Lío a la milanesa

Enero 23, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Alda Mera

La prensa y la política italiana tienen servido en bandeja de plata al primer ministro Silvio Berlusconi. La Fiscalía acusa al seductor mayor, de inducción de menores a la prostitución. ¿Se caerá esta vez?

1. Un gato de 9 vidas“Silvio Berlusconi es una fiera política de 9 vidas y ha dado una y otra vez muestras de ser un personaje muy sagaz que, en situaciones como éstas, siempre ha salido adelante. Pero si ésta va a ser su novena vida o no, no me atrevería a especular”.Así describe el analista político Marcos Peckel al primer ministro italiano, quien por enésima vez sacude el ámbito del poder y de la política italianas, en los que él parece inamovible.‘Il cavalieri del lavoro’, como se le conoce en el ámbito público, atraviesa uno de los peores momentos de su carrera por cuenta de sus recurrentes escándalos sexuales y aventuras con mujeres a las que dobla en edad.Pero ahora, la Fiscalía de Milán tiene a Berlusconi, de 74 años, en la cuerda floja por cuenta del caso ‘Ruby R’, en el que Karima Ruby El Mahroug, una joven marroquí, aseguró que cuando era menor de edad “acudió a las fiestas del político en su residencia de Arcore, en ocho ocasiones”.Berlusconi es investigado por los supuestos “delitos de incitación a la prostitución de menores y de concusión, por su supuesta intervención el 27 de mayo de 2010 para sacar de la comisaría a Ruby, que entonces tenía 17 años y a la que ya conocía al haberla invitado a las cenas en su mansión de Arcore, cerca a Milán”.La investigación busca determinar si el magnate de los medios de comunicación, la política, el fútbol y otros deportes, pagó dinero por tener sexo con Ruby cuando ella tenía 17 años. La prostitución no es delito en Italia, pero sí lo es explotar o ayudar a prostituir a menores.La Fiscalía solicitó a la Cámara de los Diputados permiso para registrar la oficina del contador de Berlusconi, Giuseppe Spinelli, donde se sospecha que pueden existir pruebas de supuestos pagos a muchas jóvenes para asistir a las numerosas bacanales privadas del mandatario. Los fiscales alegaron que el líder tuvo relaciones sexuales con un “significativo” número de prostitutas jóvenes y retribuyó a las mujeres con pagos en efectivo y lujosos regalos como apartamentos.El escándalo les cayó como anillo al dedo a opositores y hasta a antiguos aliados del líder, quienes le han lanzado las más duras críticas. “Está en juego el buen nombre de los italianos en el mundo. Los italianos están desconcertados por la gravedad de las acusaciones de las que es objeto Berlusconi”, afirmó Gianfranco Fini, de la Cámara de los Diputados.Ferdinando Casini, líder de la Unión de Democristianos de Centro, UDC, lo remató así: “La mejor forma, la más decorosa y más digna que tiene el jefe de Gobierno, es responder ante los jueces. Si estas imputaciones son mentira se debe establecer que son mentira, pero si no es así, debe hacer lo que le dice el sentido común, no se lo debemos decir nosotros”.Hasta las mujeres del Partido Demócrata, PD, lo recriminaron con pancartas con lemas como ‘dimisión’, ‘payaso’, ‘vergüenza’, ‘nuestra dignidad no está en venta’, o ‘soy italiana y me avergüenzo de estar representada por un viejo cerdo’.Pero saltaron a defenderlo Barbara Saltamartini y Beatrice Lorenzin, sus compañeras del PDL en el Parlamento: “Son de su Gobierno las leyes contra el acoso, las mutilaciones genitales femeninas y las cuotas de participación en los Consejos de Administración; el endurecimiento de las penas para delitos de violencia sexual, la adhesión a la Convención de Lanzarote (abuso a menores) y pornografía infantil”.Duro contraste ante las sórdidas revelaciones de índole sexual, comidilla de la prensa, por las que el Partido Demócrata tapizó las calles de Roma con carteles pidiendo la dimisión a Berlusconi.Pero ‘dimisión’ es una palabra que no conoce el mandatario. En los cerca de 20 procesos que le ha seguido la justicia italiana desde que en 1994 accedió por primera vez al poder con el movimiento Forza Italia, él ha hecho el esguince cual jugador del Milán, equipo que compró y preside.Áyer, justamente, acusó a los fiscales milaneses de haberlo espiado y se preguntó “si es normal en una normal democracia” que el presidente del Gobierno sea sometido a escuchas telefónicas “que no fueron hechas tras una noticia de delito, sino para construir una noticia de delito”. “No huyo ni dimito”, dijo airado. El mandatario invoca la ‘Ley del legítimo impedimento’, que exime a los funcionarios de acudir a los estrados por “sus compromisos oficiales”. Pero el Tribunal Constitucional acaba de invalidar dicha ley. Lo que deja al líder en una posición incómoda.Tan incómoda, como las imágenes que le tomaron los paparazzi en su isla privada de Cerdeña, en el cumpleaños de Noemi Letizia, junto con otras prostitutas y a quienes habría transportado en un avión del Gobierno. La Iglesia volvió a poner el grito en el cielo. “Sólo la idea de que un hombre que ocupa un alto cargo del Estado esté implicado en historias de prostitución y, peor aún, de prostitución de menores, es tremendo y ofende”, escribió el director de ‘Avvenire’, diario de la Conferencia Episcopal Italiana, instancia que abordará el espinoso tema mañana, según anunció el cardenal Angelo Bagnasco.Antonio Di Pietro, del opositor Partido Italia de los Valores, lo conminó: “Berlusconi debe irse, no sólo por lo que ha hecho en la vida privada, sino también por lo que no ha hecho en la vida pública”. Y Fabrizio Cicchitto, copartidario del primer ministro, insinuó un posible anticipo de elecciones “si el debilitado gobierno no logra apoyo parlamentario”.Pero Berlusconi, que no sabe perder, arremetió contra la Fiscalía de Milán. “No ha existido ninguna concusión, ninguna incitación a la prostitución, ni mucho menos de menores. No ha habido nada de lo que me tenga que avergonzar. Existe sólo un ataque gravísimo de algunos fiscales que han pisoteado las leyes con fines políticos y con gran resonancia mediática”.Ya anunció que su Gobierno trabajará para hacer reformas que permitan que “los magistrados de izquierda no puedan apartar a los elegidos por los ciudadanos”.Aurelio Mancuso, de Equality Italia, también pidió la cabeza del ‘Cavalieri’. “Italia se está convirtiendo en un país pobre, abandonado de sí mismo y también inmoral por culpa de su presidente. Él se debe ir, el país debe poderse liberar del Medievo y de la clase política anciana”.Equility Italia denunció que “no se puede soportar más que mientras los italianos sufren una de las peores crisis económicas de la historia de Italia, se deba seguir discutiendo sobre las fiestas y el bunga bunga del primer ministro”. Pero cuando todos creen que le va a caer el mundo encima, Berlusconi se sale con la suya. Como dice el analista Marcos Peckel, “en Italia no se maneja la moral anglosajona. Si ésto hubiese ocurrido en Inglaterra, hace siglos habría tenido que renunciar; pero Italia tiene unos principios morales, una tolerancia y un sistema político diferentes. Berlusconi tiene un apoyo importante, y lo que va a decidir si sigue en el poder o no es la política”.Según un sondeo publicado ayer por el diario ‘Corriere della Sera’, el 70% de los italianos no considera a Berlusconi víctima de una persecución judicial y censura su comportamiento, pero no cree que por eso deba ser castigado en las urnas.2. Ministro del escándalo’Un caso de gerontofilia (atracción de adultos mayores por personas menores), adobado con una educación muy rígida o muy permisiva, explicaría los escándalos sexuales del primer ministro italiano Silvio Berlusconi.Para el sexólogo Luis Alberto Montejo, Berlusconi responde al perfil de “la persona impulsiva, caracterizada por ser hiperactiva, extrovertida y obsesiva, rasgos de origen biológico. Pero a su vez por su dificultad en el control de sus impulsos gracias a una educación muy permisiva o muy rígida” (conducta aprendida).Y es que la educación religiosa impartida por su madre y por los salesianos del Liceo de San Ambrogio, no evitó que este confeso católico romano hiciera de su vida un rosario de escándalos.“Al cruzarse esos tres rasgos biológicos con el factor educativo o cultural, el resultado es un trastorno de personalidad o psicopatía que lo llevan a violar la norma”, dice Montejo. “Y cuanto más atropelle la norma, es mayor su grado de hiperactividad, extroversión y obsesión: no se contenta con estar con mujeres jóvenes (lo cual no es delito), sino con una menor de edad (que sí lo es), y se mete en líos no sólo sexuales, sino que comete otras fallas como el mal uso de recursos del Estado”.Y es que, por cada negocio de su emporio financiero, a Berlusconi le sale una demanda por soborno, violación de las leyes, fraude o vínculos por blanqueo de dineros de la mafia siciliana. Esto, y su fascinación por