Jhon Lennon y su magia de rebelde pacifista 30 años después

Diciembre 06, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Por Ricardo Moncada Esquivel

Tres décadas después de su asesinato el mundo sigue recordando a John Lennon como uno de los más influyentes músicos del Siglo XX, junto al grupo The Beatles. Los caleños no fueron ajenos a su magia de rebelde pacifista.

La noche del 8 de diciembre de 1980, cuando John Lennon cayó abatido bajo el impacto de cinco balas, el mundo quedó aturdido. Nadie entendió cómo un hombre que se había erigido como el apóstol del pacifismo, que proclamaba el amor a la humanidad, que había sido uno de los autores de la banda sonora de toda una generación, era asesinado por Mark David Chapman, alguien que confesaba que lo había matado porque lo admiraba mucho.Tres décadas después de ese acontecimiento, el mundo sigue sin entender el absurdo de la inútil muerte del ex integrante y uno de los principales artífices de la mítica banda The Beatles.Por sus composiciones junto a su compañero, Paul McCartney, Lennon fue considerado uno de los músicos más influyentes del Siglo XX. 27 de sus canciones llegaron al tope de las listas, un récord sin precedentes. Siendo un adolescente sus oídos se llenaron con los sonidos de la agitada música que llegaba desde Norteamérica: Little Richard, Chuck Berry, Ray Charles y Buddy Holly. Aunque estudió bellas artes, a los 15 años comprendió que la música sería su camino en la vida. A partir de allí, la historia de su vida estaría unida a la del surgimiento, consolidación y mitificación de The Beatles, el cuarteto musical que integró con Paul McCartney, George Harrison y Ringo Star y que rompería la historia de la música popular del mundo en el Siglo XX.Luego de muchas vicisitudes, la banda se convirtió en el grupo de planta de The Cavern, taberna subterránea de Liverpool en donde, en 1961, Brian Epstein, propietario de un almacén de discos, los descubrió y se convirtió en su empresario. Luego de ser rechazados por el sello Decca, el productor George Martin los contrató para el Parlophone de EMI y entraron a sus estudios de grabación —ahora Abbey Road—, en junio de 1962, bajo la dirección de Martin. En octubre de ese año se lanzó el sencillo ‘Love me do’, que llegó a la casilla 17 de los listados del Reino Unido y en noviembre se editó ‘Please, please me’. Entonces los éxitos se sucedieron unos a otros: ‘Help’, ‘And I love her’, ‘Eleanor Rigby’, ‘Submarino amarillo’, ‘Sargento Pepper’, ‘A hard day’s night’, ‘Michelle’, ‘Let it be’, ‘Ob la di ob la da’, ‘Hey, jude’ y muchos más. Había nacido el fenómeno musical del Siglo XX.Cali, ¡yeah yeah!Mientras esto sucedía en Londres, a 8737 kilómetros de distancia cruzando el océano Atlántico, en el pequeño poblado de Santiago de Cali, un joven de 22 años apretaba entre sus manos una carátula con una fotografía en blanco y negro de cuatro jóvenes, uniformados con saco sin cuello, pantalones estrechos, botines puntudos y pelo corto. “Escuché la primera canción de los Beatles en 1963, fue ‘She loves you’, era un disco de 45 r.p.m. en el que por primera vez se oía el grito de ‘¡yeah, yeah!’, que se hizo tan común en la época. Los discos nos llegaban a través de familiares que vivían en el exterior. Acababa de pasar la ola dura del rock and roll de Bill Halley y sus Cometas y de Elvis Presley y la música de los Beatles era muy fuerte”, cuenta Gustavo Upegui Vásquez, el joven dueño de aquél disco, hoy convertido en un abogado de 70 años que trabaja como consejero asesor en derecho laboral.En ese entonces, los muchachos buscaban a quienes dominaban el inglés para que tradujeran las canciones. “Uno se quedaba sorprendido del contenido de sus mensajes aunque, desde luego, lo primero que nos llamaba la atención eran sus melodías. Ellos hablaban sobre el humanismo, la paz y la armonía, de la ecología, de cuidar nuestro planeta y de buscar un renacer”, dice Upegui, poseedor de toda la colección discográfica de la agrupación, quien trabajó en varias cadenas radiales de la ciudad, donde presentaba programas musicales bajo el seudónimo de Gustavo Fontana. Upegui tuvo el privilegio de asistir, el 29 de agosto de 1965, al concierto que dio la banda británica en el Hollywood Bowl, en Los Ángeles. “Ellos estaban en medio de esa concha acústica respaldados por un par de amplificadores. Cuando comenzaron a tocar se inició una gritería que no dejó escuchar lo que cantaban. Jamás había visto a tanta gente desmayarse en un concierto. Ellos tocaban sus éxitos, felices, sin inmutarse ante el alboroto que había a su alrededor. Por supuesto, salí pleno, los había visto, aunque prácticamente no escuché nada”, recuerda.Siendo sólo un niño de 6 años, a finales de los 60, el músico y productor Alberto Ramírez descubrió el sonido de los Beatles. Ramírez recuerda que esa experiencia definió su vida profesional. “Mi padre me regaló el álbum ‘Meet The Beatles’ (el primero que fue publicado en Estados Unidos en 1964) y escucharlos significó para mí despertar a la música. En ese momento, con 6 años, entendí que quería dedicarme a la música y empecé a estudiar. Fui un seguidor de su música, al punto de que puedo decir que me sé todas sus canciones”, dice. El productor aseguró que ni ellos mismos percibieron lo rápido que evolucionaron. “Cada vez ofrecían algo nuevo y la gente estaba pendiente de cada lanzamiento. He escuchado a orquestas orientales haciendo versiones de su música y son las obras más grandes que mis oídos jamás hayan escuchado. Pero también impusieron una moda con su ‘look’ de pelo largo, con sus sacos particulares, camisas de flores, aspectos que observaron los artistas que vinieron posteriormente. También crecieron sus ideas, se volvieron más políticos y vanguardistas”, agregó.Ramírez evoca también cómo él mismo, en los 80, fundó el grupo En Vivo que interpretaba todos los éxitos de los Beatles. “Estuvimos en Pasto, Medellín, Bogotá, Cartagena, Barranquilla, Santa Marta y San Andrés. Esa música despertaba en la gente la física locura. Durante un año sentimos la fama de los Beatles, fue una época maravillosa para mí”, se le escucha decir.Genio y figuraMientras la fama de los Beatles crecía, John Lennon se convertía en el líder y el miembro más irreverente y controvertido del grupo. “Era el más creativo, el más salido de todo, fue un hombre de posiciones radicales que defendía la paz y la solidaridad”, dice Ramírez.La irreverencia de Lennon tuvo su mejor exposición en 1965 cuando luego de haber recibido, junto a los otros miembros del cuarteto, la Orden del Imperio Británico de manos de la Reina Isabel II, declaró que ellos eran más populares que Jesucristo, lo que desató una dura polémica. Y cuando a raíz de su fama reapareció su padre de la nada, no dudó en rechazarlo: “No creo que le deba nada a él. Nunca me ayudó. Llegue allí por mis propios medios”, aseguró en una entrevista.Fue un hombre de ideas radicales: no lo pensó dos veces para abandonar a su primera esposa, Cynthia Powell (con quien tuvo su primer hijo Julian, en 1963), para casarse con la artista plástica japonesa Yoko Ono, en marzo de 1969. “Fuimos a París de luna de miel, luego la interrumpimos para casarnos en el peñasco de Gibraltar”, contó Lennon en una entrevista. Capítulo que, recordemos, está narrado en la canción ‘The balad of John and Yoko’, de su célebre álbum Azul. Para entonces, el artista ya había consumido LSD y practicaba la meditación trascendental. De las canciones