"La televisión se ha degenerado": Roberto Gómez Bolaños en entrevista con El País

Noviembre 29, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Meryt Montiel Lugo | Editora de Domingo

El éxito llegó en los años 70 y 80 con ‘El Chapulín’ y ‘El Chavo’. Llenó estadios y teatros como El Azteca, de México; La Quinta Vergara,de Chile y el Madison Square Garden, de Nueva York.

En esta entrevista concedida por Roberto Gómez Bolaños a El País en 2001, habló sobre sus críticos, sobre las diferencias con Quico y su visión de la televisión.

En 1995, Roberto Gómez Bolaños dejó de grabar ‘Chespirito’ y ‘El Chavo del Ocho’, series que se volvieron las preferidas de los niños en países tan disímiles como Brasil, Angola, Rusia, Estados Unidos, Corea y Arabia. Fueron 25 años en los que el escritor y comediante mexicano mantuvo en los primeros lugares de sintonía a personajes como El Chavo del Ocho, El Chapulín Colorado, El Chómpiras o Napoleón Bonaparte. Sin embargo, son más de 40 personajes los que han nacido de la mente de este hombre de 1,60 metros de estatura, que se inició a los 22 años como redactor de avisos; luego se dedicó a hacer guiones para programas de radio, televisión y cine. El hombre que hizo reír a varias generaciones con personajes y situaciones blancas, conversó con El País sobre sus antiguos compañeros, su vida sentimental y sus planes. Reproducimos la entrevista, a manera de homenaje. ¿A qué se ha dedicado estos años?Al teatro y a asuntos particulares. He tenido la suerte de montar '11 y 12', que tiene todos los récords en México, no sólo del teatro nacional sino del exhibido en el país. La temporada de estreno, de siete años consecutivos con más de 3.200 de representaciones, ha estado abarrotada. ¿Lo ha tentado la posibilidad de regresar a hacer televisión?No debo hacer otro programa. Las repeticiones han vuelto con un inusitado éxito. En México ya llevan casi dos años, se pasan tres veces diarias. El público quedaría hostigado. Mientras esto suceda no puedo hacer algo más en televisión directamente. ¿Cree que en la televisión latina faltan más programas como los que usted creó, que gustan por igual a niños, padres y abuelos?La fórmula del fracaso es tratar de halagar a todo el mundo. Pretender que los programas lleguen a todos los públicos lleva a eso. Lo que sí pienso es que se ha degenerado un poco toda la televisión del mundo. Creo que ésta cada vez será para grupos más pequeños. Llegar a mucha gente ha sido una bendición de Dios. Nunca me guié por el 'rating', ni por encuestas, ni por lo que quería el público. Yo hacía lo que a mí me gustaba, esperando que moviera mucho público que compartiera mi gusto. Afortunadamente lo conseguí. ¿Le molestan las críticas que suele recibir por sus programas?En una entrevista por radio, en la que me llovían elogios, un señor me dijo que mis programas eran estupidizantes. Le dije que respetaba su opinión. Siempre habrá de todo y qué bueno, porque si no hubiera gustos diferentes todas las mujeres del mundo querrían casarse conmigo, ¿no? (Risas). ¿Cree que Carlos Villagrán actuó de forma desleal al atribuirse la creación del personaje de Quico, luego de que usted se lo había cedido?Yo no lo considero deslealtad, la gente tiene derecho a ascender, él no lo hizo correctamente, pero no pasó nada. Él puso una demanda en México y yo la gané con facilidad, porque los argumentos a mi favor eran del 99 %. Yo soy el creador del personaje y podría haber impedido que él actuara en otros países, pero no lo hice. Y si el personaje le sirve para vivir, qué bueno, a mí no me hace daño. A la serie un poquito, porque la desvirtúa. Cuando me hicieron un homenaje en Televisa él vino y me dio un abrazo y me dio una disculpa. Dos días después habló mal, pero bueno... El peor defecto del ser humano es el rencor. Que le vaya muy bien a él y a todos. Este es un mundo muy ancho donde todos tenemos un lugar. ¿Con María Antonieta de las Nieves no ha tenido problemas?Ella ha hecho de Chilindrina autorizada por mí. Ahora anda por aquí con un problema de vanidad o algo así, porque dice que ella es la autora del personaje. Creo que si ella insistiera en eso estaría en un error. Incluso, ya no debería hacer ese papel pero por ella misma, no por mí. Yo no puedo estar haciendo de El Chavo otra vez o de Chapulín, porque a mi edad no puedo. Y ella tampoco debería hacer de Chilindrina, tiene 55 años, pienso que eso es para una niña. Pero la quiero, es una excelente actriz. ¿Qué