"La capacidad de daño de Nicolás Maduro es inmensa": Secretario de la MUD

Enero 10, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Olga Lucía Criollo | El País.

Jesús ‘Chuo’ Torrealba, secretario de la MUD.

Jesús ‘Chuo’ Torrealba, secretario de la MUD, dice que el oficialismo “es una cadena alimenticia donde el que está arriba tiene el poder de engullir a los demás”. Y que no es lo mismo unirse para oponerse que para legislar.

La voz grave que se escucha en el teléfono contrasta con la sonrisa que muestra a través de la aplicación periscope, por donde emite su espacio ‘La Fuerza es la Unión?’. Está contento, sin duda, y agradecido con Dios, dice. Es Jesús ‘Chuo’ Torrealba, el periodista de 58 años sin partido político que para muchos es el artífice del aplastante triunfo que obtuvo la oposición venezolana en las elecciones parlamentarias.

Elegido como Secretario de la Mesa de la Unidad Democrática, MUD, en el 2014, confiesa que su secreto para lograr alinear a los contradictores del chavismo fue simple: ponerlos a debatir desde sus  intereses comunes y no desde las posiciones individuales. Pero es consciente de que no es lo mismo unirse para resistir y oponerse, que unirse para legislar y  gobernar.

Por eso reconoce que la Mesa debe seguir trabajando para convertirse en una verdadera alternativa de poder frente a un Nicolás Maduro “con una inmensa capacidad de daño”, al que casi admira por su habilidad  para mantenerse a la cabeza de la “cadena alimenticia” que es el oficialismo.

En la instalación de la Asamblea se vio a un Henry Ramos Allup muy seguro  y hasta sarcástico con los diputados oficialistas, ¿esa experiencia política le mereció ser elegido como presidente del Parlamento por encima de Julio Borges?

Nosotros tuvimos la posibilidad de escoger entre dos excelentes candidatos y es lo que quisiéramos que ocurra siempre en Venezuela. Ramos tiene una dilatada experiencia como paralmentario, es el líder de un partido de centro izquierda (AD) y es vicepresidente de la Internacional Socialista, así que cuando  el Gobierno dice que tenemos un parlamento de extrema derecha, es un acto de especulación. Y Borges también tiene el reconocimiento de todos los partidos, por lo tanto fue designado jefe de la bancada de la MUD. En la instalación vimos  la experiencia de Ramos conduciendo la Asamblea, a pesar del feroz saboteo de la minoría oficialista, y el coraje cívico y el autocontrol  de Borges, que logró dar el discurso de fondo, que era  la agenda parlamentaria, pese a la violencia que intentó plantear la minoría del Psuv.

¿Cree que el llamado Parlamento Comunal puede llegar a usurpar las funciones de la Asamblea o solo es una pantomima del Gobierno?

Es un hecho cuya única importancia, sí tiene alguna, es de tipo propagandístico. El oficialismo tiene la absoluta certeza de que el único Parlamento que reconoce la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela es la Asamblea Nacional. Ahora, quienes integran ese fulano Parlamento Comunal son los sujetos que derrotamos en  las comunidades populares de todo el país, entonces no implica amenaza alguna para la Unidad Democrática ni a nivel constitucional ni en el  terreno político.

¿Pero hasta dónde cree que puede llegar el Gobierno en su propósito de frenar  la Asamblea opositora?

Va a llegar hasta dónde llegue su miopía. Nosotros vamos a impulsar un conjunto de leyes fundamentales para la calidad de vida de los venezolanos y sobre todo de  los más pobres. Vamos a promover la ley de políticas sociales para garantizar que la política social del Estado no implique chantaje ideológico ni extorsión partidista y si el Gobierno intenta bloquear esas leyes, va a enfrentarse no a los 112 diputados de la oposición sino al país. Por ejemplo, la Ley de Aministía y Reconciliación va a amparar, no solo a los presos, exiliados y perseguidos de la oposición, sino también a centenares de activistas de base que han sido perseguidos, judicializados y hasta presos por el Gobierno por defender intereses sociales y económicos de sus agremiados, que son bases chavistas. Entonces,   si el gobierno de Maduro no entiende que el proceso político venezolano sufrió un cambio profundo, se va a presentar una situación en la que el país y densos sectores del oficialismo van a demandar que haya una solución política, pacífica, constitucional y democrática a esa realidad.

¿Posesionar a los tres diputados impugnados por la Justicia no fue dar ‘papaya’ para que el chavismo demande la Asamblea  y tilde de nulos todos sus actos?

No es así porque, según la Constitución, la soberanía reside en el pueblo y él, a través del sufragio, los eligió y fueron proclamados por el Consejo Nacional Electoral y la ley venezolana establece que, al ser proclamados, aún antes de su toma de posesión, los diputados gozan de inmunidad y no están sujetos a jurisdicción judicial alguna para el desempeño de sus funciones, entonces había que juramentarlos,  porque sino, la que  entraba  en desacato era la directiva parlamentaria y la Asamblea. Por otro lado, es evidente que la estrategia del Gobierno es nostálgica. Me explico, cuando tenía un líder demagógico de basto impacto y el petróleo estaba a cien dólares el barril, al Gobierno le iba muy bien con el desarrollo de debates políticos abstractos, sin meterse en la realidad económica o social, porque a regalazos petroleros resolvía las ineficiencias, pero ahora estamos en una situación diferente y sigue actuando de la misma manera. Entonces, mientras ellos buscan en las gavetas del Tribunal Supremo el apoyo que el pueblo les negó en las urnas, nosotros estamos acompañando a ese pueblo en su indignación y en la construcción de la esperanza, y sirviendo de caja de resonancia a los requerimientos, las necesidades y las exigencias de la población.

