuvieron que distanciarse del ‘Tea Party’ para lograr un consenso a última hora.Uno de ellos es Peter King, congresista de Nueva York y miembro del Comité Financiero de la Cámara de Representantes. En diálogo con El País, explicó que al final el líder de los republicanos, John Boehner, hizo bien en aceptar el plan fraguado desde el Senado para evitar la hecatombe fiscal.“El acuerdo fue el mejor posible en este momento. El líder de la Cámara hizo bien al aceptar la propuesta, considerando que en nuestro partido hay algunas personas con una actitud destructiva”, dice.King reconoció que la situación en Washington afectó al Partido Republicano. “Sin embargo, tenemos la oportunidad de recuperarnos siempre y cuando no caigamos en lo mismo. Aquí habrá sentimientos fuertes, no sólo entre los republicanos, sino también con los demócratas. Tomará un tiempo antes de que ambos bandos podamos trabajar efectivamente”, agregó.Obama ganó la pelea, pero no la batallaEl presidente Obama ganó esta contienda porque obtuvo lo que quería: aumento del techo de la deuda, financiación del Gobierno, y ningún compromiso anexado. Además, la imagen de los republicanos queda maltrecha. Sin embargo, los acuerdos son temporales - 7 de febrero y 15 de enero serán los nuevos plazos – y por eso se teme para comienzos del 2014 una reedición del espectáculo recién terminado.Para Luis Miranda, exasesor de comunicaciones de la Casa Blanca, “seguramente tendrán (ambos partidos) problemas para llegar a un acuerdo final y se acercarán a una crisis, aunque dudo que vuelven a cerrar el Gobierno”. Argumenta que los líderes del Congreso han reconocido que acudieron a una mala estrategia y no quieren ocasionar los mismos problemas. “La buena noticia es que los miembros del Comité que adelantan las nuevas negociaciones han decidido no entrar en temas de la función del Gobierno, sino que intentan desarrollar un marco presupuestario que pueda funcionar a más largo plazo y que reemplace los recortes automáticos”, le dijo Miranda a El País.La pregunta para el futuro inmediato será saber qué tanto se debilitará la conexión entre el Partido Republicano y el ‘Tea Party’, y cómo reaccionará el Presidente Obama y los demócratas tras las lecciones aprendidas.Así lo sentencia el economista liberal Paul Krugman en su columna del New York Times: “Esta semana evitamos el abismo, pero aún estamos en camino hacia ninguna parte”.

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