“Maduro no manda el chavismo”: Leopoldo López, dirigente opositor venezolano

“Maduro no manda el chavismo”: Leopoldo López, dirigente opositor venezolano

Abril 21, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Juan Francisco Alonso Corresponsal de El País en Caracas.
“Maduro no manda el chavismo”: Leopoldo López, dirigente opositor venezolano

Leopoldo López, dirigente opositor venezolano.

Leopoldo López, dirigente opositor venezolano, dice que hay muchas dudas sobre el resultado electoral. “No ordenamos desórdenes”, asegura.

Pase lo que pase con el recuento parcial de votos acordado en la noche del jueves por el Consejo Nacional Electoral (CNE), para Leopoldo López, uno de los líderes opositores y miembro del Comando de Campaña de Henrique Capriles Radonski, los resultados de las elecciones presidenciales del pasado 14 de abril representan una estruendosa derrota para el Gobierno y su candidato, Nicolás Maduro (el heredero del fallecido Hugo Chávez), quien “pese a todo el abuso, todo el poder del Estado no pudo imponerse y demostró que no tiene liderazgo”; al tiempo que una gran victoria para la oposición.El exalcalde de Chacao, uno de los cinco municipios que integran Caracas, y exprecandidato presidencial asegura que los indicios de irregularidades que tienen les hacen creer que Capriles, el abanderado de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), es quien debió ser juramentado como presidente el viernes y no Maduro, quien estuvo encargado de la Jefatura del país durante la agonía del líder bolivariano.López sostiene que la manera como el Gobierno ha reaccionado ante las protestas donde reclamaban la revisión de todos los votos, le hace creer que Nicolás Maduro no es quien en realidad gobierna Venezuela.¿Cómo interpreta que el presidente Maduro, nada más al ser declarado ganador, haya aceptado realizar el recuento del 100% de los votos para despejar cualquier duda y que menos de una hora después su jefe de campaña, Jorge Rodríguez, lo desdijera?Hay dos lecturas a eso: la primera es que Maduro no manda, es decir que él está de acuerdo y luego, que alguien lo desdice. Esto es una gran muestra de debilidad. Esto se suma al hecho de que cuando Capriles habló con él en la noche de las votaciones le dijo: ‘Yo te llamo más tarde porque tengo que consultar’. ¿Consultar a quién, a Raúl Castro (presidente de Cuba), a Jorge Rodríguez o a los militares? Lo que queda claro es que no está al mando. Lo segundo, es que su reticencia a cotejar los votos con cada uno de los comprobantes y con los cuadernos de votación pone en evidencia que están ocultando algo. El Gobierno está entrampado, porque ya no se trata solo del recuento sino de las percepciones. La negativa del Gobierno al conteo de los votos incrementó las dudas sobre lo que ocurrió el 14 de abril. Hay unos primeros estudios de opinión que revelan que el 70% de la población está dispuesto que se cuente voto a voto, lo cual revela que una buena parte de quienes votaron por Maduro respaldan lo pedido por Capriles.Capriles ha dicho que duda de los resultados, no ha dicho que ha ganado, sino que tiene dudas sobre los mismos, y que si la revisión demuestra que perdió, él lo reconocerá. ¿Cree que ganó? ¿Qué dicen sus números?Los números que manejamos revelan que hay suficientes dudas para concluir que a Maduro se le están atribuyendo más votos de los que le corresponden y en consecuencia cada voto que está bajo sospecha, de ser restado le daría una clara ventaja a Capriles. Ahora eso no se puede decir previamente, pues nosotros tenemos los indicios y las razones para dudar, no solo por lo que se vio el 14 de abril, sino por denuncias que se hicieron previamente.¿Cuáles son esas razones que expusieron previamente?Por ejemplo, en el Registro Electoral siguen figurando al menos 600 mil fallecidos y hay que ver cuántos aparecen votando y eso se verifica revisando los cuadernos. También tenemos denuncias de personas que fueron a votar y que cuando llegaron a su centro les dijeron que ya habían votado. Luego tenemos a los doble cedulados y a esos que llamamos los homónimos, es decir aquellas personas que se llaman igual y tienen la misma fecha de nacimiento, pero tienen distintos números de cédula de identidad. De estos últimos hay cerca de 40 mil en el padrón. La diferencia entre Maduro y Capriles está en 210 mil votos si contamos los