Hamas tiene varias y poderosas caras: ¿Un partido o un grupo terrorista?

Noviembre 25, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Sal Emergui Corresponsal en la frontera Israel - Gaza

Los miembros del Hamas consideran la tregua una victoria clara de su movimiento y del resto de facciones palestinas, pero advierten que solo han bajado las armas temporalmente y están dispuestos a levantarlas de nuevo si Israel vuelve a atacar.

Cuando el 15 de diciembre de 1987 el jeque Ahmed Yassin, inspirándose en Los Hermanos Musulmanes, creó el Harakat Al Mukawama Al Islamiya -Movimiento de Resistencia Islámico, más conocido como Hamas- no previó lo que pasaría: que 35 años después gobernaría en la Franja de Gaza bajo el apoyo del grupo que ha asumido el mando en Egipto.Si hay una conclusión de los ocho días de masiva ofensiva aérea israelí -más allá de los numerosos muertos y la exitosa batería defensiva Cúpula de Hierro- es la consolidación de Hamas como actor principal en la escena palestina. El grupo integrista, autor de numerosos atentados contra civiles y soldados israelíes en el pasado y presente, ganó de forma limpia las elecciones en el 2006 y un año después expulsó por la fuerza a los leales del grupo rival Al Fatah. Desde entonces, Hamas y la Franja de Gaza han vivido bajo el aislamiento regional e internacional.La masiva respuesta israelí al continuo lanzamiento de misiles y cohetes de Gaza contra sus poblaciones del sur ha acabado esta semana con una tregua, pero también con los líderes de Hamas.Si poco antes de la escalada, el emir de Qatar Hamad bin Khalifa al-Thani se convirtió en el primer dirigente árabe que visita la Franja -y anuncia una ayuda económica de más de 400 millones de dólares- las bombas de la aviación israelí trajeron numerosas delegaciones a Gaza. Entre ellos el Gobierno de Egipto, el ministro turco de Exteriores, Ahmet Davutoglu y representantes de la Liga Árabe.“Hemos demostrado que la resistencia puede vencer al enemigo sionista. Nos consideramos victoriosos porque los israelíes no han conseguido sus objetivos con los ataques y porque han aceptado nuestras condiciones”, dice el portavoz de Hamas, Smai Abu Zuhri.Pese a que en los últimos años ha estado estrechamente vinculado a nivel militar, político y económico con la potencia chií iraní, Hamas es un grupo suní. El estallido de la Primavera Árabe y el auge del islamismo le devuelven al abrigo egipcio y de Qatar.Su filosofía no admite discusión. Instaurar un régimen islámico en Cisjordania, Gaza e Israel. Volver a las fronteras del 48 cuando se creó Israel. En la carta fundacional de Hamas sus objetivos quedan muy claros. “Israel existirá hasta que el Islam lo elimine igual que ha eliminado a otros”, se puede leer en su documento de salida con una orientación rotunda: “El Profeta, que Alá le bendiga y le dé la salvación, ha dicho: El Día del Juicio no llegará hasta que los musulmanes combatan contra los judíos, cuando el judío se esconda detrás de piedras y árboles. Las piedras y los árboles dirán: Oh musulmanes, oh Abdulla, hay un judío detrás de mí, ven a matarlo”.Desde que asumieron el control de Gaza han intentado aplicar la Sharia (Ley Islámica) en varios aspectos de la vida pública. Por ejemplo, la prohibición de fumar con pipas de agua en cafés, restaurantes, hoteles y otros lugares públicos al considerar que contradice la tradición. El Gobierno Hamas desplegó agentes de la Policía de la modestia –al estilo iraní- que se ocupa de que los habitantes cumplan la “castidad”- que marca su interpretación más rígida del Islam.Hamas tiene varias y poderosas caras. La política, que gobierna en Gaza y se ocupa de las relaciones con países y otros grupos; un brazo armado compuesto por miles de efectivos y con un poderoso arsenal (más de 10.000 cohetes de corto, medio y largo alcance, entre otros medios); una enorme red social y de caridad y, por supuesto, la autoridad religiosa que domina