ha pasado con todos los actores que lo acompañaron en ‘El Chavo’ y los otros programas?Florinda está muy bien, muy bonita, realiza el único papel femenino de la obra ‘11 y 12’. Edgar Vivar (SeñorBarriga) sigue actuando; Rubén Aguirre tuvo una operación complicada pero ya se ha repuesto mucho y sigue presentándose como El Profesor Jirafales en concursos, o como animador. Hace casi dos años murió mi hermano Horacio que hacía de Godínez, era casi como mi gemelo, aunque era menor. ¿Qué sintió al saber que Homero Simpsons escogió al Chapulín como su personaje favorito?Dos amigos me trajeron emocionados notas de internet donde mencionaban eso. Me dio mucho gusto. Hay otra historia. Me hablaron de la Warner, de Estados Unidos, con el fin de pedirme autorización para que en una película donde participan Sofía Loren y Jack Lemon saliera El Chapulín Colorado. Uff, pero volando, les dije. No me pagaron ni pensé en cobrar. Y sale en el filme, por un minuto, mi personaje en un televisor. Todo eso me halaga. Ha creado más de 40 personajes. ¿Rondan más en su cabeza?No sólo en la cabeza, también los tengo anotados. Pero como no me urgen voy un poco lento. No voy a dejar de crear porque tengo una enorme ventaja, cuando estoy creando lo hago primero que nada para mí, porque si no se vende no me importa, no pasa nada. Por tantos personajes que ha creado debería estar en los Guinness Records...Creo que debo tener un récord no como actor sino como escritor. Mi espacio duró al aire 25 años consecutivos y lo escribí todo yo. Es todo el programa que firmaba Chespirito. Pero la verdad no me interesa el Record Guinness. Estar cerca a la salchicha más grande del mundo, no le encuentro mucha gracia (risas). ¿Qué lo impulsó a escribir su autobiografía?Yo no quería, porque no soy drogadicto ni narcotraficante; no he matado ni he herido de gravedad a nadie; no he robado; soy heterosexual; no tengo nada que atraiga mucho a las multitudes. Pero encontré que sí puede haber cosas interesantes y puedo narrarlas de una forma amena. Además, estoy combinando el acontecer de la época en que he vivido con lo que ha sucedido en mi país. Y doy mi opinión personal, que es otro aporte. Con mi autobiografía, al igual que como lo hice con mis programas, no busco halagar a todo el mundo. A los que les guste que les digan a sus familiares y amigos que la lean y a los que no, que se queden callados o que no la lean.Se dice que los comediantes en la vida real son personas de mal genio...Ha habido muchos de buen genio como Tin Tan o Gila. Eso sí, ni soy ni me gustan los payasos de tiempo completo. Uno debe tomar la vida en serio pero el buen humor no choca con la responsabilidad. Evito la payasada cotidiana, pero sí tengo buen humor. Usted dice que, cuando se enfurece, tiene miedo de usted mismoEs verdad, por eso cuando joven era peleonero, incluso, ganaba porque me enojaba más. Y he tenido que ir controlando eso. Le tengo más miedo a mis palabras. Cuando me peleo y digo cosas, sufro porque me pregunto cómo fui capaz de herir con intensidad. Afortunadamente cada vez es menos frecuente. ¿Cuál ha sido la clave de su éxito?Mi meta ha sido trabajar mucho. Cuando escribía mis programas en máquina, echaba al cesto muchas cuartillas si no me sentía plenamente satisfecho. Nunca he querido ni ser famoso, ni ocupar los primeros lugares, ni ganar millones, nada de eso. Siempre me he conformado con lo que tengo.Amores y odios¿Qué recuerdos guarda de su encuentro con Gabriel García Márquez en el Congreso de la Lengua Española en Zacatecas?Fue en 1997. Tuvimos un tiempo muy breve para intercambiar ideas. Agradezco la sonrisa conque me saludó, con ella me dijo al mismo tiempo sé quién eres y me gusta lo que has hecho. Me habría gustado algo más extenso pues admiro mucho a Gabo. Pero tanto a él como a mí la prensa nos arrebató. ¿Se molestó con el periodista mexicano que se preguntó qué podría salir de un congreso de lengua española donde lo tenían a usted como invitado?Estoy acostumbrado a ser discriminado por los intelectuales. Esa vez envié una carta al periódico donde expresé que yo sí tenía derecho de estar en ese congreso. Sé que no soy un intelectual, no conozco mucho de la literatura de muchos de los grandes escritores, pero manejo mi idioma, el hermoso español. El periodista dio una respuesta que me agradó por lo simpática. En resumen dijo: perdón Chespirito, fue sin querer queriendo.

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