Muamar al Gadafi, el beduino que se convirtió en amo de Libia

Febrero 27, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Patricia Lee l Elpais.com.co
Muamar al Gadafi, el beduino que se convirtió en amo de Libia

Muamar Gadafi, quien es líder de facto de Libia desde el 1 de septiembre de 1969, envió una carta de tres páginas a Obama pidiéndole acabar con el bombardeo.

Al completar cuatro décadas en el poder, Muamar al Gadafi ya no es el ‘perro del desierto’ que asustaba a occidente. Perfil del hombre que se aferra al poder en Libia.

Días antes del estallido de la violencia en Libia, el ‘gran líder’ Muamar al Gadafi estaba muy preocupado por hacerse un lifting facial, según cuenta desde Trípoli el periodista inglés Robert Firsk. Su trivial preocupación se vio pronto ensombrecida por otra más vital: sobrevivir.Sanguinario, loco, insano, demente, autócrata, asesino, corrupto. Estos y muchos adjetivos más definen hoy a Gadafi, el líder libio que está aferrándose hasta último minuto al último pedazo de poder, a costa de un genocidio contra su pueblo. Casi nadie, con algunas notorias excepciones, levantaría un dedo en respaldo del casi depuesto líder. Pero el dato más sorprendente de su biografía, más allá de las 200 amazonas ucranianas que forman su defensa personal, de la carpa en la que se hospeda cuando viaja a Roma o Nueva York, de los camellos que lleva con él para beber su leche fresca, es la acogida que le han brindado los líderes más poderosos del mundo a quien, hasta hace pocos años, era considerado “el hombre más peligroso del mundo”, al decir de la revista Newsweek.El Gadafi que hoy todos condenan fue recibido como gran estadista en la Cumbre del G-8 en L’Aquila, Italia, invitado por el presidente Barack Obama; se abrazó con el ex primer ministro inglés Tony Blair en el 2003, después de años de tensiones para firmar un jugoso acuerdo petrolero. Incluso Blair lo recibió en su carpa en su pueblo natal para firmar un contrato de 450 millones de libras esterlinas. Se lo vio muy amigo de Nicolás Sarkozy en 2007 – por cierto, la foto de la visita fue sacada de la página oficial del Eliseo-, y ni qué hablar de su estrecha amistad con el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, a quien visitó el año pasado escoltado por 200 amazonas, siendo agasajado con una cena para 800 personas.Gadafi tiene una virtud casi única: unir en su persona las atenciones de Obama, Blair, Berlusconi y Sarkozy, recibir como amigo a Hugo Chávez, y tener como sus únicos abogados defensores, en estas semanas cruentas, a Fidel Castro y al nicaragüense Daniel Ortega.El sanguinario líder, que como todos los tiranos tiene una fortuna desconocida, ha sido buen socio de los grandes capitales europeos. A través de la compañía libia de inversiones, llegó a poseer 15% de las acciones de la Fiat de la familia Agnelli, fue accionista del Juventus, uno de los clubes de fútbol más famosos de Italia, y tiene inversiones por más de 5.000 millones de dólares en acciones italianas. Gracias a las buenas relaciones con Gadafi, la ENI, la empresa petrolera italiana, British Petroleum y Royal Dutch Shell explota el petróleo del país, uno de los crudos más valorados por su ligereza y capacidad de refinación.Gadafi, el beduino¿Quién es este beduino del desierto devenido millonario y dictador, que ha merecido los honores de Obama, David Cameron, Sarkozy y Berlusconi, meses antes de que se revelara su verdadero y sangriento yo?Nacido en el sur de Bengasi, la primera ciudad en caer en poder de los rebeldes la semana pasada, Muammar El Gadafi creció bajo la sombra protectora del nasserismo, el movimiento nacionalista egipcio de los años cincuenta. En 1969, cuando toda África se liberaba de las ataduras coloniales en la posguerra, Gadafi encabezó un golpe de Estado contra el rey Idris, un hombre puesto por los