votos del exterior, pero si votaron 50 mil muertos, 40 mil homónimos y si hay 80 o 100 mil votos que no corresponden con lo que figura en los cuadernos, entonces la balanza se inclina hacia nuestro lado.Si la revisión arroja lo mismo que dio el CNE, ¿no perdería credibilidad la oposición?Aquí no se trata de la credibilidad de un lado o del otro sino del sistema electoral. Capriles ha dicho que si los votos son los que son, él reconocerá su derrota y nosotros también. Ahora, si hay votos que se le están contabilizando a Maduro aunque no son válidos, eso también lo tiene que saber el país y debería haber un cambio (…) Estamos en el terreno de los detalles, no de los números gruesos. Hasta ahora habíamos tenido una realidad política que siempre se había dado en el terreno de los números gruesos, es decir el oficialismo gana las elecciones por diferencias de 10, 12 o 23 puntos y estas incidencias o cuestionamientos antes no tenían un impacto en los resultados, pero ahora sí, porque la diferencia fue estrecha y ahora cada voto vale más que nunca.¿Hubo fraude el domingo?La palabra fraude en el terreno electoral en Venezuela está muy cargada. Es una palabra que puede significar muchas cosas. Mucha gente cuando escucha esta palabra lo asocia con un cambio del voto a nivel de las máquinas, de lo electrónico, pero hasta ahora de eso no hay indicios. De lo que sí tenemos indicios es que hubo gente que no votó, pero aparece votando. También tenemos denuncias de que a nuestros testigos los sacaron a punta de pistola de algunos centros. Tenemos 40 mil denuncias y como ellas marcan una diferencia, pues es normal que se tomen en cuenta. En procesos donde la diferencia es tan estrecha es normal que se haga un recuento. Cada vez que el Gobierno se aleja de esta solicitud se aleja más de la estabilidad y de la legitimidad, y por eso aceptó.La Fiscal General, la Presidenta del Tribunal Supremo y el Gobierno los han criticado por no formular sus reparos ante el Consejo Nacional Electoral (CNE), en lugar de llamar a protestar. ¿Hubo un error en el manejo de la situación?Ha habido una demostración de indignación de la mitad del pueblo venezolano de que este no es un problema nacional de las urbanizaciones, de las ciudades, sino del también del campo y de los barrios. Las manifestaciones y los cacerolazos han demostrado mucha fuerza y sintonía. Y en segundo lugar, esa era la única manera de responderle a unas instituciones del Estado que no son autónomas. Todos sabemos que los rectores del CNE, la Fiscal General y la Presidenta del TSJ son militantes del PSUV. El Gobierno los responsabiliza a usted y a Capriles por unos supuestos ataques contra ambulatorios y mercados públicos. ¿Qué responde a eso?Nosotros no ordenamos eso. Para nada.¿Hay un plan para derrocar al Gobierno?No, vale. Aquí ha habido una trayectoria de muchos años de consolidar voto a voto una opción y eso no se va a tirar por un barranco. Aquí hay un esfuerzo titánico por construir un camino democrático. El Gobierno está haciendo acusaciones que caen en el terreno de las arenas movedizas, por ejemplo, aseguran que ocho personas, presuntamente oficialistas, fallecieron durante las protestas de los últimos días, pero cuando ves cada caso te encuentras que varias de las víctimas estaban protestando a favor de Henrique Capriles.Usted denunció que las autoridades tenían un plan para arrestarlo al igual que a Capriles, pero desde la Fiscalía y el TSJ han negado esto. ¿Ciertamente existió ese plan? ¿De dónde obtuvo la información?Sí, hay un plan para acabar con el liderazgo opositor. Estas no son amenazas que son rumores de pasillo. El Presidente de la República, el Canciller y el Presidente de la Asamblea Nacional nos han señalado directamente a mí y a Capriles con acusaciones muy graves. De asesinos para abajo.¿Cómo califica la situación? El Gobierno dice que estamos en una problemática similar a la de abril de 2002, cuando se produjo el breve derrocamiento de Hugo Chávez. ¿Están planteado eso?Eso está totalmente fuera de nuestra agenda y de la lucha que hemos emprendido. Nosotros creemos que estamos en el umbral de una situación de cambio. La solicitud que hicimos persigue que ese cambio se dé, pero siempre respetando la voluntad popular. Ahora, ¿cuál es la agenda del Gobierno?, pues no lo sabemos.

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