La realidad palestina e israelí no es como la pintan

Enero 12, 2012 - 12:00 a.m. Por:

A pesar de las restricciones de Israel hacia Palestina, las nuevas generaciones han decidido trabajan mancomunadamente para hacerle frente a cada nueva limitación. Un joven israelí lucha de la mano con los palestinos y nos cuenta la historia desde su punto de vista.

Los palestinos siguen enfrentándose a decenas de restricciones por parte de los isrraelíes, como la movilidad y la libertad.Noticias como la que la Corte Suprema de Israel ratificó una ley que dificulta a los palestinos obtener la autorización para vivir con sus parejas israelíes dentro de Israel, encierra cada vez más a los palestinos.En ese fallo se indica que seis jueces votaron a favor de mantener la ley y otros cinco se opusieron.El Parlamento de Israel aprobó una ley en 2003 que limita severamente la posibilidad de que los palestinos obtengan la ciudadanía israelí por medio del matrimonio con una persona de nacionalidad israelí. Organizaciones de derechos civiles y abogados de derechos árabes presentaron la apelación en 2007."Los derechos humanos no son una receta para el suicidio nacional", señaló el juez Asher Grunis al plantear la postura mayoritaria.Cerca del 20% de los ciudadanos de Israel son árabes. Ellos comparten raíces con la comunidad palestina en Cisjordania, Gaza y en el extranjero, y frecuentemente se casan entre sí.Por otra partes, la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) denunció que Israel ha restringido la movilidad de sus altos cargos, incluido el presidente Mahmud Abás, y ha retirado las tarjetas que les facilitan la libre circulación en Cisjordania y les permiten viajar al exterior."Las autoridades israelíes han rechazado renovar los permisos de paso a los oficiales palestinos, les han retirado sus antiguos permisos y han restringido su libertad de movimientos en Cisjordania", declaró Hanan Ashraui, portavoz de la OLP.Estas y muchas más son la muestra de las limitaciones que Israel impone sobre la población árabe-musulmana llamada desde hace pocas décadas "Palestinos", en un conflicto que comenzó en 1948, si no antes, ya que la guerra por tierras de ese año provocó miles de desplazados, los árabes de la zona israelí fueron obligados a moverse a Gaza y Cisjordania, y también a otros países árabes más lejanos, dando origen a los refugiados palestinos, que todavía hoy perduran.A pesar de la solicitud que hizo el presidente palestino palestino Mahmud Abás a la ONU para que reconozcan a su país como un estado, la situación en la Franja de Gaza sigue igual, los palestinos siguen luchando por su legitimidad mientras que los israelíes siguen aprovechándose de la situación que los beneficia de algunas maneras, sin embargo hay muchos israelíes que se unen a la causa palestina y utilizan sus beneficios para ayudar a sus hermanos.La historia puede ser contada desde varias personas, adultas y jóvenes que cada día viven un laberinto al enfrentarse a las restricciones y limitaciones israelíes. Esta vez es contada por un joven de 28 años que lucha por sus derechos de igualdad y los de su pueblo.Ben Ronen, es un joven israelí que vive en Jaffa, la parte palestina más antigua de Tel Aviv. Ben ha estado activo en la lucha del pueblo palestino desde el final de 2004, cuando empezó a ir a las manifestaciones contra la construcción del muro del Apartheid que Israel está adelantando con el fin de crear una separación entre israelíes y palestinos.Entre las violaciones que representa la construcción del Muro del Apartheid, que se construlle desde el 2002, están las que incluyen los castigos colectivos de la población civil, el decomiso de la propiedad privada por el poder ocupante, la demolición de casas y propiedades y la violación de derechos humanos básicos como el derecho al trabajo y a la libertad de movimiento."Estoy activo en un grupo que se llama "Anarquistas contra el muro" que se centra en la acción directa y las manifestaciones desde el año 2003 y está trabajando con los palestinos y activistas internacionales con el fin de luchar contra el Apartheid israelí y las ocupaciones en Palestina".Desde que empezó, Ben ha participado en cientos de manifestaciones y otros actividades en su mayoría en los pueblos rurales y pequeñas ciudades de Palestina, "somos un pequeño grupo de israelíes que trabajan en conjunto con el pueblo palestino que se compromete en las comunidades y deciden ponerse de pie contra la ocupación y la violencia cotidiana que existen a diario en muchas formas, desde la la vigilancia desde el muro, el encarcelamiento de miles de personas y el asesinato de muchas más."A la lucha que ya lleva más de 8 años por parte de este grupo cada vez más pueblos se unen y trabajan por cambiar la realidad de sus vidas, las que les tocó, "nosotros los israelíes tenemos algunos privilegios y tratamos de utilizarlos con el fin de ser parte de la lucha".Algunos de los privilegios de los que habla Ben están conectados a la condición jurídica. Por ejemplo sí un israelí es detenido y es enviado a la cárcel por unas horas o unos días y sus compañeros palestinos pueden pasar meses y años de prisión por los mismos cargos, por lo que en algunos casos, los israelíes tratar de tomar la responsabilidad de los actos para ser ellos quienes resulten detenidos y así poder mantener a sus compañeros palestinos fuera de la cárcel."Estos privilegios son algo que existe en la sociedad racista en la que vivimos que pone a los israelíes sobre los palestinos, y a nosotros no nos gustan estos privilegios, lo que hacemos es usarlos en beneficio de nuestros hermanos del otro lado."En estos días el ambiente político es difícil, de un lado a los palestinos fueron a la ONU con el fin de obtener el reconocimiento de un estado como el de Israel, pero desde el otro lado el gobierno israelí se niega todo tipo de conversación e incluso si la ONU decide a reconocer un Estado palestino, comentó Ben, la realidad es que el estado actual de la ocupación dejaría existir, pero poco y nada de eso se ve en esas tierras."Nada ha cambiado, los soldados todavía están ahí, los asentamientos siguen estando ahí y todavía hay muchas personas en la cárcel, creo que este movimiento es bueno para atraer la atención internacional, pero en la realidad las cosas son lo mismo." afirma Ben Ronen.Este joven israelí, como muchos de sus compatriotas, tienden a concentrarse en esta lucha "en la tierra", con la gente y prefieren mantenerse alejados de la política entre los gobiernos, "creo que es más importante para cambiar la realidad en la vida cotidiana, porque en el plano político, no veo nada cambie pronto".

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