Israel y Hamas, ante el dilema de un acuerdo o una escalada

Agosto 17, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Sal Emergui | Corresponsal de El País en Israel
Israel y Hamas, ante el dilema de un acuerdo o una escalada

El viernes, gracias al cese el fuego, algunos residentes de Gaza asistieron a rezar a una mezquita destruida por los combates.

Este lunes se definiría si el grupo islamista logra una tregua duradera con Israel. Algunas voces se oponen a un pacto y piden seguir la ofensiva.

Tras más de un mes de sangrientos enfrentamientos, bombardeos, ataques, proyectiles, amenazas y una semana de intensas negociaciones, Israel y el grupo islamista Hamás podrían firmar este lunes un acuerdo para una tregua duradera. Las otras dos opciones, aún en el tablero de Oriente Próximo, son una nueva prórroga de alto el fuego para seguir negociando o una escalada aún mayor.“La guerra ha quedado atrás. En este punto no hay otra alternativa que llegar a un acuerdo”, decía el viernes el dirigente de la Yihad Islámica, Ziad Nahale, contradiciendo los mensajes más pesimistas de Hamás que aún dudan de un pacto. Egipto, por su parte, espera cerrar el acuerdo antes de la medianoche del lunes -fin de alto el fuego de cinco días- para evitar que se abra una nueva ventana para la violencia.En la delegación palestina hay una lucha de poder y objetivos entre Al Fatah y Hamás y en el seno de este grupo (el dirigente en el exterior Jaled Meshal que se encuentra en Catar abandera la posición más radical). Asimismo, Hamás no ocultó su enfado hacia el papel egipcio denunciando -bajo el anonimato- que “su objetivo es que no salgamos fortalecidos de esta crisis”.En Israel, mientras tanto, el jefe de Gobierno, el conservador Benjamin Netanyahu, afronta horas críticas en un creciente aislamiento. Por un lado, se agrava el enfrentamiento con el presidente Barack Obama, erosionando así el principal bien estratégico de Israel: su alianza con EE. UU.Por otro, varios miembros del minigabinete de seguridad protestan por no ser consultados mientras crecen las voces contra un acuerdo con Hamás. La decisión israelí de esperar qué hace Hamás cada vez que finaliza una minitregua añade críticas en la opinión pública contra Netanyahu y provoca el enfado de los habitantes de las localidad fronterizas israelíes con Gaza.“¿Cómo hemos llegado a este extremo? El Estado de Israel entero espera nervioso que un grupo terrorista decida si hay o no alto el fuego. Si dispara o no. Hamás nos marca el ritmo de la vida y el Gobierno dubitativo se limita a esperar lo que decida”, denuncia el analista israelí Alex Fishman en el diario Yediot Ajaronot, reflejando el sentir de la sociedad. Aunque los sondeos indican gran apoyo a Netanyahu durante toda la ofensiva por “liderar de forma responsable” la guerra contra Hamás, si no consigue una calma absoluta será muy criticado en el “día después”. De momento, varios ministros derechistas, como el Exteriores (Avgidor Lieberman) y el de Industria (Naftali Bennett), le desafían públicamente por “negociar con un grupo terrorista en lugar de doblegarle”.Precisamente, esta sensación en Israel es captada por Hamás para afirmar que la campaña militar de su enemigo ha fracasado. No hay duda que el movimiento integrista palestino encara la recta final de la negociación en El Cairo subido a una ola de euforia. Aunque, eso sí, es consciente de que no puede acabar la tercera gran confrontación con Israel desde el 2008 sin un acuerdo para la castigada Gaza que en más de un mes de ofensiva ha sufrido cerca de 1900 muertos, alrededor de 10.000 heridos y 10.000 casas destruidas. Euforia del brazo armado de Hamás, pese a que el grueso de sus “túneles de ataque” para penetrar en Israel ha sido destruido en la operación terrestre israelí y a que le quedan poco más de 3.000 de los 9.000 proyectiles que poseía antes del 8 de julio. 3.000 fueron destruidos por el ejército israelí y otros tantos los disparó contra numerosas ciudades del centro, sur e incluso norte de Israel.Euforia, pese a que -según fuentes militares consultadas por este diario- “más de 900 terroristas de Hamás y otras facciones murieron en combates y ataques. Han sufrido un gran golpe”.La euforia de Hamás se centra en que si hace más de un mes era un grupo marginado en una franja paupérrima y aislada por Israel y Egipto, hoy se ha convertido en un actor imprescindible para conseguir la tregua. La escalada que en cierta forma promovieron con el aumento de proyectiles contra el sur de Israel ha supuesto un ingente castigo para los 1.8 millones de habitantes de Gaza pero ha rescatado a Hamás de una grave situación política y económica deteriorada también por la caída del presidente islamista en Egipto, Mohamed Mursi y la ruptura con el régimen sirio de Bashar Asad.Las Brigadas Azzadin Al Qassam (brazo armado de Hamás) destacan que han conseguido alcanzar el 80 % del territorio israelí y provocado que las compañías internacionales suspendieran más de 24 horas los vuelos al aeropuerto de Ben Gurion. Además, han conseguido lo que ningún país o grupo armado hizo desde la segunda guerra del Líbano: matar a 64 soldados y tres civiles israelíes.Con esta euforia y la sensación de que Israel no lanzará una gran ofensiva para derrocar su régimen en Gaza, Hamás participa en las negociaciones en Egipto. El levantamiento de todos los pasos fronterizos de forma ilimitada -hoy desde el paso israelí de Keren Shalom ya entran diariamente centenares de camiones con ayuda humanitaria y productos a Gaza- la construcción de un puerto y aeropuerto y la liberación de presos forman parte de las demandas de la delegación palestina.“Si se desea frenar la violencia, es fundamental el levantamiento total del bloqueo. El pueblo necesita trabajo y un futuro. La situación debilita la población y refuerza facciones como Hamás o la Yihad”, dice Adnan Abu Hasna, portavoz de UNRWA (agencia de la ONU para los refugiados palestinos). Israel, por su parte, centra sus demandas en la seguridad. Así exige calma y “cero cohetes” contra sus ciudadanos del sur y un control exhaustivo en la entrada de material y personas que eviten el rearme de Hamás. A largo plazo, Israel aspira a una “Gaza sin armas” lo que hoy parece hoy imposible.

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