el tono de los discursos en las mezquitas y marca en muchas ocasiones el camino político y militar.Desde que vencieron en las elecciones generales en la Autoridad Nacional Palestina hace seis años -aprovechando la decepción de los palestinos por la frustración ante la falta de un Estado (estancamiento del proceso de paz) y la corrupción de Al Fatah- Hamas sobrevive haciendo un equilibrio entre ser un partido de Gobierno (Gaza) o el grupo terrorista según la definición de Israel, Estados Unidos y la Unión Europea.Su mayor “pragmatismo” en los últimos cuatro años (desde la operación Plomo Sólido) ha provocado que en Gaza surjan grupúsculos más extremistas que no desean dejar la lucha armada contra Israel. Según un portavoz de la Yihad Islámica hace un año, “Hamas se ha moderado y prefiere el poder a la lucha”.El primer ministro y líder de Hamas en Gaza, Ismail Haniya, lo niega y reitera que “no nos hemos desviado del camino de la lucha contra la ocupación sionista”. Pero el hecho es que hoy en día, Hamas prefiere -por intereses obvios o quizás razones tácticas- mantenerse en el poder y gobernar que volver a los numerosos atentados del pasado.A nivel político, Hamas tiene dos cabezas: Haniya, en Gaza, y Jaled Mashal, en el extranjero, aunque este anunció que en breve dejará el liderazgo. En más de una ocasión, se han destapado fuertes diferencias en el seno del movimiento. La sangrienta crisis en Siria, cuyo régimen ha sido el cuartel general de Hamas, ha provocado cambios importantes. Tras muchos meses en silencio, el grupo islamista decidió abandonar Damasco.Los líderes de Hamas, ya sean del brazo armado o político, saben que no tienen seguro de vida. Desde el jeque Yassin en el 2004 (Segunda Intifada) hasta el jefe del brazo armado, Ahmed Jabari hace diez días, numerosos lideres y cabecillas han muerto en los llamados “ataques o asesinatos selectivos” de Israel.El brazo armado de Hamas -Brigadas Azzadin Al Qassam- tiene decenas de sangrientos atentados en las calles israelíes. La mayoría de sus jefes han quedado heridos de gravedad o muertos. Tiene en sus filas miles de efectivos y más de 10.000 cohetes y misiles. Jabari consiguió convertir a esos hombres armados en un miniejército. Pese a su poderío, a nivel militar es infinitamente inferior a las fuerzas armadas israelíes.La pobreza en Gaza -debido a los propios líderes palestinos y al bloqueo establecido en junio del 2007- son un caldo de cultivo para el apoyo de Hamas y los grupos más radicales. Un bloqueo prácticamente levantado, en lo que se refiere a productos, en el verano del 2010. Hamas espera negociar ahora en la segunda fase del acuerdo el levantamiento total de los pasos fronterizos con Egipto e Israel.Es otra de las razones que los islamistas alegan para proclamar la victoria de la escalada, pese a la destrucción y a las víctimas en la Franja de Gaza. Hoy, Hamas puede respirar. Sus líderes pueden salir a las calles sin ser blanco de un ataque militar y los países árabes hacen cola para reunirse con ellos. El brazo armado lame sus heridas y ya tiene, al parecer, nuevo jefe mientras vuelve a llenar gradualmente su arsenal, fuertemente afectado en la ofensiva militar.El pueblo palestino está dividido de forma geográfica, política e ideológica. Hamas -que controla la Franja de Gaza- apuesta por el uso de las armas para conseguir sus objetivos. Según sus portavoces, “Israel solo entiende el lenguaje de la fuerza”. Al Fatah de Abu Mazen, que gobierna en Cisjordania, cree hoy que el Estado palestino puede llegar solo a través del dialogo, aunque por ahora parezca utópico.El 29 de noviembre, Abu Mazen acudió a la Asamblea de la ONU para conseguir el voto como Estado observador. Hamas, desde la distancia de Gaza, prefiere seguir su camino basado en la lucha armada y el Islam. La pregunta es qué dirección tomará ahora que su régimen parece consolidarse.

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