¿Pero cuál es la mejor  salida ante ese  lío jurídico?

Venezuela es un país donde desde hace 17 años el derecho es una ciencia ficción y el Estado de Derecho es una superstición. Nuestro sistema no administra justicia sino que dispensa castigos y recompensas de acuerdo con la lealtad política al Gobierno. En consecuencia,  es  un tema, más que jurídico, político y social. Nosotros vamos a trabajar en la ampliación de nuestra mayoría, legislando para y por la gente, no metiéndonos en la ‘guerra de retratos’ que ha planteado el Gobierno, tan falsa como la guerra económica. Una  mayoría tan grande, que siga impulsando la profundización de contradictores en el mismo ámbito del oficialismo, porque Cabello dijo que todos los actos de la Asamblea son nulos, pero Maduro anunció que sus diputados irán el martes a la Asamblea a presentar un proyecto de emergencia económica. Entonces, ¿si los actos de la Asamblea son nulos, para qué van a llevar un proyecto de emergencia económica? Hay  una contradicción clara entre un Maduro que, a pesar de sus limitaciones como político y estadista, entiende la necesidad de sobrevivir, y un Cabello que sencillamente no tiene nada, que perdió su poder.

Usted escribió en Twitter que Maduro primero sacó a Rafael Ramírez y ahora a Cabello  y al vicepresidente  Arreaza. ¿Hay una fractura  evidente en el chavismo?

El tema es que el oficialismo no es un movimiento político. Es una cadena alimenticia donde el que está arriba tiene el poder de engullir a los demás. Tras la muerte de Chávez ese proceso produjo la única guerra real que hay en Venezuela, la guerra por la sucesión y los escombros del oficialismo. Entonces hay que reconocer la habilidad que Maduro ha demostrado -yo nunca lo he subestimado porque su capacidad de daño inmensa-, porque primero se puso por encima de más o menos 17 aspirantes a la sucesión, pese a no tener más que las conexiones políticas de su esposa Cilia Flórez. Y ya en el poder, la  emprendió primero contra Ramírez, hasta que logró no solo sacarlo del cargo sino del país, y ahora dispuso las cosas para que su competidor más urgente, que no es la oposición sino Cabello, sea eliminado no por él sino en las elecciones. Pero  en la movida del gabinete también sacó al hermano de Cabello y al único factor de la familia Chávez que todavía tenía figuración en el gabinete,  el vicepresidente Arriaza, a quien degradó a la condición de ministro... Entonces las habilidades políticas de  Maduro le han servido para mantenerse en la cabeza de esa cadena alimenticia, que es el oficialismo, pero lo descalifican para poder enfrentar ese reto importantísimo que es conjurar la crisis que tenemos por delante y reinventar el futuro de Venezuela.

Pero el Presidente dijo que el cambio de gabinete era  para superar la crisis económica del país

Creo que él se  las ha arreglado para, de nuevo, convertir el suyo en un gobierno cuadrapléjico, o sea, cuando designa por un lado a Salas y por el otro a Jesús Farias, que tienen un pensamiento opuesto en relación a la caracterización de la crisis, es la mejor manera de vivir lo que hemos vivido en los últimos cuatro años, una parálisis. El Gobierno sabe que vamos por una situación muy crítica, pero no tiene el conocimiento ni la capacidad técnica ni la vocación política para enfrentarla y  resolverla.

¿Entonces la solución es su pronta salida del poder, como se planteó en la instalación de la Asamblea?

Nosotros vamos a enfrentar esto apegados siempre a soluciones de naturaleza pacífica, electoral, constitucional y democrática. No creemos en golpes de Estado de ninguna naturaleza ni en conspiraciones, soluciones mágicas o asonadas militares, nos atenemos  al adagio: ‘dentro de la Constitución todo, fuera de la Constitución, nada’. Pero también vamos  a seguir estando con la gente, fijándonos  en las necesidades del pueblo. Es decir, el cambio político no es un asunto de ajuste de cuentas, de quitate tú para ponerme yo, de disputa por cargos administrativos. No, esta lucha es demasiado importante  para que el país entienda que el cambio político en Venezuela es una condición necesaria para la mejora sostenida de la calidad de vida. ¿Y cómo vamos a promover el cambio? Desde lo político, de manera constitucional, y de manera social, haciendo relevante que el cambio político res una consecuencia de la búsqueda de la mejoría de las condiciones de vida y no al revés.

¿Imagina a un Maduro diciendo: No aguanto más la presión, me voy?

Para mí el problema no es lo que Maduro pueda o no pueda hacer, para mí es un interrogante interesante y sugestivo, lo que pueda hacer el oficialismo. Para decirlo de alguna manera, el hueso del oficialismo tiene bastante carne. Que un gobierno en estas condiciones tan terribles haya sacado el 41 % de los votos es un capital político muy importante. Ahora, mientras ese capital esté en manos de un liderazgo tóxico como el de Diosdado o Maduro, va a seguir deteriorándose hasta desaparecer. Yo confío en que emergerán sectores dentro del oficialismo que entenderán que para ellos es un asunto de supervivencia salir de eso y construir un tejido dirigente  que sea capaz de recuperar la legitimidad efectiva ante su base  y que sea capaz de aprender a relacionarse con el país desde códigos distintos a los que utiliza actualmente, que son la amenaza y la ofensa, entre otras cosas, buscando que la bomba social nos estalle a nosotros en la cara y no a ellos.

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