Independencia de Cataluña se podría fijar esta semana

Noviembre 22, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Diego Chonta, corresponsal de El País en Madrid
Independencia de Cataluña se podría fijar esta semana

Centenares de catalanes salieron a las calles con sus banderas el pasado 25 de septiembre para mostrar su apoyo al ‘Juntos por el Sí’, que buscaba su independencia de España.

Frente al reto separatista, el gobierno Rajoy ha dicho que hará valer la Constitución española.

Cataluña pende de un hilo, un hilo muy fino que hasta ahora la mantiene unida a España, pero que puede romperse en cualquier momento. 

Los políticos catalanes, después de las elecciones de septiembre, han comenzado  a pasar el serrucho sobre aquel fino cordón  y esperan que, como estaba previsto en su plan soberanista, acabe por ceder y termine así la primera fase para que esta región de España, que conforman cuatro provincias y casi 8 millones de habitantes, pueda convertirse en una república independiente y soberana.

Pero no lo tienen fácil. Para dar el paso definitivo, los partidos que votaron el Sí a la Independencia, encabezados por al actual presidente de la Generalitat, Artur Mas, necesitan del apoyo de los diez diputados de la CUP (Candidatura de Unidad Popular), que  anunciaron que podrían dar el visto bueno, pero primero lo consultarán con las bases y el próximo 29 de noviembre darán la respuesta.

Así que lo único claro en el horizonte son nubarrones. Los diez diputados de CUP han denunciado chantajes por parte de funcionarios del  Gobierno catalán, que les acusan de “haber reventado con su negativa a Mas, el proceso independentista”.

Aun así, los independentistas están decididos a no dar ni  un paso hacia atrás y el Gobierno, ateniéndose a la Constitución, espera dar la batalla legal. “Son momentos complicados”, dijo el Rey Felipe VI, quien un día después de que el Tribunal Constitucional suspendiera la declaración de independencia  aprobada por el Parlamento Catalán, advertía  que España no está dispuesta a “que se ponga en cuestión la unidad del país, la base de su convivencia en paz y libertad”.

Es decir, frente al reto separatista, España va a hacer valer la Constitución y ya dió las directrices para que tanto la Guardia Civil como la Policía catalana, los Mossos d’Esquadra, actúen con aquellas personas que se declaren en desobediencia civil.

“La Constitución española va a prevalecer —agregó el Rey—, que nadie lo dude y todos sus principios constitucionales se mantendrán vigentes. Hemos pasado dificultades y mayores desafíos y siempre hemos salido adelante. Ahora es tiempo de reafirmarnos en nuestra voluntad de un presente y un futuro de progreso compartido y de convivencia democrática”.

Y la pregunta que se hacen los españoles es si se hubiera podido evitar esta instancia, donde algunos creen que ya no hay nada qué hacer y otros dicen que nada va a ocurrir y se  aferran al cumplimiento de las leyes para anular el proceso secesionista.

Los ibéricos  consideran que es momento para actuar con calma y piden responsabilidad tanto al presidente  Mariano Rajoy como a los seguidores de Mas para que actúen dentro de la ley. El problema radica en que los políticos de ambos lados no escuchan propuestas.

El Gobierno optó por pedir al Tribunal que se notifique a 21 personas, entre ellas a Mas, a la presidenta del Parlamento Carme Forcadell y a políticos de los partidos separatistas: les exige abstenerse de participar en todo relacionado con la declaración de independencia, so pena de ser arrestados.

Mas se jugó todo en las pasadas elecciones catalanas con la esperanza de que una vez el Parlamento aprobara el plan soberanista, fuera él quien lo liderara con el voto de todos los  que apoyaron el Sí. Pero no esperaba que la CUT,  con diez representantes que se requieren para obtener la mayoría,  se lo impidiera en ambas ocasiones.

Algunos politólogos piensan que la Candidatura de Unidad Popular  se ha negado en dos ocasiones a apoyar la envestidura de  Mas como presidente como una estrategia para quedar bien con sus votantes, ya que desde la campaña advirtieron que no la apoyarían, pero que al final, como lo han dejado entrever,  el 10 de enero de 2016, cuando venza el plazo para nombrar un presidente, terminarán por apoyarle. 

Para otros, lo que buscaba la CUP era acceder a una buena parte del pastel, presionar y resistir hasta que Mas hiciera el ofrecimiento.

Lo cierto es que, una vez terminado el segundo fallido debate de envestidura, la CUT publicó que sus exigencias a los partidos de Juntos por el Sí para apoyar a Más se resumen así: ruptura democrática, plan de choque y proceso constituyente, bajo un lema: ‘Independencia, pobreza cero y basta de corrupción’. Además establece un plan de 18 meses para que Cataluña sea una república independiente.

Esta segunda negativa de envestir a Mas ha creado en la región  una situación extraña con un vacío de poder que tiene en ascuas a los inversionistas. Y es que nunca antes un aspirante había fracasado dos veces consecutivas en el intento de lograr la presidencia de la Generalitat.

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