Madaya, la ciudad siria que se muere de hambre por la guerra

Madaya, la ciudad siria que se muere de hambre por la guerra

Enero 18, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Madaya, la ciudad siria que se muere de hambre por la guerra

Decenas de personas de esa localidad siria salieron el fin de semana al paso de los convoyes humanitarios para pedir ayuda. La mayoría de los residentes han sobrevivido a punta de sopa y agua, y comiendo hierbas silvestres.

35 personas han fallecido y 20 más están graves por inanición. ONU dice que es un crimen de guerra.

"Conocemos el hambre, estamos acostumbrados al hambre: sentimos hambre dos, tres veces al día. Pero entre ese hambre repetido, cotidiano, repetida y cotidianamente saciado que vivimos, y el hambre desesperante de quienes no pueden con él, hay un mundo de diferencias y desigualdades”. Este es un fragmento del libro ‘El hambre’ del escritor Martín Caparrós. Ese hambre desesperante es el que han vivido los habitantes de la ciudad siria Madaya, sitiada por la guerra, donde 35 personas han muerto por inanición. Las imágenes de los niños famélicos recorrieron el mundo a través de las redes sociales y despertaron la indignación mundial. La ONU aseguró que se trataba de un crimen de guerra.  Esta semana, por fin, trabajadores humanitarios socorrieron a los habitantes de esta localidad rebelde, asesiada por el gobierno de Bashar al Asad. En esta ciudad,  al oeste de Damasco, donde la mitad de los habitantes tienen menos de 18 años, sus famélicos residentes recibieron por fin esta semana ayuda humanitaria de las agencias de Naciones Unidas, del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y de la Media Luna Roja siria, tras meses de desesperada espera. Los convoyes de estas organizaciones entraron lunes y jueves de la semana pasada en esa ciudad de 40.000 habitantes, tras seis meses de un implacable asedio del ejército sirio. Y, el viernes anterior, un camión equipado de material médico con un especialista y una enfermera llegaron a la ciudad y ofrecieron “durante varias horas primeros auxilios a los habitantes”, explicó a la AFP el jefe de operaciones, Tamam Mehrez. Según él, se preparaba además la apertura de un centro médico permanente en Baqin, localidad adyacente a Madaya, con el objetivo de ofrecer cuidados médicos a las localidades vecinas. “Lo que se ve es la magnitud del hambre. Toda la gente te dice que han sobrevivido a base de sopa con agua, especias y comiendo hierbas y hojas”, contó a la AFP Hanaa Singer, representante de Unicef en Damasco, que acudió a la ciudad. “Esqueléticos” Singer describió especialmente la situación de los niños que “suplican un trozo de pan”. A pesar de la llegada de los socorristas, la muerte en ocasiones fue más rápida. Alí, un joven de 16 años, murió ante Singer y una médico de Unicef que la acompañaba. “Vimos a dos adolescentes que compartían la cama”, contó la representante para Siria de Unicef, que describió los cuerpos de los chicos como “esqueléticos”. Una médico de la organización se acercó a uno de los adolescentes, que se veía especialmente débil, y percibió que su pulso se había detenido. “Lo examinó, no tenía pulso, así que empezó a reanimarlo. Una, dos, tres veces, después me miró y me dijo: ‘Se fue’”, contó por teléfono Singer. Entonces, el otro paciente comenzó a preguntar, angustiado, si había muerto. Y la familia del adolescente muerto, Alí, que estaba sentada cerca, parecía tan exhausta, que “ya no podía ni siquiera expresar su dolor. Lloraban en silencio, sin consuelo”, explicó. Según Médicos Sin Fronteras (MSF), 35 personas han muerto de hambre en Madaya desde principios de diciembre. Unos 20 pacientes “podrían morir muy rápidamente si no son evacuados”, insistió la oenegé. Los equipos desplegados pudieron examinar el jueves a 350 personas, muchas de las cuales sufren malnutrición muy severa, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). “Los convoyes no son suficientes en este tipo de situaciones”, reiteró esta responsable, que pide que se levanten todos los asedios militares donde haya civiles.  Táctica bárbara El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, reunido de emergencia, se expresó en la misma línea, al calificar los asedios a las ciudades de táctica “bárbara”. “Es una grave violación del derecho internacional y debe terminar inmediatamente”, dijo Kyung-Wha Kang, responsable de las operaciones humanitarias de la ONU ante el Consejo. Madaya no es la única ciudad en esta situación. El régimen o la oposición armada asedia a unas 400.000 personas en todo el país.Kang reclamó un acceso humanitario “completo, sin impedimentos ni condiciones previas y de manera prolongada” en Siria. Naciones Unidas también solicitó este semana la organización de otros convoyes hacia las ciudades sitiadas, peticiones que “deben ser aceptadas sin demora”, añadió. La reunión del Consejo de Seguridad buscaba contribuir a la creación de las condiciones más favorables para una reanudación de las negociaciones entre régimen y oposición, previstas el 25 de enero en Ginebra. A mediados de diciembre, el Consejo había adoptado una hoja de ruta que preveía negociaciones, un alto el fuego, un gobierno de transición en los próximos seis meses y elecciones dentro de 18 meses. Mientras tanto, las fuerzas del régimen, apoyadas por los bombardeos de la aviación rusa y por combatientes extranjeros, ultimaban el viernes el lanzamiento de una gran ofensiva para retomar Alepo, la segunda ciudad de Siria, donde los rebeldes controlan muchos barrios.  Desde el inicio en marzo de 2011 de la guerra civil en Siria, que se ha ido volviendo más compleja con la multiplicación de los beligerantes, 260.000 personas murieron y millones se vieron obligadas a huir de sus hogares.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad