Gobiernos de izquierda ganan más espacio en Centroamérica

Abril 30, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Margarita Solano, corresponsal de El País
Gobiernos de izquierda ganan  más espacio en Centroamérica

Salvador Sánchez asumirá su cargo como presidente el 1 de junio y Luis G. Solís fue electo el mes pasado presidente de Costa Rica.

Las grietas dejadas por gobiernos de derecha han permitido el avance de la izquierda en El Salvador y Costa Rica. En Salvador, el FMLN habría ganado con el apoyo de las pandillas.

La izquierda pisa con fuerza en Centroamerica. Lo hace en Nicaragua desde el 2006 con Daniel Ortega, se extiende por El Salvador con Salvador Sánchez y se asentó hace cuatro semanas en Costa Rica con un histórico triunfo de Luis Guillermo Solís.El Partido Acción Ciudadana por primera vez en la historia le arrebató el triunfo a un sistema bipartidista en donde dominaba el Partido de Liberación Nacional y el de Unidad Social Cristiana.En el caso de El Salvador, seis mil sufragios hicieron la diferencia entre la derecha y la izquierda el pasado 9 de marzo cuando se hizo la segunda vuelta electoral. El ajustado veredicto de solo el 2 % de diferencia hizo presidente a Salvador Sánchez del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), considerado como el ala más radical del movimiento izquierdista.Entre tanto, en Nicaragua continúan los procesos jurídicos para habilitar una cuarta postulación presidencial de Daniel Ortega en el 2016, que permitiría que los militares ocupen cargos en el gobierno. Y aunque varios políticos y analistas ponen en duda la democracia en Nicaragua, de aprobarse las reformas constitucionales, una reciente encuesta de M&R Consultores, demuestra que la popularidad de Ortega es de un 77 %.La continuidad de la izquierda en El Salvador y el inicio de un gobierno de centro izquierda en Costa Rica es para Bosco Guillén Reyes, el empleado público costarricense, el resultado de una mala administración de los gobiernos de derecha que gobernaron Centroamérica los últimos 20 años logrando implementar un sistema capitalista “perverso, excluyente y egoísta”James Bosworth, analista de la empresa estadounidense Southernpulse, asegura que las elecciones en El Salvador y Costa Rica, contrarrestan con los gobiernos de Panamá, Guatemala y Honduras en donde la derecha mantiene su fortaleza.En Costa Rica y Salvador la izquierda tiene perspectivas y desafíos que se muestran distintos en cada trinchera. En el caso de El Salvador, el FMLN gobierna desde el 2009 con Mauricio Funes y ahora Salvador Sánchez se convierte en el primer exguerrillero en tomar la batuta del país centroamericano “en un movimiento fuertemente criticado por hacer acuerdos con pandillas como los Mara Salvatrucha”, comenta Alexánder Renderos, periodista internacional.El acuerdo entre el gobierno de Funes y las ‘Maras’ se hizo público en marzo del 2012 cuando el propio Presidente firmó el trato que continúa vigente para reducir la pobreza y el número de homicidios a la mitad. Pero El Salvador sigue siendo uno de los países más violentos del mundo debido a la acción de las pandillas que están involucradas en la mayoría de los delitos que se cometen en el país.“De ahí que uno de los retos prioritarios en El Salvador sean la seguridad y reducir la pobreza”, afirma Renderos, mientras agrega que Salvador Sánchez ganó en 7 de 14 departamentos y esa otra mitad que no votó por él “espera que el FMLN le apueste a la inversión en lo barrios pobres y sea fuerte con las pandillas”.Constreñimiento Soyapango es considerado un gueto en El Salvador. Un municipio ubicado en el área metropolitana donde confluyen familias sumidas en la pobreza, en medio de pandillas y mucha droga. Tiroteos, extorsiones, lesiones y asaltos son el pan de todos los días.Antes de las elecciones presidenciales del 2 de febrero llegaron las advertencias. Había que salir a votar a como diera lugar por la izquierda. Quien incumpliera podría ser asesinado. “Era un secreto a