alegres, románticas y líricas, escritas a cuatro manos con McCartney, evolucionaba a búsquedas más espirituales con toques surrealistas y psicodélicos, como ‘Lucy in the sky with diamonds’, en la cual juega con las iniciales de la sigla LSD. Su activismo político era evidente y tras protestar contra la guerra de Vietnam, en 1969, decidió devolver la medalla de Caballero que le entregó la Reina años atrás, aunque no perdió el título. Adiós a una era. La banda inició el proceso de su disolución tras la muerte de Brian Epstein, en 1967, a lo que se unió la mala relación de Yoko Ono con los otros miembros del grupo. Con peleas y reconciliaciones, orgías de drogas y un éxito indeclinable, el grupo permaneció unido hasta septiembre de 1969. En abril de 1970 se puso fin a la ‘década prodigiosa’: “El sueño se ha acabado”, dijo el artista. En Cali, el ejército de seguidores de la banda recibió la noticia con tristeza lógica, aunque las reacciones fueron variadas. “Estoy convencido de que la decisión fue un acierto. Se retiraron a tiempo, justo cuando su carrera estaba en la cúspide. Se trató de un fenómeno que duró escasos 8 años, los suficientes para convertirse en un mito, sin dejar una imagen de decadencia, como ha sucedido con otras figuras”, asegura el abogado y melómano Gustavo Upegui.Al respecto, en una entrevista para la revista Rolling Stone, el propio Lennon dijo haber sentido temor por su futuro. “Pensé que era realmente el fin y eso significaba que habría un espacio en blanco en el futuro. Pasé seis semanas pensando qué hacer, a dónde ir”.Volcado hacia las ideas pacifistas, Lennon publicó en solitario su canción ‘Imagine’, en 1971, que se convirtió en un himno y junto a Yoko Ono creó ‘Plastic Ono Band’ con la que produjo una serie de álbumes.Pero la súper estrella no paraba de provocar escándalos. Las célebres fotos de su luna de miel con Yoko Ono, en un hotel de Amsterdam, en las que aparecían desnudos, dieron la vuelta al mundo. Lennon se autoproclamaba como reivindicador de la clase trabajadora. “Eso significa que se debe velar por la salud de la gente, pero a parte de eso yo trabajé por dinero y deseaba ser rico”, declaró en una entrevista. Lennon y su esposa estuvieron a punto de ser expulsados de Estados Unidos por la administración del presidente Richard Nixon, quien los consideraba personas ‘non gratas’ por sus críticas sociales, pero en 1975 obtuvieron la residencia.“Casualmente yo me encontraba ese día acompañando a dos amigos que estaban recibiendo la residencia norteamericana, cuando vi un tumulto a la salida. Era Lennon que salía junto a Yoko, luego de recibir ese documento y saludaban a sus fans antes de entrar a su limusina. Aunque los vi desde la distancia fue un momento inolvidable”, recordó el músico Ramírez.Durante esos años Lennon se mantuvo alejado de los escenarios. Sobre esa etapa de su vida el artista dijo en su entrevista con la revista Rolling Stone que trató de evitar a la prensa. “Llevaba una vida de hombre de su casa. Horneando el pan y cuidando a los niños. Hubo muchas razones. Había estado bajo obligación o contrato desde que cumplí los 22 y hasta bien pasados los 30. Después de todos esos años eso era lo que conocía. No era libre. Estaba encajonado. Mi contrato era la manifestación física de estar preso. Preferí no adoptar las opciones normales de mi actividad, como macharse a Las Vegas y cantar los mayores éxitos, si uno tiene suerte o irse al diablo que es a donde se fue Elvis”.Justo cuando volvía a empezar.En octubre de 1980, cuando cumplió 40 años, Lennon regresó a la vida pública con la presentación del sencillo, ‘(Just Like) Starting Over’, título que evidenciaba el deseo de cerrar una etapa de su vida e iniciar otra. La canción alcanzó