las colegialas significa, según el psiquiatra Lucio David González, que “algo pasó en la interiorización de las normas. No fueron bien estructuradas en su infancia y en la adultez rehusa seguir esas normas”.En Berlusconi, tal parece que las relaciones con prostitutas y menores de edad es la constante. “Puede ser que fue objeto de seducciones precoces o fue erotizado muy temprano: el niño se confunde, cree que eso es normal y al crecer surgen esas pulsiones y se repite ese comportamiento”, explica González.La psicóloga clínica Bibiana Pabón, cree que el ser humano llega a un punto de maduración orgánica y psíquica en los que descubre atractivos que lo vuelven “insaciable”. Y así ha sido la vida del emergente empresario inmobiliario. Su ambición de poder lo convirtió en el pionero del periodismo ‘light’ –del que es víctima ahora– y en magnate de la prensa en Italia y otros países de Europa. De ahí pasó a ser dueño no sólo del Atlético Milán, sino de clubes de otras disciplinas deportivas, hasta saltar a la arena política.Se casó en 1965 con Carla Elvira Lucía Dall’Oglio (dos hijos). Hasta que en 1980 vio en la comedia ‘El magnífico cornudo’ a Verónica Lario, actriz de producciones mediocres, quien lo flechó (tres hijos). Este idilio duró hasta abril de 2009, tras el escándalo suscitado por las fotografías en las que Berlusconi sonreía en su yate, en su mansión de Villa Certosa, isla de Cerdeña, con jóvenes en ‘top-less’ y en bikini, durante la fiesta de los 18 años de Noemi Letizia, 55 años menor que él y que coincidencialmente se lanzó de candidata por su partido, Pueblo de la Libertad, PDL.Rejuvenecido en 2003 gracias al bisturí, volvió a la clínica estética para recuperar dos dientes y arreglarse el tabique y los labios, luego de que Massimo Tartaglia, enfermo mental, le golpeara hace un año con una estatuilla en Milán, por haberle incumplido una promesa económica.La psicóloga Pabón García atribuye la debilidad del líder por la juventud, a una suerte de síndrome de Peter Pan, que afecta a hombres mayores de 50 años. “Cuando empiezan a perder aceptación sexual, se rebelan frente a la adultez mayor transgrediendo las normas o lo prohibido para ellos. Verse rodeados de mujeres muy jóvenes les causa enorme goce, así sea sólo visual, porque los saca de su edad real, que les genera un choque psíquico”, explica.“Ellos buscan afirmarse como hombres, como machos -dice Pabón-, y encuentran la manera de hacerlo con relaciones clandestinas con mujeres que los reafirmen con su frescura y juventud; hechos no bien vistos socialmente porque su edad psicológica no evoluciona de acuerdo con la cronológica”.Pero Berlusconi le sale al paso a este lío: “Desde que me separé, tengo una relación afectiva estable y esa persona estaba conmigo incluso esas noches y no habría permitido que esos hechos absurdos ocurrieran”, dijo alegando su inocencia.“Es absurdo pensar que haya pagado por tener relaciones con una mujer. No me ha ocurrido una sola vez en mi vida, sería degradante para mi dignidad”, explicó y se justificó: “todo se desarrolló bajo el signo de la más absoluta elegancia, decoro y tranquilidad, y sin implicación sexual”.González explica que personas como Berlusconi “Saben que actúan mal, pero la pulsión es más fuerte que el dictado de su conciencia. Una persona con las normas bien interiorizadas, no comete la falta”. Y dice que la ley debe contenerlo porque “si sus leyes internas no funcionan bien, para eso están las externas: el Derecho, que protege a la sociedad. Él, como símbolo, debe dar ejemplo para que las normas y el orden se mantengan, porque la sociedad tiende a imitar a sus líderes”.3. Ruby de la discordiaApenas cumplió los 18 años, pero las palabras de Ruby R (letra que resume el apelativo de ‘Robacorazones’) están a punto de hacer caer a Silvio Berlusconi, un viejo zorro en las lides sexo-políticas. Las filtraciones de grabaciones telefónicas realizadas por la Fiscalía de Milán develan que Ruby R. acudió a fiestas privadas del magnate cuando era menor de edad, y que le pidió al primer ministro 5 millones de euros a cambio de su silencio. Ella lo negó en varias entrevistas.Una tal ‘Ru’ revela en una conversación publicada por el diario ‘Corriere della Sera’: “acudo a su casa desde que tengo 16 años, pero siempre lo he negado por salvaguardarlo” y para llevarse “algo al bolsillo”. También reitera que “él pensaba que yo era mayor de edad, que tenía 24, también porque no los aparento (los 16)”.Pero otros diálogos de Ruby R. contradicen esta versión: “Mi caso es el que asusta a todos y está superando el de (Patrizia) D’Addario y (Noemí) Letizia (los otros escándalos sexuales atribuidos a Berlusconi). Yo hablé con Silvio y le dije que quería salir de ésto con algo: cinco millones frente a ver manchado mi nombre...”, afirma ‘Ru’ en la grabación.