La escritora Francesca Ambrogetti habla de su libro 'El Jesuíta', sobre el papa Francisco

Marzo 21, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Patricia Lee, corresponsal de El País, Buenos Aires.
La escritora Francesca Ambrogetti habla de su libro 'El Jesuíta', sobre el papa Francisco

Francesca Ambrogetti, coautora del libro El Jesuita, del papa Jorge Bergoglio.

La coautora del libro El Jesuita, del papa Jorge Bergoglio, narró detalles de cómo se escribió el libro que en menos de una semana se convierte en ‘best-sellers.’

Francesca Ambrogetti es una periodista italiana radicada en Argentina. Siempre estuvo del otro lado del micrófono, pero ahora es la entrevistada, porque es la autora, junto con el periodista Sergio Rubín, de ‘El Jesuita’, la única biografía del papa Francisco y que acaba de ser reeditada.Francesca conoció a Bergoglio en el 2001, en medio de la crisis económica argentina, cuando lo invitó, como presidenta de la Asociación de Corresponsales Extranjeros, a una rueda de prensa sobre la posición de la Iglesia. De allí le surgió la idea de escribir un libro sobre él, idea que se concretó cuatro años después, cuando Bergoglio fue el segundo cardenal más votado en el cónclave que eligió a Joseph Ratzinger. El libro llevó siete años de trabajo.¿Te imaginaste que el padre Jorge pudiera llegar a ser papa?En ese momento era imposible adivinarlo, pero sí pensé que merecería serlo. Cuando empezamos las charlas, Bergoglio ya había sacado muchos votos en el cónclave del 2005 (cuando fue elegido Joseph Ratzinger), pero en el proyecto del libro no hubo ninguna especulación. Nadie nos había encargado el libro y era muy probable que fuera un trabajo al vacío, pero lo hicimos. Todas las reuniones empezaban hablando de fútbol, y al final, siempre nos decía: “Pero ustedes están perdiendo el tiempo, me da lástima”. Hoy me gustaría contestarle y decirle: “¿vio que no era tiempo perdido?”. Él corrigió todas las desgrabaciones y la versión final.¿Le preguntaron sobre la controversia que existe en cuanto a los dos sacerdotes jesuitas secuestrados durante la dictadura?Sí. Él nos dijo que nunca quiso contestar, que no se quiso defender. En realidad, la idea del libro era profundizar su pensamiento, hacerlo conocer, pero él quiso hablar de eso y decir su verdad.Le preguntaron a Alicia Olivera, la abogada defensora de los derechos humanos que viajó a Roma en la comitiva oficial para la posesión del Papa, que fue muy amiga de él en ese tiempo, cuál era la opinión de Bergoglio sobre la dictadura, y Olivera contestó: “la odiaba como yo”. ¿Cómo era su salud?En el capítulo del libro en que le preguntamos por su salud y por el dolor, cuenta que sufrió mucho a la edad de 21 años y que estuvo entre la vida y la muerte por una infección pulmonar que derivó en la extirpación de parte del pulmón derecho, pero nunca lo vimos fatigado, resfriado o enfermo. Sufría mucho de ciática (dolores en la cadera), por viajar siempre en la clase turista. Un piloto de Alitalia que luego se hizo muy amigo de él, contó que, cuando le avisaron que en el avión viajaba un cardenal, quiso saludarlo y se dirigió a la primera clase porque las autoridades eclesiásticas siempre viajaban en primera, pero que no lo encontró y lo tuvo que ir a buscar a la clase turista.Se habla de Bergoglio como hombre político, se dijo que es un papa peronista. ¿Qué opinas?Antes de decir que es peronista, habían dicho que es opositor, pero su mensaje fue siempre el diálogo con dignidad. Como pastor, él sentía la obligación de expresar aquellas cosas que consideraba que debía rechazar.En cuanto a si es peronista, nunca hablamos del tema, por supuesto que es una persona política, pero aséptica, diría yo.¿Cómo era su relación con la familia?Bergoglio viene de familia italiana, piamontesa, muy amables, atentos, nunca lo vimos enojado, de mal humor. En el libro cuenta que la persona más importante fue su abuela paterna, Rosa, la que le transmitió la imagen religiosa. Su mamá no estaba conforme con su vocación, y nunca lo fue a visitar al seminario.Él no quiso que nadie de su familia hablara para el libro, creo que para no meterlos en el medio, no iba a ninguna parte a cenar, por su ritmo biológico, porque se levantaba muy temprano. Estaba acostumbrado a la gran compañía, pero también a la soledad de la vocación.¿Qué visión da de la Iglesia en el libro?Una Iglesia más colegial, él decía que una Iglesia que no camina, es una Iglesia que se derrumba como castillo de naipes, repetía que no quería una Iglesia autorreferencial, encerrada en las parroquias, que es como un ser humano encerrado en un cuarto sin aire ni luz, que la Iglesia no tiene que ser reguladora de la fe, sino facilitadora. Además, tiene una gran amistad con otras religiones, hacia los no católicos, y una prueba de ello es que el prólogo del libro lo escribió un rabino. ¿Alguna anécdota?Un día lo entrevistó un periodista y este le contó que se tenía que hacer un estudio médico y que estaba pendiente de los resultados. Varios meses después se volvieron a encontrar y el padre Jorge le preguntó: “¿puedo dejar de rezar ya?”, cuando el propio periodista hace rato se había olvidado del tema.

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