Imprudente, osado y cercano a los jóvenes, así es el Papa Francisco

Marzo 01, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Jessica Villamil Muñoz - El País.com.co

Próximo a cumplir sus dos años de pontificado, Jorge Mario Bergoglio es el centro del debate por sus polémicas frases.

Que dice lo que nadie se atreve. Que no son metidas de pata. Que son frases dignas de un hombre espontáneo. Que interfiere en asuntos de otros estados. Que es el menos ‘acartonado’ de los papas. Que los gobernantes están ‘chocados’ porque se está inmiscuyendo en lo que no le corresponde.Eso y mucho más se dice por estos días de Jorge Mario Bergoglio, el hombre que hace 23 meses y 16 días fue escogido como el Sumo Pontífice de la Iglesia Católica. Sus frases sueltas en las homilías, en improvisadas ruedas de prensa, a bordo de aviones, en sus visitas internacionales o en conversaciones privadas están revolucionando las redes sociales. Y de cuando en vez, a los gobiernos y también a El Vaticano.El hecho más reciente ocurrió el pasado fin de semana, aparentemente, luego de filtrarse un correo personal con su amigo y legislador argentino Gustavo Vera: “Ojalá estemos a tiempo de evitar la mexicanización (de Argentina). Estuve hablando con algunos obispos mexicanos y la cosa es de terror”. Lo escribía el Papa, haciendo referencia al crecimiento del crimen y el tráfico de drogas en Argentina. De inmediato hubo reacciones y también una nota diplomática del Gobierno de México que expresó su “preocupación” y “tristeza” por dichas palabras.De inmediato El Vaticano en una nota de respuesta aclaró que: “En ningún momento ha pretendido herir los sentimientos del pueblo mexicano”.Y en general, los sentimientos de nadie. Porque Francisco no solo ha hablado sobre la situación en ese país centroamericano. También ha tocado las fibras de la procreación con responsabilidad, de las suegras, de cómo responder a las ofensas, de la crianza de los hijos, de los matrimonios entre homosexuales, de las formas de familia... ¿Imprudencia o valentía?Tan pronto como llegó a la Santa Sede se hizo evidente su estilo “desparpajado”. Hoy, casi dos años después, dicen aquí y allá que El Vaticano se está ‘argentinizando’, que es “un poco más informal”. Según Santiago Londoño, docente de Relaciones Internacionales de la Universidad San Buenaventura, Francisco se expresa como un hombre normal que no “teme a hablar”, pero que el efecto de sus palabras es de gran resonancia solo por la dignidad que ostenta.A esto —agrega— se suma que el Papa está haciendo gala de su perfil jesuita, comunidad religiosa que se caracteriza por “su rebeldía”. “Él está intentando cambiar El Vaticano, hacer reformas estructurales, pero para eso tendrá que enfrentar unas luchas internas de poder que no le facilitarán la vida”, precisa el especialista.Pero Vito Mancuso, docente de Doctrinas Teológicas de la Universidad de Padua, Italia, tilda de “peronista” el estilo del Papa, al referirse al popular y fallecido presidente Juan Domingo Perón. “Es su lado débil”, dice en referencia a la demagogia y el culto a la personalidad que generó en su día el caudillo político argentino.Esa personalidad, a largo plazo, podrá generarle problemas. Pues, a juicio del experto en derecho canónico Hernán Olano, el sentido de sus palabras se queda en fase inicial debido a la inmediatez de los medios de comunicación, “con lo que rompe un esquema frente a lo que debería decir el Papa, que es un mensaje cristiano, de expresar valores, lo que se resume en hacer el bien y evitar el mal”.En definitiva, lo que queda claro según el docente, es que Francisco es un “papa de carne y hueso, es un párroco del mundo”. ¿Incómodo? No solo es con México. En noviembre pasado el Papa estuvo en el ojo del Estado Islámico luego de su visita a Turquía cuando le dijo al presidente Recep Tayyip Erdogan que “sería bueno que todos los líderes islámicos (políticos, religiosos o académicos) hablaran claramente y condenasen el terrorismo, porque esto ayudaría a la mayoría del pueblo islámico a decir “no” (a los atentados). Por eso, el politólogo Enrique Serrano dice que este es el Papa que más interfiere de manera directa en los Estados. Incluso, asegura que los gobernantes creen que Francisco se está metiendo donde no le corresponde.“Él tiene una idea que se parece a la de muchos ciudadanos y en ese sentido mucha gente lo aprecia por ser vocero de las personas corrientes, pero de ahí a hacer la labor de periodista, analista, juez, está muy lejos. Francisco no tiene clara la separación de sus funciones y aquello que llaman infalibilidad”.Agrega que “el Papa se parece a los pontífices del Siglo XIX que querían legislar sobre la guerra, el tamaño de los estados, los imperios y, en últimas, eso tendrá efectos contraproducentes”.Y la realidad parece darle la razón a Serrano. En agosto pasado, los yihadistas acusaron al Papa de “ser portador de falsas verdades”.Sin embargo, Diego Agudelo, doctor en Teología de la Universidad Javeriana de Cali, dice que Francisco ha sido cercano a la gente, quiere una Iglesia del pueblo y eso, a su juicio, genera espiritualidad.Es cierto que no ha sido un papa “tan políticamente correcto, como esperarían ciertas esferas, pero está diciendo lo que piensa todo el mundo”.El teólogo defiende las actuaciones del Papa y sostiene que Francisco no lleva una diplomacia de mentiras, ni atrapada en eufemismos. “Es un Papa directo, contundente y eso le implica chocar con una clase que quiere enmascarar la realidad”. El centro del debate La imagen de México se debate entre el temor del papa Francisco a una “mexicanización” de Argentina y las críticas del triunfador de los Óscar, Alejandro González Iñárritu, sobre los “insoportables” problemas de corrupción e impunidad.El país centroamericano vive horas bajas un año después de ser ensalzado por sus reformas económicas estructurales, que bautizaron como el ‘Mexican Moment’. El ‘boom’ quedó atrás por la desaparición de 43 estudiantes en 2014.A cinco meses del crimen, Ciudad de México vivió el jueves otra manifestación que reclamó justicia para los estudiantes de Ayotzinapa, capturados por “policías corruptos”, entregados a narcotraficantes y masacrados, según la Fiscalía. “La enfermedad mexicana es esta Santa Trinidad profana de corrupción, violencia e impunidad”, dijo John Ralston Saul, presidente de la organización mundial de escritores.

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