“La mina es una madre que va a parir a 33 hijos sanos y salvos"

Octubre 09, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Alejandro Aguirre l Reportero de El País

Empezó la cuenta regresiva para sacar a los 33 mineros sepultados. El miércoles empezaría el rescate. Perforadora de plan B ya se encuentra en el refugio.

Se llama María Segovia y le dicen la ‘Alcaldesa del Campamento’. Tras conocerse que 33 mineros quedaron atrapados a 700 metros bajo tierra en la mina de San José, en Copiapó, Chile, y que allí estaba su hermano, salió corriendo del pueblo de Antofagasta, donde vende empanadas para vivir, y se instaló en la mina a salvar a su familiar. Ahora es la líder natural del campamento y no hay nada que no se haga sin su consentimiento. “Yo no soy una líder, sólo soy una persona que anima a los familiares a tener esperanza”, dice. María es hermana de Darío Segovia, uno de los 33 mineros atrapados desde el 5 de agosto pasado cuando una serie de derrumbes en varios túneles de la mina de cobre y oro dejó sin salida a los trabajadores. El País habló con ella, en medio de la expectativa por el inminente rescate de los mineros.¿Cuál es la situación actual de los mineros?Están bien. Cumplieron dos meses atrapados (el pasado miércoles 6 de octubre) y algunos tienen ansiedad, pero eso es normal porque se han dado cuenta de que el rescate está cerca. Para los que no sepan, los mineros han venido trabajando en el fondo de la tierra, con algunas funciones específicas, que los mantienen ocupados. Se habla de que su rescate es inminente ¿Qué se sabe y se ha dicho en el campamento?Oficialmente no nos han dicho nada, pero creemos que el próximo fin de semana (16 y 17 de octubre) podremos estar festejando con todos los mineros libres. No hay día que no nos enteremos sobre algo del rescate, por ejemplo, esa vez que la sonda de la perforadora T-130 llegó al taller de la mina San José, a 630 metros de profundidad, sentimos que todo es posible. Ahora supimos que van a encamisar parte del túnel por donde van a salir los mineros. Esta semana llegaron las grúas del encamisado que, según expertos, es la máquina definitiva para el rescate. ¿Qué pasó ese día en el campamento?Tal vez fue el primer milagro. Recibimos la máquina con un gran cariño, como si recibiéramos la vida misma. Cada vez que la vemos la acariciamos, la respetamos. Tiene un amor enorme para nosotros.¿Cuáles son las pruebas de supervivencia que ha tenido de su hermano Darío?Siempre hemos tenido pruebas de supervivencia y cada día hay cartas o sabemos de la salud de los mineros atrapados. Aquí los vemos como unos bebés que están adentro de la mina. Ya hay unas reflexiones que se les acuñarán y es que aquí, en el campamento, creemos que la mina es una madre que parirá a 33 hijos sanos y salvos, por eso tal vez es que yo les digo y los veo como bebés. Son mis bebés. ¿Qué tanto ha contado su hermano de la superviviencia al interior de la mina? Que hace mucho calor, que hay poca luz... Lo único que sí no se sabe es lo que pasó en los primeros 17 días, desde que quedaron atrapados hasta el día que se conoció la prueba de vida. No sé si ellos van a guardarse ese drama o decidirán contar lo que pasó y dejó de pasar. Nadie lo sabrá hasta que ellos salgan.Se habló en un principio que su hermano tenía síntomas de hipotiroidismo y problemas de visión...Eso ya se solucionó. Han tenido una atención médica única y hasta el día que los liberen seguirán apoyándolos en todo lo que necesiten, tanto en alimentación, como en medicamentos. Sin duda a estas alturas del rescate no habrá problemas en suministro de medicinas si lo necesitan. ¿Cómo se vive al interior del Campamento Esperanza?Acabo de recibir una bella Biblia que ha sido donada por las familias de los mineros. Esta semana comenzaremos una vigilia nocturna, en la que se incluyen rezos y la unión de las familias de los mineros. Vamos a hacer ese acto hasta que ocurra el milagro que, esperamos, sea pronto para poder mirar a los ojos a nuestros familiares. Ya todos aquí somos una familia. ¿Qué reflexiones vienen quedando de este percance minero? Que nunca se debe perder la esperanza. Nosotros aquí en el campamento jamás perdimos la ilusión y la esperanza de ver vivos a nuestros seres queridos que están bajo la tierra. Siempre guardé la certeza de que serían rescatados. Ahora sólo espero ver a mi hermano y decirle que lo amo, que aquí nos dimos cuenta de que hay mucho cariño para volver a empezar la vida. Incertidumbre y ansiedad rondan en el campamentoArriba de la mina, en ese suelo