Los despiadados soldados del Estado Islámico que matan en nombre de Alá

Los despiadados soldados del Estado Islámico que matan en nombre de Alá

Agosto 31, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Diego Muñoz | Corresponsal de El País
Los despiadados soldados del Estado Islámico que matan en nombre de Alá

Jefe del Estado Islámico, Abu Bakr al Bagdadi.

Así actuan los miembros de este sanguinario grupo que se disputa Iraq y Siria. Abu Bakr al Bagdadi es su jefe.

En la foto que la policía española encontró y que él mismo se hizo tomar para enviar a sus amigos y mostrarla en Internet, Mohamed Hamduch está hincado, vestido con una túnica de color azul claro, casi blanca, y sostiene un cuchillo en la mano derecha. Lleva sandalias negras, bigote cuidado y una barba negra de varias semanas. Mira a la cámara mientras levanta la mano izquierda con el dedo índice también levantado, haciendo el número 1, o quizá advirtiendo. Hasta aquí sería una foto normal. Pero delante de él, abajo, sobre el suelo, ha colocado cinco cabezas de presuntos enemigos, soldados sirios del gobierno de Bachar Al Asad, cortadas de tajo por él mismo. Es una muestra de su ‘trabajo’, el que el nuevo jefe del Estado Islámico Abú Bakr al Bagdadi le ha encomendado después de salir de España y viajar hasta Siria para luchar en sus filas: matar a los enemigos cortándoles la cabeza.Quienes le conocen saben que este hombre de 28 años, Kokito, como le llaman, no tiene piedad, no tiene remordimientos y que lleva años de experiencia matando carneros, cabras y reses. Vivía en Castillejos, una ciudad de Marruecos situada cerca de la frontera de la ciudad española de Ceuta y está casado con una mujer nacionalizada española. Es una especie de verdugo, sólo que esta vez, la guillotina es el cuchillo que esgrime. Los combatientes del Estado Islámico y Levante (ISIL) le llevan los prisioneros, casi todos soldados sirios, los arrodillan en la plaza de los pueblos conquistados y kokito se encarga de lo demás, de mostrarle al mundo la barbarie y sobre todo, de hacer sentir el miedo que quiere causar el estado Islámico. La misma manera como murió el periodista norteamericano James Foley, cuya decapitación fue colgada en Internet.Kokito no es el único que trabaja para el sanguinario grupo islamista, ahora enfrentado a Al Qaeda. Hay mas, pero todos tienen algo en común, escalar con el terror en la pirámide del Estado Islámico y mostrar en la red como trofeos de guerra las cabezas de sus enemigos para causar mas miedo.Hoy este comerciante de Castillejos que abrazó, junto con su esposa, la guerra santa o yihad ha sido nombrado miembro del Consejo Islámico y dirige una katiba o brigada de combatientes en la zona de Alepo en Siria, bastión de los insurgentes que luchan contra el Gobierno.Como los grandes equipos de fútbol de Europa tienen sus ‘ojeadores’ para seguir los pasos de los futuros futbolistas, los terroristas también tienen los suyos para asegurarse futuros combatientes. Según cálculos de la Policía española, unos 70 nacionalizados españoles han ido a combatir a Siria e Iraq y para Bruselas, hay unos 2 mil más de Francia, Alemania y Gran Bretaña.“Los nuevos jefes de los grupos terroristas como Al Qaeda y el Estado Islámico -dice un oficial de investigaciones terroristas en España- están utilizando una crueldad extrema que pocas veces habíamos visto. Entran a los pueblos y arrasan, sin ninguna piedad, sin ningún reparo. Y además lo publican, Para que no quede duda de qué le pasa a sus enemigos. Es una barbarie tras otra. Lo de respetar a los muertos, como dijo el Profeta, como dice el Islam, ninguno de estos bandos lo tiene en cuenta".Abú Bakr al Bagdadi quiere soldados como kokito, capaces de dar la vida por la yihad, capaces de mostrar todo el horror posible. Más allá de su crueldad poco se sabe de Al Bagdadi. Apareció por primera vez en julio pasado en un video difundido por Internet para pedir a los combatientes que pelean en Siria e Iraq que siguieran sus órdenes. Hasta entonces no se le conocía, solo dos fotos borrosas eran la referencia que se tenía de él.Esa vez llevaba una túnica y un turbante negro, barba, cejas espesas sobre los ojos negros y un rostro sin muchas expresiones. Nacido en la ciudad suní de Samarra en Iraq, de 43 años, se ha convertido tras la muerte de Osama Bin Laden, en el nuevo número uno del terrorismo mundial, con al menos, unos 15 mil seguidores bien armados y con mucho dinero después de haberse llevado 400 millones de dólares del banco de Mosul. Cursó estudios islámicos en la universidad de Bagdad donde conoció a Sadam Husein, también suní, pero tras la caída de Sadam, se unió a las milicias. Cayó en manos del ejército norteamericano y estuvo cuatro años preso en Bucca Camp. ¿Por qué no le fotografiaron allí? se preguntan los expertos en terrorismo de Europa.Un año después de salir, el estado islámico de Iraq, del que saldría el EI con la ayuda de Al Qaeda, lo nombró como nuevo líder. La última vez que dice que lo vieron fue en la ciudad suní de Mosul, a mediados de junio, donde dio un sermón incitando a la yihad. En los foros islámicos se presenta como el Califa Ibrahim, emir de los creyentes del Estado Islámico.Este llamado Estado Islámico surgió tras una división de Al Qaeda y fue declarado desde la provincia siria de Alepo hasta la iraquí de Divala, un amplio territorio conquistado por los islamistas sunís de Al Bagdadi y donde han sido destruidos todos los santuarios, mezquitas y lugares de peregrinación de los chiíes.Hoy, con la ayuda de varios países, el gobierno sirio trata de recuperar los campos petrolíferos de la zona fronteriza con Iraq, tomados por el frente Al-Nusra de Al Qaeda y luego arrebatado a ellos a sangre y fuego por el Estado Islámico.Para el periodista español Javier Amores Chal, muchos de los combatientes de Al Qaeda se han pasado a las filas del Estado Islámico, por varias razones, una de ellas, el enorme manejo de los medios como Internet que hace el Estados Islámico, las acciones bélicas y el dinero que ha logrado recaudar.“Para muchos jóvenes islamistas que apoyan la yihad -explica Amores- el control de un amplio territorio que, anunciando el califato, ha logrado el Estado Islámico-- del tamaño del estado norteamericano de Maryland--, ha sido un golpe que ha atraído a mucha gente. Además, han vaciado las arcas de las ciudades que han conquistado y negocian el petróleo y el gas hasta con sus propios enemigos. De igual manera han desarrollado un sofisticado sistema de extorsión que les permite recaudar mucho dinero. Así que numerosos grupos como Boko Haram, Al Qaeda del Magreb, de Túnez y de la Península Arábiga se le han sumado. Los jóvenes quieren más acción y el EI se lo brinda”.

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