rápidamente el primer lugar de preferencia en Estados Unidos y Europa. El sencillo hizo parte de su álbum ‘Double Fantasy’, que saldría de manera póstuma. Precisamente la noche del 8 de diciembre de 1980, Lennon volvía a su residencia neoyorkima, tras grabar en un estudio la canción ‘Walking on thin ice’, incluida en dicho disco. Todo ocurrió muy rápido. Mark David Chapman, un desempleado de 25 años, que horas antes había conseguido que Lennon le firmara un autógrafo, había estado esperando pacientemente al artista. Eran las 11:50 p.m. y cuando la pareja estaba a punto de entrar al vestíbulo del edificio Dakota, frente al Central Park, Chapman irrumpió con una pregunta: —“¿Señor Lennon?”—, cuando el cantante le miró, el hombre desenfundó la pistola, se agachó y disparó cinco veces ante la mirada de horror de Yoko Ono. Lennon exclamó: —“¡Me heriste!”—. El ídolo tambaleó, subió las escalinatas hasta una pequeña oficina de la guardia de entrada del edificio y cayó boca abajo. Chapman soltó el arma y esperó a que llegara la Policía. Todo estaba consumado. La vida y obra de este músico de carne y hueso se convertía en leyenda. “Al día siguiente, después de que habíamos celebrado el Día de las Velitas, escuché la noticia. Fue una tragedia. Algunos amigos me llamaron y luego nos pegamos de la radio para seguir los pormenores. Fue muy doloroso, se nos arrugó el corazón y así estuvimos por varios días. Todos pensábamos que de un árbol muy frondoso había sido cortada una gran rama. Pienso que las nuevas generaciones deberían conocer la profundidad y el sentido de las canciones que compuso, fue un pacifista”, asegura Upegui.El periodista y disc jockey radial Carlos Omar Saldarriaga, vinculado a la radio desde mediados de la década de 1970, recordó que tuvo que dar a sus oyentes de Radio Color la trágica noticia. “Aún conservo el cable del teletipo, que emitió el terrible mensaje. Fue un impacto muy grande para quienes, como yo, aprendimos a amar su música aún después de que se habían disuelto The Beatles. Uno lee la nota y por supuesto llora, se confunde con un acto tan irracional y lamentable. Asesinar a alguien que abogaba por la paz; ser asesinado por un fan...”Este año, en el que se conmemoran 40 años de la disolución oficial del grupo (Abril 10), 70 del nacimiento de Lennon (9 de octubre) y 30 años de su muerte, es palpable la vigencia del artista. “La prueba está en el récord que ha registrado desde que la tienda en línea iTunes los puso en su catálogo, el pasado 16 de noviembre: ya supera las dos millones de descargas y más de 450.000 álbumes. Ellos fueron adelantados a su época, hicieron música para le eternidad por eso, así suene osado, pienso que permanecerán en el imaginario colectivo como lo están ahora músicos como Beethoven o Mozart”, concluye Saldarriaga.Paradójicamente, tres días antes de su asesinato, Lennon había declarado que se sentía seguro en Nueva York. “Prefiero esta ciudad, porque la gente pide autógrafo, pero no lo molesta a uno. Por eso opté vivir en aquí y no en Londres”.Trasladado al hospital Roosevelt, 20 minutos después falleció, mientras Yoko Ono gritaba: “Díganme que no es cierto”. Luego, de anunciar que no habría funeral pidió a su seguidores hacer una vigilia silenciosa. “John quería a la raza humana y rezaba por ella. Por favor, hagan lo mismo por él”, expresó en un comunicado la dolida viuda.La noticia de la muerte se regó como pólvora por el mundo y pronto cientos de fanáticos comenzaron a llegar, en romería, hasta el edificio Dakota. Entre confundidos y compungidos entonaron el coro de una de sus canciones ‘Give peace a chance’: “Todo lo que decimos es que le den una oportunidad a la paz”.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad