La de Afganistán puede ser otra guerra fallida de Estados Unidos

La de Afganistán puede ser otra guerra fallida de Estados Unidos

Marzo 04, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Diego Muñoz, especial para El País.
La de Afganistán puede ser otra guerra fallida de Estados Unidos

Protestas. Varios civiles han quemado banderas de Estados Unidos en las calles de Afganistán para manifestarse en contra de la incineración de varios libros del Corán en el interior de una base de la Otan. Los talibanes se han mezclado entre la multitud.

Los errores en los combates que ha tenido la Otan en Afganistán pueden costarle la victoria.

El 7 de octubre del 2001 el entonces presidente George Bush apareció en la televisión para decir que la operación ‘Libertad Duradera’, la guerra en Afganistán, había comenzado en represalia por los atentados del 11 de septiembre y porque los servicios secretos habían confirmado el apoyo del régimen talibán a los terroristas de Al Qaeda, comandados por Osama bin Laden.“La guerra, una guerra larga, comenzó anoche” dijo Bush. Y esta vez no se equivocaba. La de Afganistán ha pasado a ser la más duradera de la historia, más extensa que la de Vietnam. Acaba de cumplir diez años y no se puede decir con certeza que los Estados Unidos y sus aliados la hayan ganado.Bush declaró que serían atacadas las instalaciones militares de los talibanes y los campos de entrenamiento de terroristas ubicados de antemano por la CIA. Además, se lanzaría comida, medicinas y otros suministros para “los hombres, mujeres y niños hambrientos y enfermos de Afganistán”. Sin embargo, aquellos días sólo se lanzaron bombas y la mayor parte de las víctimas fueron civiles.Una semana más tarde, el 14 de octubre, el Pentágono lamentaba el coste de vidas civiles en un ataque lanzado contra el aeropuerto de Kabul, cuyas bombas cayeron por error en un barrio de viviendas, adjunto al terminal aéreo. La larga lista de errores militares comenzaba a tomar forma y poco a poco se sumaban a ella los fallos políticos y estratégicos, haciendo de la guerra de Afganistán un verdadero cúmulo de actos equívocos que se confirmarían en julio del 2010 con la publicación de los documentos de Wikileaks.Estos informes, 90.000 folios, filtrados a cuatro de los principales periódicos del mundo, ilustraban con testimonios de primera mano y con lujo de detalles, la larga lista de errores cometidos en el país asiático desde enero del 2004 a diciembre del 2009. Entre las fallas reveladas está la muerte de civiles en acciones militares, vejaciones a los prisioneros, caza abierta de insurgentes, fracasos sucesivos de los aviones no tripulados, bombardeos indiscriminados y, sobre todo, el fracaso de una política clara y concisa para el país invadido. La lista no acabaría allí.Contra la religiónHace apenas dos semanas soldados norteamericanos quemaron varios libros sagrados del Corán en una base militar de la Otan. Así, prendían de nuevo la llama del odio de los afganos contra las tropas invasoras. Estos actos se han constituido en otro dolor de cabeza para los EE.UU. No han valido ni las excusas del propio presidente Barak Obama. Los disturbios alentados por los talibanes han generado protestas violentas contra los puestos militares y los soldados alemanes han tenido que abandonar una de sus bases por el acoso de la multitud.El analista Josep Andrada Bello recuerda que “uno de los errores más graves de esta guerra, sucedió en el 2009 cuando la aviación norteamericana bombardeó dos pueblos pequeños en el distrito de Bala Baluk, matando a 128 personas, incluyendo a mujeres y niños. Esta tremenda falla levantó indignación en muchos lugares del mundo e hizo enfurecer a los afganos, permitiendo que algunos que no habían tomado partido en la guerra terminaran alistándose en el bando talibán o apoyándoles de alguna manera. Las escenas de los niños masacrados dieron la vuelta al mundo. Estados Unidos negó los hechos, sin embargo los funcionarios de la Cruz Roja comprobaron la equivocación de la aviación”.En agosto del 2008, tras un ataque de los norteamericanos contra Azizabad, murieron 90 civiles afganos que acudían a una fiesta de matrimonio. Este error, según los analistas militares, hizo que los talibanes ganaran más apoyo en la zona.