La mecánica electoral de EE.UU. podría darle el triunfo a Hillary

Noviembre 06, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Edwin Giraldo Ruiz, corresponsal de El País en Washington
La mecánica electoral de EE.UU. podría darle el triunfo a Hillary

El viernes, el modelo de predicción FightThirtyEight daba a Hillary Clinton 64,9 % de posibilidades de ganar y 35 % a Donald Trump. Sin embargo, nadie se atreve a hacer una apuesta concreta sobre cuál de los dos ocupará la Presidencia de EE. UU.

La política local es determinante para elegir Presidente en ese país. ¿Qué se puede esperar este martes?

Las últimas encuestas presidenciales en Estados Unidos coinciden en dos cosas: el favoritismo de la demócrata Hillary Clinton sobre el republicano Donald Trump disminuyó en el sprint final, y el nivel de entusiasmo entre un importante sector del electorado es bajo.

Todo porque estos dos contendores, de perfil diametralmente opuesto, comparten la misma debilidad y es que no generan confianza.

Cuando las firmas encuestadoras preguntan a los seguidores de Clinton si están “muy entusiasmados” con su candidatura, solo el 43 % responde afirmativamente. En el caso de Trump, es 53 %, según el último estudio publicado por The Washington Post y ABC News.

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Esta situación complica los sondeos, porque es difícil determinar cuál será el nivel de abstención y anticipar con certeza quién sería el ganador.

Al cierre de esta edición, el modelo de predicción FightThirtyEight daba a la candidata demócrata 64,9 % de posibilidades de ganar y 35 % al republicano. Sin embargo, el estado de opinión en Estados Unidos está más sensible que nunca, debido a la ola de escándalos que sacudió su proceso electoral.

Clinton, quien se enfrenta a controversias desde que fue primera dama de Arkansas en 1978, renovó su escudo de defensa frente a acusaciones por el manejo de correos electrónicos en el Departamento de Estado y su fundación.

Trump, desde el inicio de su campaña, el 16 de junio del 2015, logró convertirse en el gran fenómeno mediático del mundo por sus comentarios incendiarios, además de señalamientos de evasión de impuestos y versiones por parte de una decena de mujeres que aseguran haber sido abusadas por el empresario neoyorquino en el pasado.

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Camino hacia la victoria

Las cuentas para Clinton y Trump dependen de un sistema electoral creado por los padres de la patria hace 229 años, en el cual hay que ganar en cada estado para obtener integrantes en el denominado colegio electoral.

El próximo presidente será quien obtenga 270 de esos integrantes. Por ejemplo, si Clinton gana en California –como suele suceder con los demócratas- obtendrá 55 integrantes.

EE. UU. posee un sistema de elección indirecta en el que cada estado tiene asignado un número de representantes al colegio electoral, que dependen del tamaño de su población.

Por eso, cuando llega la hora de la verdad, la política local se apodera del espectro nacional y toca concentrarse en los “estados indecisos”, cuyos electores no siguen en masa una tradición política en las urnas.

En este 2016 la contienda se enfoca en Colorado, Florida, Iowa, Michigan, Nevada, New Hampshire, Carolina del Norte, Ohio, Pensilvania, Virginia y Wisconsin.

Según la consultora Real Clear Politics, para el presente fin de semana Clinton lideraba las encuestas en siete de estos once estados. Si el bloque de estados de tendencia demócrata no le falla a la exsecretaria de Estado, y se confirma esta tendencia entre los indecisos, no tendría problema en regresar a la Casa Blanca. 

El problema radica en sus estrechos márgenes de ventaja. En Florida y Pensilvania, por ejemplo, no supera a Trump por más de tres puntos.

Esta matemática electoral se ha complicado por culpa de la misma candidata, según Daniel Ureña, del Centro de Pensamiento Hispanic Council: “Su principal de debilidad es la imagen que tiene de oscurantismo, de falta de honestidad”.

Por suerte para Clinton, “al otro lado tiene a Trump. Muchos no votarán por Hillary sino en contra de Trump”.