italianos, que dominaron Libia desde tiempos inmemoriales. El nuevo líder nacionalizó el petróleo, lo cual le permitió obtener enormes ingresos para mantenerse en el poder. A diferencia de Egipto, un estado moderno centralizado, Libia es la unión de tres provincias del imperio otomano agrupadas por los italianos y que en 1951 fueron unidas en un reino federal bajo la conducción del rey Idris, impuesto por los italianos y depuesto por Gadafi. La organización social básica de Libia fueron las tribus, y por eso, el poder de Gadafi se apoyó en una pirámide de fuerzas con él a la cabeza : su familia, las tribus, y los comités revolucionarios. Gadafi intentó crear un estado nacional fuerte, reforzando su autoridad favoreciendo a su tribu de origen, Kadafa y negociando con las demás tribus espacios de poder en las Fuerzas Armadas y los ministerios. El Guía Supremo de la revolución ideó el concepto de Jamahiriya, o república asamblearia de las masas, para expresar esta particular combinación. Si bien Gadafi renunció a los cargos formales, ejerce un control absoluto a través de su familia y su clan.El Osama de los años setentaDurante los años setenta y ochenta Gadafi fue algo así como el Osama bin Laden de hoy. “El perro loco del desierto”, como lo llamó Ronald Reagan, proveyó de armas al IRA, la organización separatista irlandesa, preparó los atentados de una discoteca en Munich en 1986 y el estallido de un avión en Lockerbie, Escocia, en 1988. En represalia, Ronald Reagan ordenó bombardear Trípoli, ataque durante el cual murió la hija menor de Gadafi. Libia sufrió severas sanciones económicas y vivió en el aislamiento diplomático debido a la negativa de Gadafi de extraditar a los responsables del atentado contra el avión, pero al final aceptó la participación libia y pagó una compensación de 2.700 millones de dólares a las familias de las víctimas.El invitado excéntricoEn la versión árabe de Fausto, Occidente le vende el alma al diablo para favorecerse con su petróleo. Mefistófeles Gadafi no sólo fue perdonado por las grandes capitales, sino que fue introducido en los salones de la élite mundial, con sus carpas, sus amazonas ucranianas y sus camellos. Las sanciones se levantaron y Libia volvió a ser miembro pleno de la comunidad internacional. Gadafi el terrorista se volvió un alumno modelo. Ofreció sus servicios contra Al Qaida, y después de la caída de Saddam Hussein, anunció voluntariamente la terminación de su programa nuclear. En 2004 se amistó con Gran Bretaña, y el apretón de manos con el primer ministro Tony Blair es hoy una de las fotos más buscadas en Internet. En 2006, Estados Unidos reanudó relaciones diplomáticas con Libia y lo sacó de la lista de países terroristas. En ese mismo año, Francia firmó un acuerdo para desarrollar un programa nuclear, y en 2007 Nicolás Sarkozy visitó Tripoli, donde fue recibido a cuerpo de rey. En 2009, Gadafi viajó a Nueva York, a la asamblea general de las Naciones Unidas y armó su carpa en la mansión del millonario Donald Trump. En enero de 2009, The New York Times abrió sus páginas editoriales para el estadista. Lo más rocambolesco es su relación con Berlusconi, del cual es socio en Quinta Communications, una sociedad cinematográfica. El año pasado visitó Roma y realizó una conferencia para 400 mujeres contratadas, con el fin de convencerlas de que se conviertan al Islam. Al reflexionar sobre las relaciones de algunos países con Gadafi, el analista argentino Andrés Repetto, asegura que “muchas potencias hablan de democracia en el mundo árabe y en forma privada vienen apoyando a diferentes dictaduras”. Repetto agrega que frente a eso, la gente está obligando a los países poderosos que durante tantos años han apoyado a estos dirigentes en el poder, a coordinar sus discursos públicos con los privados.

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