La verdad oculta tras la obsesión informativa

La verdad oculta tras la obsesión informativa

Julio 23, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Por Diego Muñoz, especial para El País
La verdad oculta tras  la obsesión informativa

El escándalo mediático por escuchas ilegales del ‘News of the World’ desmoronó el imperio de Murdoch.

El día en que el News of the Word salió a la calle por última vez, el pasado 10 de julio, María Lucila Suárez, una caleña que vive en Manchester estaba de paso en Londres. Quiso comprarlo para guardarlo de recuerdo, pero era un día de esos en que no había que titubear. Se olvidó de hacerlo mientras estaba en otras cosas, y cuando recordó, ya era tarde. Los británicos en masa se habían lanzado a los quioscos para conseguirlo. Telefoneó a su esposo a Manchester, pero igual, como muchas otras veces que el periódico había salido con una de sus grandes exclusivas, los cuatro millones y medio de ejemplares se habían agotado antes del mediodía. Su última exclusiva fue despedirse y de paso pedir perdón por las acusaciones de haber espiado a más de 4.000 personas de todas las clases sociales del Reino Unido, incluyendo a miembros de la monarquía.Para Rupert Murdoch, el propietario del periódico y de una enorme empresa especializada en medios de comunicación, la News Corporation, valorada en más de US$70 mil millones, era uno de los golpes más duros de toda su carrera como empresario, desde que empezó en Australia con una empresa pequeña hasta que llegó a Inglaterra, comprando a su paso el diario de mayor difusión de los Estados Unidos, el Wall Street Journal, y apoderándose de la 20th Century Fox, entre otras muchas empresas. Los directivos del News, un periódico con 168 años de existencia, habían montado durante mucho tiempo y con la complicidad de algunos mandos de la Policía y detectives privados, una intrincada red de escuchas a personajes de toda índole, desde deportistas, políticos, miembros de la realeza hasta a los familiares de víctimas de los ataques terroristas al subterráneo de Londres. Todo con un solo objetivo: tener siempre la exclusiva que le permitió convertirse en el periódico más vendido en domingos en todo Reino Unido.Pero así como la gente lo acogió con tantas noticias a las que sólo el News parecía tener acceso y antes que los demás, de la misma manera lo repudiaron, incluyendo sus anunciantes. La indignación pública fue total y el imperio de los Murdoch se fue desmoronando. El cierre del News se ha llevado consigo a periodistas, además de los 200 que trabajaban en el tabloide, autoridades, políticos y ha hecho tambalear al propio primer ministro británico, David Cameron.Aquel 10 de julio del cierre del News, el pensamiento general de los ingleses en Londres era que se trataba de una jugada maestra de los propietarios. “Lo que se decía en la calle -explica Lucila Suárez- era que se cerraba el News, pero que de inmediato los Murdoch, Rupert y su hijo James, iban a anunciar la creación de otro medio similar”.Quizá pudo haber sido así, pero la estrepitosa caída del News y la desconfianza que ha creado, han abierto una herida que no deja de sangrar y que no se sabe si, dentro de poco, las consecuencias serán mucho peor de lo que se estimaba.“James Murdoch, el hijo del magnate -explica la periodista Alicia Contreras Lobo- ha pasado a rendir declaración ante el Parlamento y enseguida Colin Myler, el que fuera el último director del News, y Tom Crone, un antiguo asesor del periódico, han dicho que mintió, que James sabía de la existencia de un correo electrónico por el cual los encargados de las escuchas ilegales, las trascribían y las pasaban. ¿A quienes? A los dueños del periódico sin duda”. El correo estaba dirigido a un reportero del News, Neville Thurlbeck, detenido por la Policía, acusado de ser parte de la trama de escuchas a más de 4.000 personas. “Es difícil creer -agrega Alicia- que todo el dineral que se pagaba por espiar no haya salido de la misma empresa, que la haya autorizado la gerencia y que esa gerencia no diera cuenta a sus dueños. Un periodista raso -añade- no tiene dinero