Máximo Kirchner, el poder tras el ‘trono’ de Cristina Fernández.

Máximo Kirchner, el poder tras el ‘trono’ de Cristina Fernández.

Marzo 25, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Patricia Lee, Corresponsal de El País, Buenos Aires
Máximo Kirchner, el poder tras el ‘trono’ de Cristina  Fernández.

El hijo de la Presidenta argentina es hoy uno de los hombres con más influencia en el país. Bajo La Cámpora, ocupa el vacío político de su padre, Néstor Kirchner.

Aunque Máximo Kirchner es hoy uno de los hombres más influyentes de Argentina, nunca habló en público, ni escribió una columna. Podría haber vivido eternamente a la sombra del poder, de no ser por la muerte temprana de Néstor, su padre, que dejó a Cristina, su madre presidenta, en la soledad de la Casa Rosada. El hijo varón tuvo que ocupar el lugar del esposo ausente, y desde entonces, Máximo gana cada vez más influencia a través de la agrupación La Cámpora, cuyos jóvenes dirigentes han saltado a ocupar importantes espacios en el gobierno y la economía. Máximo no es Néstor. Dicen que cuando nació, hace 35 años, su papá, un joven abogado de la provincia de Santa Cruz, quiso imponer la tradición familiar y llamar al hijo como él, pero Cristina se negó.El bebé nació en La Plata, ciudad natal de Cristina, donde ella y Néstor se conocieron mientras estudiaban Derecho. Al empezar la dictadura militar, los recién casados se fueron a la ciudad de Río Gallegos, pero Cristina quiso tener su hijo al lado de su madre. Máximo, hincha de Racing Club de Avellaneda como el papá, se crió en La Patagonia de los vientos fuertes. Terminó el colegio sin sobresalir ni decepcionar. Fue arquero de un equipo de ‘handball’. Sus padres fueron escalando posiciones en la política y los negocios. A los diez años, Máximo ya era el hijo del intendente. A los 14, el hijo del gobernador. A los 26, el hijo del Presidente. Mientras tanto, mamá Cristina fue diputada provincial, convencional constituyente y senadora nacional, lo cual la obligó a pasar largos periodos en Buenos Aires. Con sus padres dedicados a la política y a construir su patrimonio, Máximo creció en compañía de su abuela paterna, María Ostoic, y de Rudy Ulloa, el chofer de Néstor, que es como un miembro más de la familia. Sin la mirada atenta de los padres, Máximo dio vueltas por la vida sin objetivos claros. Empezó la carrera de periodismo deportivo, pero la dejó en menos de un año, intentó Derecho, pero apenas aguantó unos meses.Con Néstor como presidente, la familia decidió que Máximo, en Río Gallegos, se ocupara de administrar la fortuna familiar, que no es poca, pues a lo largo de su carrera política, el matrimonio Kirchner logró construir un pequeño emporio inmobiliario, con casas, apartamentos y hoteles en Santa Cruz. La CámporaHéctor Cámpora fue presidente de Argentina en 1973, durante 49 días, pero renunció para que el general Juan Domingo Perón volviera al poder. “El tío”, como lo llamaban, fue el dirigente más respetado por la Juventud Peronista y los Montoneros, la organización guerrillera que luego sería diezmada por la dictadura militar. Néstor Kirchner asumió la Presidencia 30 años después, cuando todavía estaban frescas las huellas de la crisis y la rebelión popular del 2001, que provocó la caída del presidente radical Fernando de la Rúa.El nuevo Presidente, que fue elegido con un magro 22% de los votos, era consciente de la necesidad de crear una corriente juvenil y de renovar el partido justicialista. Esto coincidió con la ansiedad de los jóvenes que despertaron a la vida política en el 2001, y en particular, con la sed de justicia de quienes eran hijos o familiares de militantes desaparecidos, secuestros y torturados durante la dictadura militar.Al enarbolar la bandera de los Derechos Humanos y del castigo a los militares culpables de crímenes de lesa humanidad, Néstor y Cristina se convirtieron en una suerte de padres para este sector de la juventud, pues los ven como los que les ayudaron a meter presos a los asesinos de sus padres de sangre.Al asumir Cristina la Presidencia, el agudo conflicto del campo en el 2008 aceleró la necesidad de contar con una juventud militante que defendiera el “proyecto nacional y popular”, en ese momento amenazado, con la popularidad de la Presidenta en caída libre. Fue así como La Cámpora, una agrupación juvenil que había sido creada años antes por Máximo, empezó a despegar. El 14 de septiembre del 2010 fue el último evento público en la vida de Néstor Kirchner. Cuatro días antes le habían realizado una angioplastia y le habían colocado un ‘stent’ en el corazón, pero él, tozudo, decidió ir al Luna Park al acto de la juventud K. Al mes siguiente, Néstor moría de un infarto y Máximo tendría que someterse al mayor reto de su vida: compensar el vacío político y personal dejado por su padre.La juventud al poder Desde entonces, la influencia de Máximo y de La Cámpora no deja de crecer. La organización tiene 10 diputados nacionales, 6 diputados provinciales, 3 senadores provinciales, 15 concejales, 3 intendencias, dos viceministros (Axel Kiciloff en Economía y Julián Álvarez en Justicia), controla la agencia oficial de noticias Telam, dirige Aerolíneas Argentinas con Marcelo Recalde, y tiene representantes en directorios de empresas privadas, como Techint. Desde Santa Cruz, Máximo opera como su principal dirigente, aunque, según informes periodísticos, está abandonando la tranquilidad patagónica para vivir en la agitada Buenos Aires.Laura di Marco, periodista de La Nación, que acaba de publicar su libro ‘La Cámpora’, la describe como “una organización hermética, con mucho poder, que controla ministerios, medios de comunicación, gestiona recursos, y la gente no sabe nada, porque solo dan entrevistas a políticos amigos, hablan poco”. En represalia, La Cámpora llamó a no leer el libro de Di Marco.Hace unas semanas, La Cámpora estuvo en el centro de la hoguera por dos artículos en La Nación y Clarín que fueron criticados por Cristina Kirchner, quien calificó de “nazi” a uno de los periodistas. Este había escrito que a los dirigentes de La Cámpora, hijos o familiares de Montoneros, “los identifica el mismo gen que a sus padres” y que ejercen “sus modernas militancias de escritorio”.En otro artículo, el periodista Carlos Pagni escribió que la campaña contra el vicepresidente Amado Boudou, envuelto en un escándalo de influencias, ha sido impulsada por La Cámpora, que considera que Boudou, un economista liberal ortodoxo, ya cumplió su función. Otro blanco de La Cámpora es Hugo Moyano, el dirigente de la central sindical CGT, a quien se atribuye haber tenido una áspera conversación telefónica con Néstor la noche anterior a su muerte. Moyano se defiende burlándose en privado de Máximo –lo llama “Mínimo”– y disparando sus dardos envenenados contra los “jóvenes imberbes” de La Cámpora, la misma acepción que se utilizaba para nombrar a los Montoneros.Máximo, el hombre detrás del trono, el que nunca buscó ese lugar, el que vivía tranquilo en La Patagonia dedicado a los negocios familiares, se ha colocado en medio de la tormenta, tratando de manejar los enredados hilos del juego político que le dejó su padre antes de tiempo.

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