Hoy se estrena en Cali 'Hombres al dente'

Hoy se estrena en Cali 'Hombres al dente'

Julio 08, 2011 - 12:00 a.m. Por:

Hoy se estrena la película italiana ‘Hombres al dente’, hasta a hora el filme que explora más abiertamente y con mayor respeto el surgimiento de un amor entre dos hombres. Desde Roma, el director del filme, Ferzán Ózpetek, habló con El País.

El director Ferzan Özpetek es abiertamente gay y trata el tema de la sexualidad en varias de sus películas. Muchos lo consideran como el heredero directo de cineastas de la talla de Luchino Visconti, pero Özpetek no es italiano.Nació en Estambul hace 54 años y se mudó a Roma para estudiar en la Universidad de la Sapienzia. Luego estudió Cine en la Academia de Arte Dramático Silvio d’Amico, en Roma. Özpetek está otra vez de moda en Colombia gracias al estreno de ‘Hombres al dente’ (‘Mine vaganti’), la historia de una familia de Lecce, en la Italia del sur, que descubre y se enfrenta con la homosexualidad de uno de sus hijos.El aplaudido cineasta se declara “encantado” de hablar en exclusiva para El País, desde su casa en Roma.¿Qué significa declararse abiertamente gay? ¿Podría afectar eso su cine?No tengo idea, tal vez sí, no pretendo que todo el mundo vea mis películas. Están hechas para el público que quiera disfrutarlas. Es cierto que mi vida personal ha influido mis temáticas, es algo natural en cualquier cineasta. Pero estoy más de acuerdo con quienes dicen que mis películas intentan “socavar” las tradiciones profundas de la familia italiana, que en esto no difiere mucho de la turca. Soy un lector de la contemporaneidad, con los ojos del cine. Pero la esencia de su cine es desmitificar la homosexualidad como perversión, y contradecir el modelo machista italiano…Por supuesto. Pero eso es algo que el espectador mismo deducirá, no que yo esté pregonando. Un periodista me decía que el éxito de mis películas en Italia iba en contra de ese modelo y que en el fondo había muchos machos que se sentían “diferentes”. Simplemente lo celebro. Cuando estrenamos ‘El hada ignorante’, a su paso por festivales, la gente me aplaudía pero me decía: “Mmmm, este filme no se venderá en Italia”. Y fue todo lo contrario, ha sido uno de los grandes éxitos de los últimos años. Yo no he mitificado ni desmitificado nada, todo ya estaba hecho. La aprobación paternal es algo que suena fuerte en sus películas. Su padre… ¿lo aprueba a usted?Mientras me formé como cineasta en Roma, cada vez que regresaba a Estambul mi padre me miraba y reía como si yo fuera un payaso. “Este es mi hijo, el que hace cine”, decía jocoso. Luego, cuando hice ‘El hada ignorante’, un día me contó que en una reunión con sus ex compañeros universitarios le preguntaron si era pariente del director que había hecho “una película fantástica”, y que él había contestado orgulloso: “¡Claro, soy su padre!”. Ese día sentí que había ganado su aprobación. ¿Supuso que con su trabajo en el cine llegaría a limar esas asperezas?Nunca estuve seguro de triunfar en el cine. Yo entendía a mi padre y a la vez me sentía feliz por estar haciendo lo que siempre quise. Él sólo quería que yo fuera alguien importante, que adquiriera un título universitario. Por fortuna, pude lograrlo en lo que me gustaba. Un día hace poco, en una retrospectiva de mis películas, el presentador dijo muchas cosas impresionantes sobre mí. Aún me ocurre que pienso: “¡Qué bueno que papá estuviera oyendo esto!”.Pero ahora usted figura en la categoría de cineastas como Ettore Scola, Tornattore o hasta el propio Fellini…Y me cuesta acostumbrarme a eso. Cuando veo en algunas tiendas videos de mis películas en la sección de ‘Grandes maestros’, siento que todavía estoy soñando. Me sigue resultando extraño que me busquen para entrevistas. Yo no me siento famoso ni era esa mi intención. Estudié en la Academia de Silvio d'Amico y escribía para una revista de cine, allí conocí a estos cineastas famosos. Jamás pensé que pudiera estar en su nivel, son palabras que recibo con orgullo pero también con humildad y agradecimiento.La hermosa secuencia final de ‘Hombres al dente’, cuando bailan vivos y muertos, gays y homofóbicos, es como una especie de reconciliación…Aún me siento muy emocionado por esa escena, que no figuraba en el guión. Te contaré, en la última semana de rodaje, yo perdí trágicamente a tres de mis mejores amigos. Fue aterrador. Sentía casi la necesidad física de hablar con ellos. Entonces creé ese momento final, que es como la catarsis que todos quisiéramos vivir al perder a un ser querido. Muchos padres de homosexuales mueren sin haberse dado la oportunidad de hablar tranquilamente con sus hijos. Espero que la escena les sirva a muchas familias en el mundo para no dejar esa incomunicación abierta.

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