para pagar, de su bolsillo, el espionaje de personas involucradas en un caso y no creo que se atreva a dar un paso de esos, sin contar con el apoyo de sus superiores, con el riesgo de perder todo, su credibilidad, su ética, la confianza, no sólo de él, sino del propio medio o del mismo grupo. Creo que hoy, todo el imperio informático de Murdoch está bajo sospecha. Pero queramos o no darnos cuenta, así funciona la prensa amarilla”.Rebekah Brooks, la mano derecha de Murdoch, ex consejera delegada del grupo News Internacional, nombre de toda la empresa en Reino Unido, lo ha dejado claro en su comparecencia en la Comisión Parlamentaria en la Cámara de los Comunes: “Es una vieja práctica”.“Se extendió en los años 90 a todos los periódicos populares -agregó- que pagaban y la estimulaban”. Al desbordarse el caso, la Policía investiga si los otros periódicos de Murdoch, como el sensacionalista The Sun, habrían seguido la misma estela de sus compañeros del News o si se beneficiaron de las escuchas. En un intento de sanear un poco su imagen, la comisión de calidad de los periódicos de Murdoch, ha despedido esta semana a Matt Nixson , jefe de reportajes del Sun, por supuestas escuchas ilegales cuando trabajaba en el News. Pero no es ni será suficiente. Para el periodista Wang Fang, de El Mundo en Línea, esta práctica de las escuchas no es exclusiva del periódico de Murdoch, es mucho más frecuente de lo que piensan muchos.“Para aumentar sus ganancias, -explica Wang- algunos medios no vacilan en utilizar medios ilegales como escuchas telefónicas o sobornos, y así obtener una noticia exclusiva. A su vez, los departamentos correspondientes del Gobierno cierran un ojo frente a estas faltas, para ganarse el apoyo de la opinión pública”.Murdoch, ¿un ejemplo?Rupert Murdoch ha sido considerado durante muchos años un gran ejemplo para los empresarios, por la forma como logró formar su imperio, quizá el más grande de todos en materia de comunicaciones. Nacido en Australia, sus logros han sido catalogados de impresionantes desde sus orígenes.“Comenzó como empresario de prensa en Australia y poco a poco ha ido ganando más y más, hasta convertir su empresa en lo que es hoy, un verdadero imperio. Su pasión son los diarios, es su dulce preferido, de ahí que el golpe que se la haya dado debe ser muy fuerte. Y como consecuencia no pudo comprar la totalidad de BSkyB (de la cual posee el 39%) en Reino Unido, uno de sus sueños, y todas sus demás empresas se han visto afectadas, incluso los periódicos en Estados Unidos y Australia”, dice el periodista José Luis Fernández Vara.Murdoch padre dirige de manera personal el negocio de la prensa, mientras que su hijo James, está encargado del negocio de la televisión y cine. Uno de sus pocos errores, sin duda alguna, estuvo en haber confiado demasiado en las perspectivas de la red social My Space por US$580 millones en 2005 para tener que venderla en 2010 en apenas 35 millones. El otro, el que lo tiene ahora en la picota pública, es haber esperado tanto para ponerle fin las escuchas, máxime si en 2009, otros periódicos británicos, como The Guardian, habían insinuado lo que estaba ocurriendo.Los ataques de sus enemigos, todos aquellos que se han sentido denigrados por los medios de Murdoch, no se han hecho esperar y han sido muy fuertes y con saña. Hacen leña del árbol caído.Quizá por eso, en este momento, Murdoch carece de aliados. Es tanto el miedo y el odio que le tienen, que en octubre de 2010, la BBC, y los diarios Daily Mail, Daily Telegraph, Daily Mirror y The Guardian, firmaron una petición conjunta para evitar que tomara el control de la BSkyB.Para muchos, con el caso de News of the World, la prensa amarilla o sensacionalista ha cumplido un ciclo, ha sido herida de muerte, de frente y por un escándalo de inmensas proporciones, como muchos de los que ella creó, alimentó o se inventó. Sin credibilidad, el mayor tesoro de un medio de comunicación, quizá todos los pasos que dé en el futuro el imperio de Murdoch, sea puesto en entredicho. Y eso acaba hundiendo todo.

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