Miles de opositores protestan por triunfo electoral de Putin en Rusia

Marzo 06, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Patricia Lee, especial para El País, Moscú.

Aunque el Primer Ministro logró el 64% de los votos, oposición dice que hubo fraude. Piden investigar.

Miles de personas se reunieron ayer en la Plaza Pushkin de Moscú para protestar por el resultado de las elecciones del domingo, en las cuales Vladimir Putin se consagró presidente en la primera vuelta, con casi el 64% de los votos. A lo largo de la Avenida Tvrerskaya, un despliegue de fuerzas especiales de la Omon, con cientos de camiones y de buses llenos de policías, intentaban amedrentar a los manifestantes. Pero ni el frío que calaba los huesos ni el despliegue de fuerza impidieron que 25.000 personas protestaran por el resultado electoral.El domingo en la noche habían festejado los triunfadores. En una manifestación en la cual participaron 100.000 personas, según la Policía, Vladimir Putin dejó escapar unas lágrimas. El hombre duro, atlético, enigmático, se permitió un momento de debilidad, pero luego aclaró que las lágrimas eran por el fuerte viento que soplaba en ese momento. Sus palabras no fueron ni conciliadoras ni amables. Saboreando su tercer triunfo, el más difícil de todos, Putin fue desafiante: “Esto fue más que una elección presidencial, fue una prueba muy importante para nosotros, un test de madurez política de nuestro pueblo y de independencia. Hemos demostrado que nadie nos puede imponer nada, hemos demostrado que nuestro pueblo es capaz de ver la diferencia entre el deseo de cambio y progreso, y las provocaciones políticas que solo buscan un objetivo: destruir Rusia”.Triunfo cantadoEl resultado de las elecciones no sorprendió a nadie, aunque esta vez, Putin obtuvo menos votos que en 2004, cuando había logrado una cifra sorprendente del 71%. La diferencia entre Putin y el siguiente candidato, Guennadi Ziuganov, del Partido Comunista, fue de 47 puntos. La sorpresa de la elección fue Mijail Prójorov, el candidato millonario, de 46 años, quien obtuvo el tercer lugar, por encima del nacionalista Vladimir Zhirinovsky.La otra novedad es que la votación de Putin se redujo en las grandes ciudades: en Moscú, obtuvo solo 47%, Projorov se ubicó en segundo lugar con 20,41% y Ziuganov en tercer lugar. En San Petersburgo, su patria chica, y en Novosibirsk, la tercera ciudad del país, su promedio estuvo por debajo del nacional.No en vano Moscú y otras ciudades fueron el centro de la protesta social y política desde diciembre, después del enorme descontento desatado por la falsificación en las elecciones parlamentarias.Según la organización Golos, que realiza un conteo alternativo, Putin habría ganado, pero por una diferencia mucho menor, al tiempo que Ziuganov y Prójorov habrían obtenido más votos.Legitimidad cuestionadaA pesar de la diferencia abrumadora de votos, la discusión de ayer giró sobre la legitimidad de las elecciones. Por primera vez, decenas de miles de personas se anotaron para presenciar los comicios, al tiempo que cámaras web grabaron lo que sucedía en los colegios donde se votaba.A pesar de ello, hubo notorias irregularidades. Por ejemplo, en el Cáucaso, región que hace casi dos décadas vive en guerra con Moscú, Putin obtuvo resultados asombrosos: 92,85% en Daguestán, algo similar en Ingushetia y casi el 100% en Chechenia.El grupo de observadores de la Osce señaló que “la elección del votante fue limitada, la competencia electoral careció de imparcialidad y faltó un árbitro imparcial” en la contienda.Para Nikolai Petrov, del Centro Carnegie de Moscú, “las elecciones fueron poco legítimas porque Putin eligió sus opositores, y en ese sentido, no fueron honestas”. En efecto, el resultado demuestra no tanto la supremacía de Putin como la debilidad de sus oponentes: Ziuganov tiene un techo del 20%; Zhirinovsky reduce cada vez más su potencial, Mironov es, como dicen en Rusia, “ni pescado ni carne”, y el millonario Prójorov, difícilmente pueda reflejar las necesidades más sentidas de la población.“Putin ganó con una gran presión en la primera vuelta, pero no peleó contra partidarios fuertes, sino contra quienes él mismo hizo crecer. Es como una competencia deportiva donde se puede elegir al contendiente y nombrar a los jueces. La legitimidad esta violada y este es el problema del sistema político”, agrega Petrov.De hecho, el Kremlin reconoció que las reglas electorales son muy duras, porque exigen recolectar dos millones de firmas para postular un candidato presidencial en un plazo muy breve. Por eso, el presidente Dmitri Medvedev envió al parlamento un proyecto para reducir las firmas, y para limitar las exigencias para registrar un partido político.Según Petrov, hay muchas formas de presionar al electorado y de modificar los resultados: “Esta vez se utilizaron al máximo los recursos administrativos. Muchos votaron no en su domicilio, sino con permisos especiales, o sea que o vinieron a votar a Moscú o cerca de sus trabajos para poder ser controlados”.El retorno del zarPutin festeja su victoria, pero eso no significa que el país volvió a lo que había sido antes de las parlamentarias de diciembre. “Cambió la situación y la relación de la sociedad con el gobierno y en ese sentido vemos el comienzo de un nuevo enfoque de la política pública en Rusia”, añade Petrov.Mientras que a Rusia le sonría la situación económica y goce de los altos precios del petróleo a nivel mundial, el gobierno tendrá los recursos para sostener el nivel de vida de la población. Pero es poco probable que el nuevo presidente tenga la voluntad para encabezar las reformas políticas que exige la oposición.Lo que cambió es que ya no se puede dirigir Rusia desde la “vertical del poder”, como le gusta decir a Putin, o como un sistema de “democracia controlada”. Putin deberá aprender a negociar con una oposición que demostró su derecho a existir, aunque no se haya expresado en toda su magnitud en estas elecciones.Los partidarios de Putin creen, por el contrario, que las cosas marchan bien. “No queremos una revolución ‘naranja’, decía un joven de ‘Nashi’, el grupo de partidarios del actual Primer Ministro, refiriéndose a la revolución que hubo en Ucrania hace varios años. “Este país ha vivido muchas revoluciones, y no permitiremos una más”.Putin hizo de este temor uno de los ejes de su campaña, lo cual le dio resultado. Pero una parte dinámica de la sociedad exige un nuevo estilo de gobierno. La suerte del nuevo presidente dependerá de cómo se desenvuelva este conflicto.

CONTINÚA LEYENDO
Publicidad
VER COMENTARIOS
Publicidad