La infanta Cristina, la princesa independiente acusada por corrupción

Diciembre 28, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País y Agencias
La infanta Cristina, la princesa independiente acusada por corrupción

Iñaki Urdangarin junto a su esposa, la infanta Cristina de Borbón y Grecia.

La infanta pasó de ser la más desconocida de sus hermanos a estar en el ojo del huracán por un caso de corrupción.

La segunda de los tres hijos del rey Juan Carlos y la reina Sofía de España, quien actualmente es la séptima en la línea de sucesión a la Corona Española, nació en Madrid el 13 de junio de 1965, bajo el nombre de Cristina Federica Victoria Antonia de la Santísima Trinidad de Borbón y Grecia.Estudió en el Colegio Santa María del Camino de Madrid y a los 24 años se convirtió en la primera mujer de la Familia Real española con título universitario: Ciencias Políticas, de la Universidad Complutense de Madrid, en 1989.Apenas culminó su carrera se marchó de España para empaparse del mundo que hay fuera de las murallas de la Zarzuela. Estudió francés, inglés y griego y asistió a un curso de posgrado en Relaciones Internacionales en la Nueva York University. En 1991 inició  prácticas en la sede de la UNESCO en París. Posteriormente, ha seguido vinculada a esta organización internacional, en la que es presidenta de honor en su Comisión Española, y ha apoyado varios de sus proyectos, en especial los  educativos, con particular atención a sus actividades de protección del Patrimonio natural y artístico.Aficionada a la vela, como su padre y sus hermanos, compitió en los Juegos de Seúl 1998, en cuya inauguración fue la imagen que representó al deporte español como abanderada del equipo olímpico de vela, cuatro años antes de que lo hiciera su hermano, el rey Felipe VI, en los siguientes Juegos Olímpicos, que culminaron la proyección internacional de Barcelona y España en 1992.Sin embargo, su pasión por la vela va más alla, ya que brinda su apoyo  a diversas entidades de carácter asistencial y participa en los Cursos de Vela Adaptada para personas con minusvalías. Mientras era la hija del Rey su perfil era público en página web de la Zarzuela, en la que se destacaba que además de la Vela practica otros deportes, como el esquí.Es madre de cuatro hijos, Juan Valentín, Pablo Nicolás, Miguel e Irene, los cuales nacieron todos en Barcelona, ciudad donde contrajo matrimonio en 1997 con el entonces deportista Olímpico Iñaki Urdangarin. Rubia y sonriente, la infanta Cristina fue durante muchos años la más desconocida de los hijos de los Reyes. No tenía muchas posibilidades de reinar y los problemas maritales de sus padres y su hermana, la infanta Elena con Jaime de Marichalar, sumados a la atención mediática que atrajo la boda de su hermano con una periodista divorciada, le permitieron pasar desapercibida.Se acostumbró a una vida independiente, cómoda y suntuosa, que ahora la lleva a ser el primer miembro de la familia del monarca que se sentará en el banquillo de los acusados. “Siempre se ha dicho que era la lista de la casa y ahora se quiere presentar como tonta, que no se entera de nada. Cristina es una persona inteligente, cabezota, y perfeccionista y es calculadora en la medida que nunca deja nada al azar. Creo que estas cualidades le hacen chocar con la Princesa Letizia”, explica la periodista española Paloma Barrientos, quien en su libro ‘La Infanta Invisible’, da detalles sobre la vida intima de Cristina y la tormenta que ha enfrentado desde que se conoció el Caso Noos.Ahora viven en Ginebra junto con sus hijos que estudian en un exclusivo colegio bilingüe que cuesta más de 30.000 euros anuales por alumno y donde es constantemente visitada por la Reina Sofía, sobre todo desde que ésta entregase la corona. Según explicó Abel Hernández, escritor especialista de la Corona española, la Infanta se trasladó con sus hijos tras ser interrogada, cuando optó por la “estrategia del amor”, afirmando tener una confianza ciega en su marido. Siempre “ha vivido en su mundo. Se ha sentido hasta hace un poco intocable”, explicaba tras su imputación . Infierno en el paraísoDiscreta, inquieta culturalmente y cercana, Cristina de España se califica como hiperactiva. Conoció a Iñaki Urdangarin en los Juegos Olímpicos de Atlanta de 1996, en los que éste ganó la medalla de bronce con la selección española de baloncesto.Su  historia de amor fue  serena y muy bonita, pero no exenta de su propia sorpresa al enamorarse de un deportista catalán.  “Es enormemente competitiva y obstinada”, aseguró el escritor Andrew Morton en un libro sobre las mujeres de la familia real española, señalando que fue Cristina quien tomó la iniciativa de cortejar a Urdangarin. De todos los hombres con los que se la relacionó (Fernando León, Cayetano Martínez de Irujo, Juanjo Puigcorbé o José Luis Doreste) apenas se oficializó uno de sus romances: el del aventurero Álvaro Bultó.En aquel momento, Cristina e Iñaki eran percibidos por la mayoría como la pareja perfecta, querida e incluso envidiada, que se había visto unida por el deporte en los Juegos Olímpicos de 1996 en Atlanta, donde la hija menor del Rey había conocido a un atractivo jugador que conquistó la medalla de bronce con el equipo nacional.El 4 de octubre de 1997 contrajeron matrimonio en la Catedral de Santa Eulalia de Barcelona, ante más de 1.500 invitados, entre ellos, representantes de cuarenta casas reales de todo el mundo y las principales autoridades del Estado. Allí, la Infanta juró fidelidad tanto en la prosperidad como en la adversidad, a un hombre que 17 años después la hacía tomar juramento en el juzgado número 3 de Palma, imputada por un delito de blanqueo de capitales. Urdangarín, tras la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Sydney, abandonó su carrera deportiva para dedicarse más a sus deberes como Duque de Palma -título concedido por el Rey-, y padre de familia numerosa.En julio de 2009, el matrimonio se trasladó a Washington, ciudad en la que Iñaki fue contratado por Telefónica para ejercer de consejero en dicha ciudad norteamericana. Apoyando profesionalmente a su marido, la Infanta abandonó su casa del barrio barcelonés de Pedralbes para comenzar una nueva vida en Washington, sin abandonar   sus actividades oficiales como Infanta ni su puesto en calidad de directora del área Social de la Fundación La Caixa.Durante este largo vía crucis, la Reina Sofía ha mostrado públicamente un apoyo familiar sin fisuras a su hija y su yerno. También lo ha hecho doña Elena, quien les acompañó en la visita que ambos hicieron al Rey en el hospital en noviembre de 2012, en plena efervescencia del caso Nóos.Doña Cristina pidió permiso a su padre para que su marido le acompañara en esa visita, que desató interpretaciones erróneas sobre un supuesto cambio en el criterio de la Casa del Rey en relación con Urdangarin, así como numerosos comentarios sobre el detalle de que don Felipe y doña Letizia prefirieran no coincidir con él en ningún momento ante las cámaras.“Las dos cosas que se le pedían desde la Casa Real eran que se divorciara y que renunciara, no al título de Infanta, porque no se puede, pero sí a los privilegios del título”, escribe en su libro ‘La Infanta Invisible’, Paloma Barrientos.La Infanta ha antepuesto su familia a la institución monárquica y es que tras conocerse el discurso de navidad del Rey Felipe, en el que se aclara que se atacará a la corrupción, el apoyo por parte de la Corona se hace cada vez más efímero, sumado a que la relación del matromonio Urdangarín no es muy cercana con los actuales Reyes. Aseguran fuentes cercanas a la Familia Real que la reina Letizia cambió su actitud con su familia política tras el día de la boda, siendo el punto de discordia entre el Rey y sus hermanas. Al parecer, los problemas vienen de años atrás a causa de unas duras críticas y comentarios nada afortunados por parte de Cristina e Iñaki sobre el comportamiento en los actos oficiales y en la vida personal de Letizia, al ser la princesa de España y heredera al trono.Estas afirmaciones públicas y privadas  provocaron también una enemistad manifiesta del  rey  Felipe VI  hacia su cuñado e, incluso, hacia su hermana, lo que provocó una ruptura total de relaciones, a la que también se sumó la  infanta Elena, unida en estas críticas. Según Paloma Barrientos, “emocionalmente la Infanta Cristina está muy mal. Ella es consciente de que ha habido irregularidades, pero no para la que se ha montado. Se siente desprotegida por parte de Casa Real, abandonada a su suerte. Siente que ya ha sido condenada, que se están cebando y que les han cogido, a ella y a su marido, como cabeza de turco para demostrar que la justicia en España funciona.

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