Guerra contra el Estado Islámico será larga y costosa

Abril 03, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Guerra contra el Estado Islámico será larga y costosa

Europa y EE.UU. temen más atentados de células que están en sus territorios. Se han detectado 81 grupos terroristas identificados con el Islam radical.

"Noviembre 13  de 2015. “Mientras sigan bombardeándonos no vivirán en paz, incluso sentirán miedo de ir al mercado (...) Ocho hermanos, con cinturones explosivos y fusiles de asalto, han atacado lugares minuciosamente elegidos en el corazón de la capital francesa. Este ataque no es más que el principio de la tempestad”.

Marzo de 2016. “Una célula secreta de soldados del califato  llevó a cabo un ataque contra el estado cruzado de Bélgica, el cual está luchando contra el islam y su pueblo”.

Con estos mensajes,  difundidos en internet, el Estado Islámico, EI o Daech en árabe, reivindicaba los atentados en París que dejaron 130 muertos, y en   Bruselas, considerada la capital de la Unión Europea, donde kamikases asesinaron a 31 personas en el metro y el aeropuerto.

Ambos hechos, con cuatro meses de diferencia, fueron cometidos por la misma célula terrorista, enquistada en el corazón de Europa. Varios de los autores de los atentados de París habían partido desde Bruselas y luego regresaron a esta ciudad. Además, tres de los terroristas participaron en ambos atentados. Lea también: ¿Cómo surgió el Estado Islámico, objetivo militar de grandes potencias?

 La respuesta de ambos países fue anunciar bombardeos al Estado Islámico en Siria. Es que desde el 2014, se formó una coalición, liderada por Estados Unidos,  que le declaró la guerra a este grupo, que pretende formar un califato en los países de Siria e Iraq.

 Los tentáculos del EI se han expandido a once países. Occidente, desde Europa a Estados Unidos, tiene prendidas las alertas porque se teme que los atentados continúen. Y aunque la coalición asegura que el EI pierde terreno tanto en Siria como en Iraq, la presencia de células enquistadas en los países occidentales causa gran temor en estas naciones.  

Markus Schultze – Kraft, profesor asociado del Departamento de Estudios Políticos del Icesi,  explica que “han demostrado tener la capacidad para hacer atentados en otros países, aparte de Bélgica. Estamos hablando de un grupo grande de (potenciales) fundamentalistas que tienen la ciudadanía belga, alemana, francesa, británica, etc. Son miles de personas y es difícil  monitorear a toda esta gente y determinar con algún grado de certeza cuándo y dónde pueda haber el próximo atentado”.

Ya en enero pasado, el director de Europol, Rob Wainwright,  había advertido de la amenaza de ataques del EI. Holanda, España, Bélgica, Reino Unido, Francia y Alemania hacen parte de los países que junto con Estados Unidos, Canadá, Australia y Turquía forman parte de la coalición que lucha contra el EI en Siria.  A este grupo se unió el año pasado Rusia, luego de que el EI reivindicara el derribamiento de  un avión de este país, que  cayó en Egipto.

A estos países se suman Jordania, Iraq,  Turquía y Arabia Saudí. Estos tres últimos también se han visto afectados por atentados cometidos por el EI.

La lucha de Occidente contra el Estado Islámico, han asegurado observadores, puede ser larga y costosa.

El analista Marcos Peckel sostiene que “la guerra contra el terrorismo se gana hasta el siguiente atentado y siempre habrá un siguiente atentado. Los terroristas golpean donde esperan obtener el mayor rédito propagandístico y donde pueden hacerlo (...) El Estado Islámico  no se va a acabar porque es una ideología. Puede que con el avance de la coalición haya perdido algunas zonas en Iraq y Siria, pero no ha sido derrotado, aún controla zonas  y ya se estableció en otros países como Libia. Donde haya estados fallidos, el EI puede aprovechar para ejercer su influencia”.

Pero  EI no es la única fuente de temor para las potencias occidentales. Se han detectado 81 grupos terroristas identificados con el Islam radical, entre ellos,  Al Qaeda, Al Nussra, Boko Haram, Al Shabab, Hamás, Yihad Islámica, Abu Sayaf y Hezbollah. 

Otro de los puntos que muestra las dificultades que enfrenta  la coalición son las divisiones entre la comunidad internacional y sus intereses. Rusia ha sido señalada por Estados Unidos de bombardear a los contradictores del régimen de Bashar al Asad para apoyarlo. Al mismo tiempo, Rusia acusaba a Turquía de armar al grupo yihadista. “El principal proveedor de armas y equipos militares al EI es Turquía, que lo hace por intermedio de organizaciones no gubernamentales”, escribió el embajador de Rusia ante Naciones Unidas, Vitali Tchurkin, en misiva fechada el 18 de marzo. 

A su vez, Turquía, víctima de atentados reivindicados por  Los Halcones del Kurdistán (TAK), bombardeaba posiciones kurdas en Siria. Los kurdos hacen parte de los soldados que en tierra combaten al EI. A este panorama se le suman los refugiados que llegan a Europa huyendo de la guerra de Siria,  y  el número de combatientes que desde Europa, Estados Unidos y Canadá llegan a Siria e Iraq a luchar con el EI.

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