"Me importa un bledo que me saquen del cargo por defender a los venezolanos": Luis Almagro

"Me importa un bledo que me saquen del cargo por defender a los venezolanos": Luis Almagro

Junio 12, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Agencia AFP

El secretario general de la Organización de Estados Americanos, OEA, Luis Almagro.

Luis Almagro, secretario general de la OEA, dice que las alteraciones a la democracia en Venezuela son demasiado grandes para que alegremente puedan seguir formando parte de la neutralidad moral del continente.

El gobierno venezolano de Nicolás Maduro tiene “mucho más para ganar que para perder” con la realización de un referendo revocatorio durante este año y “la liberación de presos políticos”.

Quien lo afirma es Luis Almagro, el polémico secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Lo hizo en entrevista para la agencia de noticias AFP mientras espera pacientemente  a que se convoque una sesión especial del Consejo Permanente de la OEA sobre Venezuela, que él mismo solicitó hace unos días.

El nuevo encuentro extraordinario de embajadores de los 34  países americanos será el próximo 23 de junio.  

Es que, de acuerdo con Almagro, la situación social y económica en el vecino país ya no da más espera. Según sus palabras, la lista de alteraciones a la democracia en ese país es “demasiado grande para que alegremente puedan seguir formando parte de la neutralidad moral de nuestro continente”.

Almagro ya se jugó la principal carta que tenía en su baraja para afrontar la crisis que viven los venezolanos con la invocación de la Carta Democrática Interamericana para Venezuela.

Una salida que no sorprendió a nadie pues el uruguayo lleva meses endureciendo su discurso frente al Gobierno de Nicolás Maduro y la serie de medidas económicas y políticas que ha tomado recientemente.

Sin embargo, la medida ha recogido algunas críticas pues se lanzó justo cuando se puso en marcha una nueva iniciativa de diálogo liderada por tres expresidentes, el español José Luis Rodríguez Zapatero, el dominicano Leonel Fernández y el panameño Martín Torrijos, que cuenta con el apoyo de casi toda América Latina e incluso los Estados Unidos.

Pero otras voces aseguran que sin la presión del Jefe de la OEA no se hubiera abierto en ese organismo internacional el postergado debate sobre la situación venezolana.

En todo caso, el panorama que Luis Almagro tiene frente a sí no suena fácil.

Deberá sacar adelante una reunión especial de la OEA para discutir la situación de Venezuela y su propuesta de la aplicación de la Carta Democrática.

Y existe la posibilidad de que el resultado pueda ser la suspensión de Venezuela de la OEA.

No obstante, para ello  Almagro requiere primero del apoyo de al menos 18 países que coincidan en su evaluación sobre la gravedad de la alteración constitucional en Venezuela.

El Jefe del organismo continental, que estará presente para exponer su informe, expresó en su cuenta de Twitter su “satisfacción” por la convocatoria, y su “confianza en (las) discusiones y decisiones que emanen de la sesión”.

Usted invocó la Carta Democrática Interamericana hace dos semana. ¿Se han sumado países a su postura?

Sí, y eso no necesariamente tiene que traducirse en votos.

¿Cómo espera que el Gobierno venezolano ceda en realizar el revocatorio o liberar los políticos en prisión?

Tiene mucho más para ganar el gobierno con la implementación de estas soluciones que para perder. Es diferente cómo se va a posicionar frente a su propia sociedad, las soluciones que puede dar para los temas como la crisis humanitaria y la falta de alimentos y medicinas de la gente, las soluciones que puede lograr en el combate a la corrupción.

En un diálogo entre gobierno y oposición, ¿qué final le satisfaría?

El referendo revocatorio -la gran salida política que tiene Venezuela- para este año es un objetivo que tiene que ser alcanzado. Cómo Venezuela llega a una situación en que ya no tiene más presos ni detenidos políticos (...), cómo logra la independencia de su Poder Judicial, que las leyes que aprueba la Asamblea Nacional (opositora) tengan la vigencia jurídica, cómo logra salir de la crisis humanitaria.

Eso hoy es una responsabilidad del gobierno porque hay una lista demasiado grande de alteraciones del orden constitucional como para que alegremente puedan seguir formando parte de la neutralidad moral de nuestro continente. Tenemos que asumirlos como problemas y tenemos que insistir en soluciones completas al respecto.

¿Cómo evalúa la declaración del Consejo Permanente a favor de un “diálogo abierto” en Venezuela?

Es un avance en muchos sentidos. Primero, se ha abordado el tema Venezuela después de tanto tiempo y sobre la base de un proyecto de declaración realizado por otros países.

A su manera, y muy diplomáticamente, se ha dejado abierto el camino de aplicación de la Carta y se ha hecho énfasis en el fortalecimiento de los procedimientos constitucionales, léase referendo revocatorio, que deben ser respetados por parte de Venezuela. (...) Debemos pensar que el vaso se va llenando.

¿Y la iniciativa de diálogo empezada por Unasur?

Todo está en algo que se llama prediálogo, que definitivamente no ha terminado de despegar.

¿Qué le dice a los que critican su tono y posición frente a Venezuela?

No es un accionar individual, es un accionar absolutamente institucional (....) Estoy siguiendo un compromiso que los países me han pedido que asumiera cuando llegue el momento.

 ¿Se siente respaldado?

Sí. Hemos ido recogiendo cada vez más apoyo a lo que es nuestra actitud y nuestra manera de llevar adelante estos valores fundamentales.

Si el Consejo Permanente decide que no hay “alteraciones del orden democrático en Venezuela”, ¿sería una derrota para Almagro?

El objetivo nuestro no es un triunfo coyuntural en función de una circunstancia de votos, es resolver estos temas.

¿Pero cree que se está jugando su Secretaría General?

Eso me importa un bledo. No me interesa. Si yo tuviera que mirar el cargo y tuviera que ver cómo me atornillo al sillón para ver qué principio defiendo y qué principio no defiendo, si veo con qué país me meto con qué país no me meto, entonces mi papel sería totalmente indigno.

¿Renunciaría al cargo de secretario si pierde esa votación?

Si yo renuncio hay mucha gente que dejo por el camino, hay muchos derechos que quedan tirados hoy, no tengo margen para eso. Para defender a la gente tengo que asumir que puedo perder varias veces.

La Carta Democrática implica, en caso extremo, la suspensión de Venezuela de la OEA. ¿Hay apetito?

 Nadie tiene apetito para eso, yo tampoco lo tengo.

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