Las grietas abiertas 20 años después de la caída Soviética

Las grietas abiertas 20 años después de la caída Soviética

Agosto 21, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Patricia Lee, corresponsal de El País
Las grietas abiertas  20 años después de la caída Soviética

Mijaíl Gorbachov, ex presidente de la Unión Soviética.

No todo ha cambiado para la Rusia de hoy luego del fallido golpe contra el ex presidente Mijaíl Gorbachov.

Mijail Gorbachov sobrevivió al golpe fracasado de agosto, veinte años atrás, pero la Unión Soviética no logró resistirlo. En el transcurso de pocos meses, la segunda potencia mundial se desintegró.Ese fatídico día de agosto, Gorbachov, presidente de la Urss, estaba de vacaciones en Crimea, cuando los altos mandos de las Fuerzas Armadas lo arrestaron. El golpe no aguantó ni dos días. En Moscú, el dirigente opositor Boris Yeltsin encabezó la resistencia, los moscovitas construyeron barricadas, y rápidamente los golpistas volvieron sobre sus pasos.Al retornar a la capital soviética, Gorbachov encontró un país distinto al que había dejado. Una semana después, era prohibido el Partido Comunista y Boris Yeltsin, presidente de la poderosa República de Rusia, la más importante de la Urss, firmó, en diciembre, un pacto con los dirigentes de Ucrania y de Bielorrusia para disolver la Urss. En realidad, los tres dirigentes constataron el hecho: las repúblicas, o ya habían proclamado su independencia, o se preparaban a hacerlo.Veinte años después, Mijail Gorbachov cree que el país ha experimentado una “vuelta hacia atrás” en términos democráticos. En una entrevista concedida al periódico inglés The Guardian, Gorbachov reconoció algunos de sus errores: “Me demoré mucho en tratar de reformar al Partido Comunista”, dice, y agrega que ha debido renunciar a él en abril de 1991 para formar un partido democrático y reformista. También cree que empezó tarde las reformas, que ha debido dar más poder a las 15 repúblicas, y que fue muy blando con Yeltsin, lo cual le permitió a éste firmar el pacto de disolución de la Urss. También piensa que se fue de vacaciones en el momento equivocado.Sin embargo, Gorbachov se siente orgulloso de su “perestroika”, es decir, del programa de reforma económica que emprendió desde que llegó al poder en marzo de 1985, que comprendía la reestructuración económica y de las relaciones internacionales sobre la base del desarme nuclear, la negativa a intervenir militarmente en otro país.Su política de no intervención estuvo en la base de la determinación de los países del este europeo de alejarse de la Urss y de terminar con los regímenes de partido único, a sabiendas de que Gorbachov no utilizaría la fuerza contra ellos. “Lo que logramos hacer en el país y en el terreno internacional, fue de gran importancia. Predeterminó el curso de los acontecimientos para terminar la guerra fría, avanzando hacia un nuevo orden mundial, y, a pesar de todo, provocando un movimiento gradual del estado totalitario hacia la democracia”. No hay héroe en su propia casa. Mientras que en Occidente Gorbachov es visto como el gran artífice de la terminación de la Guerra Fría, en Rusia, el dirigente había perdido todo el poder y la confianza de la población ya en 1991, porque sus reformas políticas eran tímidas, y el sistema económico estaba agotado.Veinte años despuésNada volverá a ser igual. En 1991, la población se rebeló contra un sistema autoritario y contra una crisis económica cada vez más profunda. La derrota del golpe en 1991 permitió a la sociedad rusa conquistar enormes libertades, viajar a Europa, escribir y protestar, pero al mismo tiempo, llevó a las abuelas a vender medias en la entrada del metro, arrasó con el sistema de salud y educativo y trajo enormes sufrimientos a la mayoría de la población. Gorbachov considera que los años noventa, durante los cuales gobernó su archi rival Boris Yeltsin, fueron de caos. Por eso, elogia a Vladimir Putin, quien fue presidente de Rusia desde 2000 hasta 2008, y que desde entonces es primer ministro. Cree que Putin restauró la estabilidad del país, pero lo critica porque en los últimos años empezó a recortar fuertemente los espacios democráticos y cambió el sistema electoral, aboliendo la elección de los gobernadores. “He contado 20 cambios que no puedo soportar”, dijo.La realidad es que, habiendo pasado dos décadas del golpe fracasado, se observa un retorno a la verticalidad política. La vieja élite está de nuevo en el poder, sólo que, en lugar de andar en automóviles Volga, andan en Mercedes, y un grupo de “oligarcas” se ha hecho increíblemente rico, mientras la Rusia profunda languidece.“En estos veinte años todo cambió, menos una cosa: ellos están de nuevo en el poder”, escribe el observador Andrei Kolesnikov en Novaya Gazeta, el único periódico opositor ruso. “Tienen una nueva retórica, pero esta se parece cada vez más al dialecto de los golpistas de 1991, son más jóvenes, pero ya todos se acercan a la edad de los golpistas”, agrega. Para Kolesnikov, existen similitudes entre lo que sucedió durante el golpe y lo que sucedió a partir del año 2000, cuando Putin, un ex agente de la KGB, volvió al poder: “El putch se preparó en la KGB. En 1999-2000 no sucedió un nuevo golpe, pero sus sucesores llamaron a gobernar a uno de los más modestos representantes de los “chekistas” (organismos de seguridad)”: Vladimir Putin, y después, los hombres de seguridad ocuparon todos los puestos de mando.El editorialista del periódico Nezavisimaya Gazeta considera que “la euforia de la derrota casi incruenta sobre los golpistas se convirtió en una gran decepción”, porque “fuera de un puñado de “privatizadores”, nadie se hizo rico. Y la libertad de los pobres fue tan poco real, que es casi humillante. Nadie quería que creciera la actividad política de la sociedad civil. Los gobiernos hicieron todo lo posible para ahogar todo intento de actividad económica independiente de las empresas pequeñas y medianas, de la clase media que nunca llegó a nacer en Rusia. Como resultado, surgió un verdadero capitalismo de estado monopólico, y la política se convirtió en un conjunto de maniquíes que parecen estatuas alrededor de una fuente”.De cualquier manera, la Rusia de hoy ya nunca volverá a ser la de antes.

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