Jun, el municipio español ejemplo de democracia digital en el mundo

Junio 27, 2017 - 01:31 a.m. Por:
Daniela Jiménez Sánchez / Especial para El País 
Jun, pueblo español

El municipio de Jun es conocido por su influencia en el mundo de la sociedad de la Información. Por ello lo visitan desde los turistas hasta los grandes medios.

Foto: especial para El País

A unos pocos kilómetros de Granada, en España, se encuentra Jun, un municipio de 3692 habitantes, que ha sabido aprovechar las redes sociales para empoderar a sus ciudadanos. De hecho se ha convertido en un ejemplo para el mundo.

Tal es la interacción generada con sus pobladores, que ha despertado el interés del Instituto Tecnológico de Massachusetts de Estados Unidos para realizar investigaciones. También de medios como The New York Times, la BBC y de administraciones vecinas curiosas por conocer su método.
Aquí, en Jun, la intervención en la vida política hace parte del día a día. Sus pobladores deciden desde el color de los edificios públicos hasta los presupuestos a aprobar.

Pero, ¿cómo se ha llegado a ello? Según José Antonio Rodríguez Salas, alcalde del municipio, a finales de 1999 desde la administración se propuso declarar el servicio de Internet como un derecho del ciudadano y se tomaron acciones para habilitar una plataforma de internet gratuito.

Dos años más tarde, se optó por retransmitir en la web las reuniones en pleno del Ayuntamiento (Alcaldía) e idear mecanismos de participación para intervenir en ellas. Y ya entrados en el 2004, realizaron sus primeras elecciones electrónicas.

Con los años venideros, el boom de las redes sociales también tocó sus puertas. Una vez los empleados públicos se enteraron de su funcionamiento e hicieron su proceso de adaptación, en 2011 el alcalde pidió a cada uno abrir una cuenta en Twitter para lograr mejorar la comunicación con los habitantes del pueblo andaluz.

Desde ese momento, el alcalde, la teniente de alcalde, el barrendero municipal, el policía, el electricista y en general todos los miembros del grupo de trabajo de la Alcaldía comenzaron a escribir sus actividades laborales diarias en esta red.

A este ejercicio de “visibilidad mutua”, como lo llama Rodríguez Salas, se sumaron más de la mitad de los habitantes de Jun, iniciándose un proceso de verificación de cuentas de la mano del centro municipal Guadalinfo, entidad creada para asesorar en nuevas tecnologías a pobladores y vecinos de 20 a 70 años de edad.

Ahora, en una de las rotondas principales del pueblo, se ha alzado un obelisco sobre el que se ciñe Larry, el pájaro azul de Twitter.
El alcalde señaló que si bien en un principio el escepticismo de algunos no se hizo esperar, los resultados de esta comunicación digital empezaron a darse.

Para empezar, las filas en el Ayuntamiento desaparecieron. Tanto padres como abuelos se enteraron de lo que sus niños comían cada día en el comedor escolar, teniendo un contacto directo con los responsables. Los habitantes de Jun empezaron además a determinar a través de la red qué debía atenderse en los presupuestos y también avisaban a la policía por mensaje directo de cualquier anomalía.

Como consecuencia de estas prácticas, que aún siguen vigentes, se ha disminuido la probabilidad de casos de corrupción.

Tanto habitantes como funcionarios prestan atención sobre lo que sucede en su territorio a través de Twitter. “Ahora todo es mucho más rápido, eficaz, las personas se sienten importantes porque saben que su opinión cuenta, así se acaba poco a poco con la pirámide de poder en la que el ciudadano se situaba en la capa inferior”, dice el Alcalde, José Antonio Rodríguez Salas.

Javier Roldán, encargado de barrer las calles del municipio y de la cuenta de Twitter @BarredoraJun, se monta en un vehículo con cepillos de limpieza junto a un compañero. Cuando terminas sus tareas registra tuits con toques de humor acerca de sus labores. “Hacer transparente la prestación de los servicios públicos es mi principal propósito”, dice.
Y precisamente, esa ha sido la meta que se ha trazado este municipio. En su esfuerzo por alejarse de los métodos burocráticos, Jun ha conseguido ahorrar más de 300.000 dólares desde el año en que decidió hacer de Twitter su mejor socio.

Pero no todo es color de rosa, porque ello también se ha traducido en una disminución de la fuerza laboral pública, ya que según indicó el alcalde, el municipio solo cuenta con un policía.

Aunque, de acuerdo con la Teniente del Alcalde, Aurora Suárez (@Asuarezm) además de que el uso de esta herramienta tiene un coste cero, “también ha permitido a los funcionarios ser más asertivos porque se escucha lo que la gente verdaderamente necesita, dicen qué les gusta, qué hace falta y se cuenta con un contacto directo en el momento en que aparecen los problemas”.

En tiempos en los que se debaten las desventajas de la hiperconectividad, los lugareños se centran en los beneficios que les reporta a la comunidad. Saben quién es el responsable de determinada actividad y la celeridad en la interacción hace que los inconvenientes que surjan en el municipio muchas veces se resuelven en menos de 10 minutos.

Rosa, agente de innovación local y encargada del centro Guadalinfo (@guadalinfojun), comenta a propósito que anteriormente “se tenía que ir al Ayuntamiento, se tomaba nota y después se buscaba al personal administrativo relacionado con el tema porque era imposible que los operarios conocieran el problema y lo atendieran sobre la marcha. Ahora es lineal, no se necesita pasar por diferentes fases para resolverlo”.

Los talleres formativos sobre Twitter y nuevas tecnologías que ella dicta, también se han adaptado para la asistencia de personas mayores, niños y para quienes no desean tener una visibilidad en la red social, pero sí hacer un seguimiento de la dinámica del municipio.

Esta manera diferente en la que los ciudadanos e instituciones se relacionan ha llegado a querer ser replicada en algunos barrios de Nueva York, en poblaciones rurales vecinas a Jun y en definitiva, en ámbitos geográficos reducidos donde probablemente llega a ser más efectivo este método. Ahora, la red social funciona como el termómetro de la vida pública en Jun.

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