“No estamos preocupados, porque Silvio me llama. Me dijo: ‘intenta pasar por loca, cuenta tonterías”, le dice Ruby a su ex novio Sergio Corsaro en otra grabación. “Él me llamó diciéndome: Ruby, te doy el dinero que quieras, te pago, te pongo todo de oro, pero lo importante es que escondas todo. No digas nada a nadie”, añade.El cuartel de las bellasLa Fiscalía interceptó los teléfonos de otras supuestas invitadas a las fiestas privadas del mandatario, a quienes les dio apartamentos gratis en un bloque de Milano Due que su grupo empresarial construyó en las afueras de Milán. Esta especie de ‘cuartel general’ fue develado por la propia Ruby R. en un interrogatorio el pasado 3 de agosto, en el que reveló que las chicas recibían ostentosos regalos de Berlusconi. En otra grabación se escucha a una chica decir: “Es alucinante. No sabes. Lo llaman todas amor, tesoro. En los diarios dicen menos de la verdad, incluso cuando lo masacran”. En otro fragmento, otra mujer cuenta que él les dice en las fiestas: “están dispuestas a todo, o toman un taxi y se van”. Ruby R. dice que en las fiestas de Berlusconi “los invitados cenaron y bailaron y Silvio cantó y contó chistes”, y lo defiende: “¿Pero qué prostitución? Silvio me dio 7.000 euros (US$9.350) porque le pedí ayuda, yo acababa de llegar a Milán y él conocía mi difícil situación familiar. Dijo que yo era inteligente y debía estudiar. No me regaló el coche ni el centro estético”. También negó las supuestas relaciones sexuales entre ellos: “Creo que soy una de las pocas que nunca he estado con el presidente, quien no me ha tocado ni un dedo”.Pero en otras llamadas interceptadas, Ruby R. da otra versión a sus amigas. Como que Lele Mora la echó de su agencia cuando ella le dijo que tenía 17 y no 24 años, como había dicho. También confiesa que informó a Silvio su edad real desde su segundo encuentro. Que acudió a tres fiestas a Villa San Martino, mansión de Berlusconi en Arcore, y que siempre había una treintena de chicas “bellísimas”.En el programa ‘Kalispera’ del Canal 5, propiedad de Berlusconi, Ruby habló de su infancia desdichada. Dice que fue violada por dos tíos a los 9 años, pero que su madre le aconsejó “no se lo digas a tu padre, porque te mata por no ser virgen”. Y añade: “nunca he hecho de prostituta” porque “puta se nace, no se hace”.Dijo estimar al líder porque nunca encontró una persona “como él”, que ese 14 de febrero de 2010 la escuchó “mejor” que todos los psicólogos del mundo y le regaló los 7.000 euros. Pero estas respuestas se contradicen con las grabaciones, según las cuales esas fiestas eran unas verdaderas orgías.El ‘Corriere della Sera’ publicó una de las pruebas aplastantes de ello: una llamada entre Berlusconi y Nicole Minetti (consejera regional, cercana a él e investigada por el mismo caso), quien le advertía que Ruby iba a ser interrogada: “Nunca podrán demostrar que yo sabía que era menor”, dijo él.Pero la prostituta Nadia Macri le dio el viernes una fuerte estocada al confirmar a la Rai las versiones de la Fiscalía. Macri relató que el 24 de abril de 2010 fue invitada a una cena en Arcore, junto a seis chicas brasileñas y Ruby.Narró que luego de cenar bajaron a un piso dispuesto como una discoteca y comenzaron a bailar y a desnudarse. Después se bañaron en la piscina cubierta “donde se unió el presidente, que estaba desnudo”. Tras el baño, pasaron a una habitación con cama de masajes. “¡Adelante la próxima!, repetía Berlusconi. Y cada cinco minutos abríamos la puerta y consumábamos el acto sexual”, subrayó.Al final, el anfitrión pagó 5.000 euros a cada una. Le preguntó a Nadia qué hacía y cuando ella le dijo “Soy prostituta”, Berlusconi afirmó: “No, no, Nadia, por favor, cuando salgas de aquí no digas estas cosas”, contó Nadia.Esa es la historia de un presidente del que Ruby R. dice: “por lo que le conozco, no me parece un hombre feliz. Es más, es una persona que está muy sola. Ha hecho mucho en su carrera, pero en lo que respecta a su familia ha sido un desastre”.

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