Lágrimas en la boda real de Mónaco

Lágrimas en la boda real de Mónaco

Julio 06, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País y agencias
Lágrimas en la boda real de Mónaco

Las lágrimas de Charlene en la Iglesia de Santa Devota fueron recurrentes. El Príncipe luce desentendido.

¿Continuará la ‘maldición de los Grimaldi’, que según la leyenda condena a los príncipes de Mónaco a la infelicidad conyugal?

Cuando el príncipe Guillermo y Kate Middleton se dieron el “Sí quiero” en la abadía de Westminster, en Londres, hasta los enemigos de la monarquía sintieron el júbilo de los cuentos de hadas. En cambio, cuando los televisores del mundo entero presentaron la boda del príncipe Alberto de Mónaco, la atención se centró en la evidente cara de tristeza de la novia.Y es que los rumores del posible escape de Charlene Wittstock antes de la boda siguen, después de que la pareja prometiera ser fiel y el arzobispo expresará su deseo de que “lo que Dios ha unido no lo separe el hombre”.El sitio online francés ‘L'Express’, señala que los deseos de fuga de Charlene se deben a la existencia de otro hijo ilegítimo del monarca de 52 años, que habría sido concebido durante la relación con la nadadora, veinte años menor que él. Los rumores apuntan a que la princesa le exigió a Alberto realizarse la prueba de paternidad. Al parecer, la princesa intentó fugarse por lo menos tres veces: cuando fue a París a probarse su vestido de novia, durante el alboroto de la Formula 1, y tres días antes de la boda, pero los escoltas y la princesa Carolina lograron persuadirla de continuar adelante con sus planes, pues habría sido un desplante imperdonable para Mónaco y su imagen impoluta. Sin embargo, la melancolía de Charlene era evidente aún tras el velo. Y es que ella parecía aguantarse las lágrimas desde que ocupó su lugar para la ceremonia, que no se caracterizó por el intercambio de miradas cómplices, sino por la seriedad entre los novios.Cuando la pareja llegó la capilla de San Devota a depositar el ramo como ofrenda, la novia no aguantó y rompió en llanto, sin encontrar consuelo.Según cuentan los medios franceses, el motivo de la solemnidad de la princesa Charlene estaría en el contrato prematrimonial que ha tenido que firmar para poder casarse, que contiene unas cláusulas que le obligan a estar casada con el Príncipe como mínimo durante cinco años, sin derecho a reclamar separación o divorcio hasta que no se cumpla la fecha fijada. Además, la princesa Charlene está obligada a tener un heredero varón que ocupe el trono de Mónaco.Maldición realLa leyenda de la infelicidad sentimental de la Dinastía Grimaldi cuenta que una gitana, engañada y abandonada por Rainiero I de Mónaco, lanzó una maldición según la cual ni él ni ningún miembro de su familia encontraría la felicidad en sus matrimonios si se casaban antes de los 50 años. La segunda mitad del siglo XX ha sido testigo de las desgracias amorosas de la familia Grimaldi. En 1982 falleció en un siniestro accidente de tráfico la princesa Grace Kelly, mujer de Rainiero III. Carolina se ha casado tres veces y las tres terminaron en drama. Por su parte, la princesa Estefanía ha tenido una vida amorosa muy sobresaltada y por ahora permanece soltera. A pesar de casarse a los 53 años, ¿Logrará Alberto librar la maldición?

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