Indignación en ciudad francesa por brutal asesinato de cura

Julio 27, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co | AFP.
Indignación en ciudad francesa por brutal asesinato de cura

Las personas ponen velas y flores en frente de la Alcaldía de Saint- Etienne du Rouvray.

El cura asesinado, que fue obligado por los autores del atentado a arrodillarse ante el altar cuando lo asesinaron, era muy apreciado entre los fieles.

¿Por qué aquí en una pequeña ciudad de Normandía?, es la pregunta que se hacen los habitantes de Saint Etienne du Rouvray, donde entre sus vecinos se mezcla la incredulidad, la conmoción y la rabia tras el asesinato de un cura, degollado en un ataque reivindicado por el EI.

Nadie, entre los cerca de 29.000 habitantes de esta pequeña ciudad obrera del noroeste de Francia hubiera imaginado que la violencia iba a golpear el corazón de esta localidad, que hasta ahora era parte del extrarradio de Rouen.

"Pensaba que (los atentados) solamente ocurrían en las grandes ciudades y que nunca podrían llegar hasta nosotros", reaccionaba, incrédula, Joanna Torrent, una empleada de una tienda de Saint Etienne du Rouvray.

El ataque, en el que hubo toma de rehenes, comenzó en plena misa. Cinco personas se encontraban en la iglesia de Saint Etienne du Rouvray, cuando dos atacantes entraron al recinto, al grito de "¡Allah Akbar!", según un testigo.

"Los atacantes de la iglesia normanda son soldados del Estado Islámico que realizaron el ataque en respuesta a llamados a atacar países de la coalición" internacional que combate al EI en Irak y Siria, según Amaq, un órgano de propaganda del grupo yihadista.

"Nunca habíamos pensado que esto pudiera pasar en un lugar como este, un servidor de Dios asesinado en su propia casa", opinó Pascal Quilan. En su empresa de pompas fúnebres situada cerca de la iglesia este hombre de 53 años escuchó tiros y vio cómo los policías de élite pusieron fin a la toma de rehenes.

Tres rehenes fueron liberados sanos y salvos y un cuarto, un feligrés, se encontraba entre la vida y la muerte.

El cura degollado se llamaba Jacques Hamel y tenía 84 años de edad.

Lágrimas del alcalde comunista

Pocas horas después del ataque, Hubert Wulfranc, el alcalde comunista lloraba en las puertas de la municipalidad. Casi sin poder hablar por las lágrimas pidió a los ciudadanos "mantenerse de pie contra la barbarie".

"Es impensable", se lamentó Quilan, expresando que le preocupa que haya un efecto "bola de nieve" de atentados, ya que el ataque de este martes se produjo un poco menos de dos semanas después de la matanza del 14 de julio en Niza, que dejó 84 muertos.

"Es terrible, es decepcionante ver este tipo de atentados en todo el mundo, pero cuando toca en tu ciudad, es una conmoción", contó Frédéric Humbert, de 31 años, que cuando escuchó los tiros y vio los vehículos de la policía pensó que se trataba de un ejercicio.

El cura muerto, que fue obligado por los autores del atentado a arrodillarse ante el altar cuando lo asesinaron, era muy apreciado entre los fieles.

El sacerdote ejercía su oficio desde hace seis décadas en la región. En Saint Etienne du Rouvray, asistía al párroco desde hace 10.

"Celebró los bautizos de mis tres hijos y las exequias de mi mujer. Teníamos como la misma edad", explicó Claude Godfroy, un viudo de 86 años.

La incredulidad también dejó espacio a la cólera.

"Yo lo veía a menudo desde mi ventana. Muy enclenque con su maletín. Él no se merecía esto. Hay que ser un verdadero cobarde para agarrarla con él", lanzó "M.J" un septuagenario que prefirió no ser identificado, pero que dijo sentir mucha ira.

En lo alto de la ciudad, en una parcela ofrecida por la iglesia, hay una sala de rezos para los musulmanes.

"Hay más bien una buena relación entre las dos comunidades", estimó el padre Alexandre Joly, venido de una parroquia vecina.

Sin embargo, no todas las personas comparten esta opinión y hay quien piensa que este lugar es un punto de encuentro de salafistas.

"Hay muchos barbudos con chilaba", señaló "M.J".

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