Las elecciones se decidirán en una decena de estados, donde la disputa es ajustada o donde el voto puede empujar todo proceso en una dirección u otra.

La ruta del magnate

Según el modelo de previsión de CNN, aunque las posibilidades de Donald Trump de llegar a 270 delegados electorales son precarias, todavía puede lograrlo a través de diversas fórmulas.

Pero en todas deberá estar presente la victoria en Florida, Ohio, Carolina del Norte y Iowa, así como en todos y cada uno de los estados de tradición republicana.

Para lograrlo, Trump se vuelca hacia los grupos electorales que catapultaron su histórica victoria durante las elecciones primarias.

Milton Sánchez, estadounidense de origen colombiano residente en Virginia, se identifica como republicano por el manejo conservador de la economía y seguridad. 

Votará por Trump: “No es el mejor candidato, pero a pesar de todas sus limitaciones ha llegado a ser el único republicano con un excelente vicepresidente (Mike Pence), dando una nueva visión de la política que, aunque incomode, ha logrado atraer a muchos”.

Los seguidores del magnate también se aferran al desinterés que despierta Clinton entre los suyos. 

Con más de 24 millones de personas utilizando el voto anticipado en 38 estados, diversos análisis coinciden en que la participación de los afroamericanos es baja, lo cual problemático para los demócratas en lugares como Carolina del Norte. 

Para llegar a la Casa Blanca, un candidato precisa por lo menos 270 de los 538 votos electorales el día de la elección.

Un reciente sondeo de Reuters con Ipsos aseguró que aunque Clinton se mantiene como favorita para ganar el martes, “Trump tiene ahora una plausible ruta hacia la victoria, si hay una fuerte caída en la participación de los afroamericanos con relación a los niveles de la elección en el 2012”.

Así las cosas, el martes 8 de noviembre será elegido el Presidente número 45 en la historia de Estados Unidos y lejos de despertar las pasiones de Franklin Delano Roosevelt o Ronald Regan, Hillary Clinton y Donald Trump pasan las últimas horas de campaña en un agónico intento por demostrar que son personas confiables.

Cómo serían los  primeros cien días

Hillary Clinton promete continuar la era de Barack Obama desde el arranque de su eventual Presidencia, centrándose en la reforma migratoria e impulsando las infraestructuras. Pero si gana su rival, Donald Trump llevará a cabo un drástico cambio en Estados Unidos.

La candidata demócrata divulgó un detallado programa sobre sus 100 primeros días de gobierno, aunque el éxito de su inicio dependerá de numerosos factores, principalmente quién controlará el Congreso.

“Empezaremos a trabajar de inmediato y a contactar a todos los que podamos para empezar a hablar de lo que podemos hacer juntos”, dijo Clinton el 22 de octubre, recordando sus esfuerzos como primera dama y senadora para trabajar con republicanos. “Y creo que hay una gran agenda en la que podemos encontrar terreno común”, añadió.

Clinton ha prometido presentar dos proyectos de ley en sus primeros 100 días: uno sobre reforma migratoria y un plan masivo de inversión en infraestructura. 

Pero si Trump gana, será otra historia. El magnate ha prometido “devolver la grandeza a EE. UU.” con dos grandes ideas: reimpulsar la economía y fortalecer la seguridad nacional.

En un discurso del 22 de octubre, expuso una lista de propuestas que incluye trabajar para “comenzar a expulsar del país a los más de dos millones de inmigrantes ilegales criminales y cancelar visas de países que no los acepten de nuevo”.

Además, pretende cumplir su palabra de construir un muro con México e imponer un mínimo de dos años de prisión para cualquier migrante indocumentado que intente volver a cruzar hacia el Norte.

Bajo la promesa de “cancelar cada una de las órdenes ejecutivas” dictadas por Obama, colocará a millones de inmigrantes que han vivido toda su vida en EE. UU. en la incertidumbre de ser deportados.

Por otro lado, suspendería la inmigración de regiones “propensas al terrorismo” y llevaría a cabo una “examinación extrema” de quienes busquen entrar al país. 

*Información Agencia AFP

 

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