La lapidación, un horror que aún persiste

Julio 25, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Diego Múñoz | Corresponsal de El País

La condena a lapidación de Sakineh Mohammad Ashtiani por adulterio le ha dado la vuelta al mundo. Más de 300.000 personas se han unido a agrupaciones para pedirle al Gobierno de Irán que suspenda la condena a muerte de la mujer de 43 años.

La condena a lapidación de Sakineh Mohammad Ashtiani por adulterio le ha dado la vuelta al mundo. Más de 300.000 personas se han unido a agrupaciones para pedirle al Gobierno de Irán que suspenda la condena a muerte de la mujer de 43 años.Sakineh Mohammad Ashtiani está detenida hace cinco años. Como castigo ya recibió 99 latigazos, pero fue condenada por un tribunal a morir lapidada.Cuando se conoció la sentencia, se creó una página web que busca salvar la vida de Ashtiani. Entre los firmantes aparecen el cantante Sting, los brasileños Chico Buarque y Caetano Veloso, los actores Michael Douglas, Catherine Zeta Jones, Gwyneth Paltrow, el escritor Salman Rushdie, la colombiana Ingrid Betancur, Yoko Ono, Peter Gabriel y Bernard-Henry Levy .Con las firmas se pretende repetir lo que ocurrió hace unos años con la somalí Amina Lawal, también condenada a morir lapidada, es decir, enterrada en arena hasta los senos (los hombres hasta la cintura) y golpeada con piedras hasta la muerte.A Amina la salvó el mismo hilo solidario que se fue tejiendo a través de la red, que logró reunir un total de 9,5 millones de firmas recogidas por Amnistía Internacional en todo el mundo para crear una campaña que logró cambiar la sentencia y obtener su libertad tres años más tarde.Pero no va a ser fácil para Sakineh. Irán no es Somalia. Hace dos semanas, el ministro de Exteriores iraní, Manucher Motaki, visitó España y confirmó la sentencia de la lapidación de la mujer de 43 años y madre de dos hijos. “La República Islámica de Irán -explicó Motaki- se basa en las leyes coránicas en los aspectos penales. Además en el islam la familia tiene un lugar especial y no se puede amenazar a la familia. Es normal que reciban un castigo quienes destruyan o agredan al núcleo familiar en una sociedad islámica”.El Código Penal de la República Islámica de Irán, vigente desde el triunfo de la revolución en 1979, contempla que en el caso de hallarse culpables de una relación ilícita, tantos hombres como mujeres deben morir lapidados. La Ley agrega que las piedras no deben ser “ni tan grandes como para causar una muerte inmediata, ni tan pequeñas como para no considerarse piedras”.Sakineh fue condenada en el 2006 por una relación ilícita para el Código Penal iraní, es decir, una relación fuera del matrimonio. La mujer se retractó de la confesión que hizo durante su interrogatorio, alegando que la habían coaccionado.Pese a esto, y a que dos de los cinco jueces del Tribunal la declararon inocente porque no había una prueba contundente de adulterio, el presidente del Tribunal se inclinó por condenarla, basándose en una figura llamada “el conocimiento del juez” que les permite adoptar una decisión subjetiva en relación con la culpabilidad del acusado.El 27 de mayo de 2007 el Tribunal Supremo confirmó la sentencia de muerte por lapidación.En el juicio se había indicado primero que tuvo una “relación ilícita” con el presunto asesino de su marido. Luego, en el tribunal iraní reabrieron el caso e indicaron que la relación se había producido cuando el esposo de Sakineh estaba vivo, entonces lo calificaron de adulterio y la condenaron a la lapidación. Sus hijos Farideh y Sajjad buscaron ayuda de inmediato, primero en los diarios británicos y luego con Amnistía Internacional que ha tomado el caso en sus manos. “Hemos viajado más de seis veces a Teherán para intentar ver a Larijani o a Ali Jamenei (líder supremo de Irán) o al presidente (Mahmud) Ahmadineyad y nos hemos dirigido a ellos más de cien veces por escrito, pero no hemos obtenido respuesta”, asegura Sajad Ghadarzade, hijo de la mujer. La Unión Europea -señala la Ministra de Igualdad de España, Bibiana Aido- logró en 2002 que estas ejecuciones se suspendieran y vamos a tratar de que no se cumpla esta sentencia”.Siguen lapidandoAparte de Irán, en otros 57 países se contempla la pena de muerte y la lapidación entre sus formas de castigo. Según Anmistía Internacional, en cuatro de estas naciones se han realizado lapidaciones en los últimos años.Desde 2002 han muerto lapidados en Irán al menos seis hombres y una mujer, el último de ellos Valid Azad, quien fue lapidado en secreto en la prisión de Lakan, al noroeste de Irán. “El problema más grave que tenemos, -explica Amnistía Internacional- es que estos juicios y ejecuciones se llevan a cabo en el más completo silencio”.La campaña contra lapidación de Anmistía Internacional ha recopilado los nombres de otros 24 condenados a esa pena que están pendientes de su ejecución. En la lista hay 18 mujeres y seis hombres. En octubre de 2008 una multitud se reunió en el estadio del puerto de Kismayu, en Somalia, para darle muerte a Asha Ibrahim Duhuhulow, una niña de apenas 13 años. Fue atada de pies y manos y enterrada hasta el cuello.Los congregados a su alrededor comenzaron a tirar las pedras, hasta en tres ocasiones tuvieron que detener los lanzamientos para comprobar si seguía con vida. Para justificar el acto, el líder islámico que se encontraba en el lugar dijo que “nuestra hermana había admitido haber sido adúltera y que había sido ella misma la que había pedido la Sharia (Ley Islámica) y el castigo que merecía”.Asha Ibrahim Dhuhulow había acudido a las autoridades para denunciar que había sido violada; testigos de su lapidación recuerdan que gritaba que era inocente. En Nigeria, los hombres acusados de adulterio pueden librarse de la condena si juran sobre El Corán la falsedad de los hechos. Pero las mujeres no pueden hacerlo, tendrían que tener cuatro testigos. Rahim Mohammadi fue ahorcado el 5 de octubre del 2009 en Irán. Su esposa, Kobra Babaei, espera su lapidación. Según Amnistía Internacional, el matrimonio recurrió a la prostitución para mantenerse económicamente, tras meses sin encontrar trabajo. Fueron condenados a la lapidación por adulterio. Rahim, además, fue declarado culpable por sodomía, que también acarrea la pena de muerte.En ocasiones la pena de muerte de lapidación es cambiada por la horca, como los casos de Abdollah Farivar Moghaddam, condenado por adulterio a la lapidación pero ahorcado el 19 de febrero del 2009, el de Afsaneh Rahmani, ahorcada el 21 de mayo del mismo año, y el de Rahim Mohammadi, muerta el 5 de octubre del 2009. Anmistía Internacional dice que “las circunstancias que rodean el caso de Ashtiani no son la excepción, sino la regla en Irán”.

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