Nicolás Sarkozy, de cara a la justicia por corrupción y tráfico de influencias

Nicolás Sarkozy, de cara a la justicia por corrupción y tráfico de influencias

Julio 06, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Diego Muñoz | Corresponsal de El País en Madrid

El expresidente francés enfrenta tres cargos por tráfico de influencias, violación al secreto de instrucción y corrupción. Alega “acoso”.

Nicolás Sarkozy salió de su casa a las siete de la mañana con la idea de regresar a la hora del almuerzo ya que el trámite en la oficina central para la lucha contra las infracciones financieras y fiscales de la Policía Judicial de Nanterre, de París, no le tomaría más tiempo. Pero quince horas después, el exjefe de Estado de Francia seguía declarando sobre su posible implicación en varios escándalos y con la sensación de que lo estaban tratando como a un delincuente, con el único motivo, según él, de desacreditarlo. Había acudido para responder por el presunto delito de tráfico de influencias y regresó con dos imputaciones más: violación del secreto de instrucción y corrupción administrativa.Unas horas antes, el lunes, la misma Policía que lo interrogó acudió a la casa de su abogado, Thierry Herzog, y se lo llevó en calidad de imputado junto, a dos magistrados del Tribunal Superior. Uno de ellos, Gilbert Azibert, también quedó imputado.A pesar de que el expresidente estuvo envuelto en varios escándalos desde que perdió la reelección frente al socialista François Hollande, los franceses no daban crédito a la noticia de su detención. Nunca un expresidente estuvo en una situación semejante, a pesar de que hubo antes una condena contra Jacques Chirac de dos años de cárcel por malversación de fondos y abuso de confianza, cuando era alcalde de la capital.Una vez terminado el interrogatorio, el expresidente Sarkozy rompió un silencio de más de dos años y concedió una entrevista para defenderse y contraatacar. Se iniciaba así lo que ya es uno de los procesos más sonados de la historia francesa, ya que mientras Sarkozy niega todos los cargos, los jueces del Tribunal de Gran Estancia de París ven indicios de que él cometió los delitos.“Parece una instrucción más empeñada en humillarme que en conocer la verdad. Está claro, se trata de un acoso judicial sin precedentes que no es de ahora sino de 2013 cuando interceptaron mis teléfonos de manera ilegal y las conversaciones fueron filtradas a la prensa de manera sistemática”, dijo Sarkozy.Ese año la Policía Judicial, por indicación de la Fiscalía de París, ordenó la interceptación de las llamadas personales del mandatario, con las que hoy basa sus acusaciones. Lo que no está claro es quién las filtró a la prensa, violando el secreto de instrucción de un proceso que estaba en curso.Los argumentos con los que se ha defendido Sarkozy son los mismos que habían cantado sus seguidores políticos y hasta la ultraderechista Marine Le Pen del Frente Nacional: “instrumentalización política a una parte de la justicia, parcialidad de los jueces y persecución del gobierno de Hollande”.“¿Qué les puede pasar? —se pregunta el periodista Pierre Modeaux— y responde que en el terreno penal los presuntos delitos de corrupción, tráfico de influencias y violación del secreto profesional están castigados en Francia con una pena de al menos diez años de cárcel, que, de ser condenado, quedaría en la mitad. Pero este es un caso sin precedentes en Francia y puede durar más de un año porque está llamado a causar gran sensación en la política del país”.El Mediapart, web de investigaciones, agrega que Sarkozy ocultó en 2012 a las autoridades de control financiero 17,7 millones de euros en los gastos de las campañas presidenciales de ese año, que perdió ante el actual presidente François Hollande. No fue el único caso, al menos seis investigaciones tiene a sus espaldas, pero fue la forma de asumir las acusaciones lo que lo arrastró a otro delito.Según los jueces que instruyen el caso, el presidente y su abogado Herzog tenían dentro del Tribunal Superior, uno o varios infiltrados, que les adelantaban informaciones sobre la marcha de las investigaciones en su contra, con lo cual, el presidente podía ir un paso adelante.Los jueces dicen que las conversaciones grabadas de los teléfonos privados (no registrados y a nombre de personas inexistentes) entre Sarkozy y su abogado, dejan claro lo que estaban tramando.“Está claro —dice uno de los investigadores— que lo que tenía el entonces presidente era un pequeño gabinete doble en la magistratura, cuya tarea era la de vigilar y neutralizar a los jueces que se encargaban de las investigaciones en las que estaba implicado”. Las escuchas confirmaron que el juez supremo Gilbert Azibert presionó a tres colegas que debían validar las agendas del expresidente a cambio de la promesa de un trabajo en Mónaco. También que el abogado de Sarkozy, en un momento de las conversaciones, tilda a los abogados de Lilianne Bettencurt de “bastardos de Burdeos” y que había un infiltrado más que pasaba la información en el caso Gadafi (quien al parecer financió su campaña presidencial). Las siete conversaciones transcritas por la Policía entre el 28 de enero y el 11 de febrero de este año, muestran que Sarkozy y Herzog organizaron una conspiración para tratar de escapar a la investigación de unos jueces y engañar a otros. Por eso se abrió una investigación por tráfico de influencias y violación de secreto judicial”.Todas las acusaciones de corrupción han caído en el peor momento tanto para Sarkozy como para su partido de la Unión por un Movimiento Popular, cuya cúpula ha estado salpicada en los casos de financiación irregular. Pero la idea del expresidente es volver a la política, rearmar su grupo y tomar las riendas aprovechando la publicidad que le dará, a lo largo de este año, el escándalo del que espera salir indemne.

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