voces que muchos pandilleros ordenaban votar por la izquierda aunque en la prensa no se decía nada”, dice el periodista.En uno de sus recorridos por barrios de El Salvador el día de las elecciones lo constató en varias paredes: “El que vote por la derecha será ajusticiado”. Mientras caminaba por una de las aceras, varios hombres le pidieron su Documento Único de Identidad. Una credencial con fotografía similar a la Cédula en Colombia, que incluye datos personales como la dirección del porta- dor. “Con ella los pandilleros ven en qué barrio vivo y sacan conclusiones sobre mi tendencia socioeconómica y el candidato por el que votaría”, explica. De ahí que el día de los comicios mientras seguidores del FMNL celebraban el triunfo del comandante, en varios puntos de El Salvador se reportaban hostigamientos y robos del documento de cientos de sufragantes a quienes los pandilleros consideraban opositores.Ivonne Melgar, una de las columnistas más prestigiosas en México y quien salió con toda su familia de El Salvador cuando tenía 13 años (en 1978 ) obligada por la guerra civil, ve las elecciones del su país como el triunfo de la democracia, “aunque no todo está ganado porque el poder se refrenda cada día”.“Son los años finales de la generación revolucionaria de Ortega y Sánchez” augura para la izquierda el analista James Bosworth. “Hay mucha juventud en América Central y la mayoría no había nacido cuando ellos lucharon”, comenta el también autor del conocido blog ‘Bloggings’.“La izquierda salvadoreña se debate entre un ala transparente y otra oscura: narcotizada, con lazos fundamentalistas y las malas decisiones podrían llevar a roces con EE. UU. y si eso ocurre, las consecuencias serían nefastas”, concluye Alexánder Renderos.Los retos de Solís en Costa RicaTiene 53 años, ha sido blanco de la crítica que lo llama comunista y lo acusa de querer llevar a Costa Rica a un despeñadero “como lo hizo Hugo Chávez en Venezuela”, según sus opositores. Su nombre es Luis Guillermo Solís y el 8 de mayo tomará posesión como el nuevo presidente de ese país.“Esto en Costa Rica es la cosa más atípica que jamás pudimos imaginar”, dice el analista Víctor Pérez, dos días antes de las elecciones. Se refería a Luis Guillermo Solís como el rostro de la protesta, “el muchacho que le escupe en la cara al poder en una sociedad molesta y desencantada”.El nuevo Presidente costarricense se declaró un socialdemócrata y promete hacer énfasis en la reactivación del sector agropecuario, el fortalecimiento de las instituciones públicas, salud y educación. También espera erradicar la pobre- za extrema que afecta al 6 % de la población.Solís recibe a un país con una econo- mía asfixiada y a punto de colapsar. Con un déficit fiscal de 5,4 % del Producto Interno Bruto, obras de infraestructuras mal hechas he inconclusas y un seguro social en crisis.Laura Chinchilla termina su mandato con un 60 % de impo- pularidad. El fallido proyecto de construir una refinería, un viaje a Perú en un jet privado y diver- sas denuncias por casos de cor- rupción, desgastaron su imagen y la de su administración. Ahora con la llegada de Luis Guillermo Solís, “los costarricenses esperamos que el nuevo gobierno impulse un giro en la forma de gobernar, haciéndolo de manera más transparente”, precisa Bosco.El Mandatario electo prometió mejorar la recaudación y la lucha contra la evasión fiscal para combatir el déficit actual e impulsar una reforma tri- butaria en su segundo año de gobierno.Analistas dicen que las elecciones de El Salvador y Costa Rica confirman la crisis neoliberal que inició en Suramérica. La izquierda y la centro izquierda han unido fuerzas en Centroamérica aprovechando las grietas de la derecha. “Lo más importante para todos los gobiernos son las políticas pragmáticas que ayudan a la economía y la seguridad, los argumentos de la izquierda y derecha de décadas pasadas son menos importantes que las políticas de hoy”, dice Bosworth.

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