Hassan Rouhani, el clérigo que quiere moderar el estilo de Irán

Hassan Rouhani, el clérigo que quiere moderar el estilo de Irán

Junio 21, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Patricia Lee, especial para El País
Hassan Rouhani, el clérigo que quiere moderar el estilo de Irán

Hassan Rouhani ganó las elecciones presidenciales el pasado viernes y se ha convertido en la esperanza de los jóvenes.

A Hassan Rouhani, pese a ser hijo de la revolución y moverse en el círculo del ayatolá, se le conoce como una persona moderada y negociadora.

La elección del clérigo moderado Hassan Rouhani como nuevo presidente de Irán sorprendió al mundo, que recibió la noticia con la esperanza de que se abra una posibilidad para cerrar tres décadas de enfrentamiento con Occidente.Con 64 años, este clérigo se dispone a reemplazar al polémico Mahmud Ahmadinejad. Su triunfo es la expresión de esa juventud y de la clase media que se sintió desencantada con la reelección de Ahmadinejad en 2009 y que canalizó su descontento votando por Rouhani. Por eso, esta vez, miles de entusiastas salieron a celebrar.A diferencia de Ahmadinejad, que cifró su gobierno en el enfrentamiento con Estados Unidos y otras potencias por el programa nuclear iraní, Rouhani usó una llave como símbolo y se centró en temas importantes para los jóvenes, en un país donde dos tercios de los 70 millones de habitantes tiene menos de 35 años. Pragmático, moderado, de centro son las definiciones más comunes sobre él. “Esta es la victoria de la sabiduría y la moderación sobre el fanatismo y el mal comportamiento”, terminemos con el extremismo, no tenemos más opciones que la moderación”, dijo tras ser elegido. En su campaña, Rouhani criticó los arrestos de mujeres por no usar velo, pidió que se levanten las restricciones a Internet, prometió liberar prisioneros políticos, como el excandidato presidencial Hussein Musavi, detenido 2009, y llamó a abrir negociaciones con Occidente sobre la cuestión nuclear.Hijo de la revoluciónHassan Rouhani no es un “outsider”. Por el contrario, es parte del corazón de la dirigencia islámica que gobierna Irán desde que la revolución de 1979 puso fin al reinado del Sha, el principal aliado de Estados Unidos en la región.Rouhani nació como Hassan Feridon en Sorkej, norte de la provincia de Semnan. Su familia estaba en contra del Sha, y fue enviado a un seminario religioso a los 12 años. Un año después viajó a Qom, la ciudad santa, principal centro religioso para la rama chiita (minoritaria) del Islam. Allí tomó el nombre de Rouhani, que significa comunidad de clérigos.Rouhani se casó a los 20 años y tuvo 5 hijos, uno de los cuales fue asesinado. Se graduó como abogado de la Universidad de Teherán en 1972. Durante la campaña recordó que el hecho de haber tenido que trabajar para pagar sus estudios le dio fuerza de carácter. Habla fluidamente persa, inglés y árabe y algo de francés, alemán y ruso.Después se dedicó a viajar por Irán y a dar discursos contra el Sha y a favor del ayatolá Jameini, el gran líder espiritual y político. En 1977 fue obligado a huir y se unió a Jameini en París, donde continuó activando en contra del Sha, hasta que en 1979 volvió al país triunfante, acompañando al ayatolá en su regreso. La revolución iraní provocó un terremoto político en Medio Oriente, al privar a EE.UU. de su principal aliado junto con Israel. Frente a un mundo árabe dominado por las desacreditadas monarquías de Arabia y del Golfo Pérsico, pertenecientes a la rama sunita (mayoritaria) del Islam, los barbudos ayatolás chiitas fueron ganando influencia más allá de las fronteras, en Líbano con la milicia chiita Hezbollah, en Palestina con Hamas, en Siria, con el gobierno de la dinastía Assad y en el vecino Iraq, donde los chiitas son mayoritarios. El país pasó a ser considerado “el imperio del mal”, por la capacidad de enriquecer uranio.Desde su retorno a Irán, la vida política Rouhani ha transcurrido en el centro del poder. Durante los primeros años, trabajó en el Consejo Supremo de Defensa. Luego dirigió el Alto Consejo de Apoyo a la Guerra durante el conflicto con Iraq en los años 80, periodo durante el cual llegó a ser el vicecomandante del las Fuerzas Armadas en 1988. Fue parlamentario 20 años, y durante 16 estuvo a cargo del consejo de seguridad, uno de los organismos más influyentes del país. El “sheik diplomático”En 2003 fue nombrado como negociador del programa nuclear iraní, el único clérigo que ha cumplido ese rol. Según Francois Nicoullaud, embajador francés en Irán en ese tiempo, “fue el que convenció al (entonces) presidente Jamenei de detener el programa militar nuclear”. El país aceptó voluntariamente suspender su programa de enriquecimiento de uranio, pero este acuerdo se rompió durante el gobierno de Ahmadinejad. Rouhani renunció a su cargo de secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y desde entonces fue un crítico abierto del actual presidente. En 2006, dijo que “una Irán con armas nucleares desestabilizaría la región y desataría una carrera armamentista regional, gastando los escasos recursos de la región”. En su actual campaña, Rouhani prometió volver a la línea de negociación: “Está bien que operen las centrifugadoras, pero también es importante que el país funcione, y que las ruedas de la industria se muevan”, declaró. Tras el triunfo anunció que esperaba poder sentarse a negociar un acuerdo nuclear como el que discutió con los europeos en 2005, en el cual el país se comprometería a nunca desarrollar armas nucleares, a cambio de que Occidente reconozca su derecho a desarrollar un programa nuclear civil.Rouhani no es un extraño en el círculo político iraní. Goza de la confianza y el apoyo del Líder Supremo, el ayatolá Ali Jamenei, quien toma las decisiones finales sobre política exterior. Por eso, su triunfo debe ser visto como un signo de la disposición del “establishment” iraní y de los ayatolás, a negociar con EE.UU. y Europa.

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