gris y estéril que todavía amenaza con aplastar a los 33 hombres en el fondo aprisionados, ahora el mundo gravita entre la incertidumbre y los festejos prematuros. La vida y la muerte pendiendo del mismo hilo.Las últimas noches, los familiares de los mineros han realizado vigilias de cánticos y cadenas de oración, sólo suspendidas cuando aparece la luz del sol y las máquinas que hunden sus garras en la tierra y se empieza una nueva jornada de trabajo. La exaltación ante la inminencia del rescate es tanta, que desde el viernes había gente jurando estar segura que la excavación ya era un éxito: “Para mí que ya rompieron; ojalá sea así y tengan todo planeado para sacarlos", decía Wilson Valos, tío de dos atrapados, Renán y Florencio Valos.Sin embargo, declaraciones como ésta, coincidentes en una y otra punta del campamento, no sólo eran producto de la esperanza de los familiares. Las especulaciones aparecieron cada vez con más fuerza luego de que el ministro de salud chileno, Jaime Mañalich, dijera que, abajo, a los mineros se les estaban dirigiendo ejercicios físicos de intensidad regulada, “para dar respuesta a situaciones de estrés máximo, con el fin de emular posibles situaciones durante el rescate”.Además, los mineros empezaron a recibir, a través de videoconferencias, clases de oratoria para enfrentarse a la horda de periodistas que les esperan en la superficie, pertenecientes a los 130 medios internacionales y 50 nacionales que se han acreditado para cubrir el suceso.El periodista japonés Marcos Naoki Takemuta, enviado especial del canal asiático TB5, explicaba sonriente que lo que está pasando allí “es un acontecimiento único: lograron un récord de permanencia debajo de la tierra y para los japoneses es una muestra de una fuerza muy grande, como la de un gran samurai".Pero los mineros, poco acostumbrados a los focos de la fama, están recibiendo instrucciones para lidiar con las preguntas más incisivas. A ello se dedica, durante una hora al día, Alejandro Pino, periodista y miembro de la Asociación Chilena de Seguridad.“Les dije que intenten no mirar al periodista como un enemigo, como una persona agresiva", explica este hombre, que ya les envió a ellos un ejemplar de su libro titulado ‘Técnicas de oratoria’.Perforadora ya llegó al refugioEn medio de sirenas y bocinazos, una perforadora terminó el sábado el largo túnel de escape de 33 mineros atrapados por más de dos meses a 700 metros de profundidad en un socavón en el desierto de Chile. Una ola ensordecedora de sirenas y bocinazos anunció la llegada de la perforadora al lugar donde se encuentran los mineros, mientras afuera familiares, operadores de máquinas, rescatistas y autoridades estallaban en una incontenible explosión de alegría. Llantos, abrazos, gritos de ¡Viva Chile! saludaron el éxito de la primera de las tres perforadoras. También hubo llamados a la tranquilidad, pues el rescate aún se prolongará porque autoridades y ocho geólogos deben decidir si el ducto recién terminando será reforzado con tubos de acero –la roca está fracturada– para facilitar el paso de la jaula que izará uno a uno los mineros.“A las 8:05 de la mañana rompimos en el nivel 622, a 622 metros de la superficie la galería, con todo el martillo”, dijo emocionado el ministro de Minería, Laurence Golborne. “Se hizo con una filmación y los mineros nos iban indicando el nivel de perforación”. Guadalupe Alfaro, madre de Carlos Bugueño, de 26 años, agitando su bandera, dijo a AP que “estoy muy emocionada y muy contenta. He esperado tanto este momento, me amanecí...para vivir este momento. Mi hijo volverá pronto”. Darwin Contreras, hermano de Pedro Cortez Contreras, 26 años, operador de máquina pesada, señaló que “se siente una felicidad enorme que voy a tener ya a mi hermano. Cuando sonó el bocinazo me emocioné. Ahora sólo falta esperar que salga y falta muy poquito”.James Stefanic, jefe de operaciones de Geotec, firma propietaria de la perforadora T130 que cavó el túnel, dijo que “hubo momentos de tensión, pero sabíamos que lo lograríamos. Hemos hecho muchas perforaciones, pero es la primera vez que perforamos para sacar a gente, es distinto”. Jeff Hart, un estadounidense de 40 años que operó la perforadora, dijo que el equipo de rescate estalló en gritos de alegría cuando la máquina rompió. Surgieron botellas de champaña. “Hemos estado aquí trabajando, rompiéndonos el trasero, trabajando cada día, luchamos contra todos los obstáculos... Es increíble. Fue grandioso”, añadió el hombre.

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