“De nada sirve -agrega Andrada Bello- ganar las batallas en el frente, tras los combates, si con errores como este se dan diez pasos atrás en la conquista del corazón de un pueblo que ha sido invadido”.De ahí que el general David Makiernan, comandante de las tropas norteamericanas en el 2008, emitiera una directiva ordenando que cesaran las persecuciones a los talibanes cuando estos entraran en áreas pobladas. También se comprometieron a investigar los errores cometidos y pedir disculpas a las familias. En promedio, en cada año de guerra murieron al menos 2.000 civiles. Los errores militares no han sido los únicos durante estos casi once años de guerra. También los ha habido en la retaguardia, donde según una comisión de investigación del propio gobierno norteamericano, en las guerras de Iraq y Afganistán se han perdido US$60.000 millones por derroches y fraudes. ¿Las causas? Una supervisión relajada de los contratistas, mala planificación, pago de recompensas por delaciones y pago también a políticos corruptos y caudillos de ambos países.“Esos desaciertos de gestión- explica el profesor de Geopolítica Internacional Marcel Revelles-, minaron la imagen de los Estados Unidos en el exterior. Hay que sumar los problemas de coordinación entre las agencias gubernamentales norteamericanas y el comportamiento negligente de empleados federales, como los contratistas”.Sin embargo, el peor error en cuanto a estrategia, según los expertos, se produjo en los tres años posteriores a la salida de Kabul de los talibanes, años en los que hubo una tregua en la violencia. Sin embargo, la coalición encabezada por Estados Unidos y la Otan no supieron aprovecharlos.“En lugar de reconstruir la tierra y organizar mejor el país, -explica Marcel Revelles- los aliados dejaron en manos de los llamados señores de la guerra, muchos de ellos asesinos, usureros y violadores, el proceso de Restauración de la Democracia, como lo llamaron. A ellos se sumaron compañías de seguridad privadas y el grupo del presidente Hamid Karzai, cuyo círculo íntimo se ha visto envuelto en varios casos de corrupción como el arreglo de las elecciones generales y parlamentarias”. Para el experto todo ha sido “una suma de errores, la propia guerra le ha costado bastante a Estados Unidos y creo que en el mundo árabe y musulmán, no tienen nada que hacer. Es allí a donde ha llegado China. La pérdida no sólo han sido vidas humanas y dinero, ha sido también la política geoestratégica. Quizá por una ley de la vida, todos los errores se pagan”.Las consecuenciasPara los expertos las consecuencias de los errores de EE.UU. en Afganistán han ido desde la muerte de civiles, de las tropas aliadas, hasta la falta del control del territorio.El experto en geopolítica Marcel Revelles manifiesta que entre las fallas se cuenta un clima de guerra civil que fue creciendo poco a poco, tensiones étnicas, el florecimiento del tráfico de opio, el debilitamiento geoestratégico de la Otan, la caída del sistema médico y educativo, el aumento de la corrupción y la sensación de que todo es peor que antes.Según Marcel el error más grave de EE.UU. es la pérdida de control en el mundo musulmán. “Este afán de guerras de los Estados Unidos ha llevado a China conquistar ese territorio y algunos países del Tercer Mundo, donde los norteamericanos entran disparando”.Identifican a responsables Una investigación militar concluyó el viernes que cinco soldados estuvieron involucrados en la incineración de los ejemplares del Corán en una base de la Otan en Afganistán.Fuentes militares conocedoras del caso adelantaron al diario The Washington Post que la investigación, ordenada por el jefe de Otan, reveló que estos soldados tuvieron responsabilidad en lo que el Gobierno de Estados Unidos ha calificado como un accidente. Según fuentes, los coranes se trasladaron a una oficina para guardarlos en un lugar seguro pero, por error, se consideraron parte de la basura para incinerar en el vertedero de la base. De acuerdo con expertos, los cinco miembros del ejército estadounidense podrían ser objeto de evaluaciones disciplinarias. Sin embargo, los militares han insistido en que no tuvieron la intención de ofender a los afganos. (Agencia AP)

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