"Gaza es como una cárcel en la que sólo la muerte es segura"

Junio 13, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Diego Múñoz | Corresponsal de El País

Cooperantes reconstruyen el drama de un millón y medio de palestinos, que viven de la ayuda humanitaria.

Irún Exchoaneta, un cooperante vasco que vivió en Gaza, siente que su vida está tatuada por la guerra. Lo que vio allí, lo que sintió, es lo peor que le ha pasado. Le tocó lo más difícil: los bombardeos y la ocupación de hace un año, en enero, cuando estaba en uno de los ocho campos de refugiados de la ONU, el de Yabalia, en la franja. Gaza, ese pedazo de tierra entre el mar, Egipto e Israel, volvió a figurar en los títulares mundiales un año y medio después de la incursión israelí. En las últimas semanas, debido al asalto a la ‘Flotilla de la Libertad’, que pretendía llegar a sus costas con ayuda humanitaria, el mundo volvió a poner sus ojos en el drama que se vive en 360 kilómetros cuadrados, donde se hacinan un millón y medio de personas. Recuerda Irún que allí “no hay nada, ni siquiera comida y mucho menos medicina para los heridos. Tampoco hay trabajo. La tasa de desempleo llega al 70%. Por eso los palestinos viven de la ayuda internacional, de los cooperantes como yo, de los que arriesgan su vida por echarles una mano”.Este territorio, que Naciones Unidas dividió en 1947 en el llamado Plan de Partición de Palestina, fue antes provincia del Mandato Británico entre 1917 y 1948. La franja quedó dentro del territorio palestino. Tras la guerra de 1948, fue ocupada por Egipto hasta que fue conquistada por Israel en 1967, tras la guerra de los Seis Días. Así quedó establecido hasta que, en 1994, se firmaron los acuerdos de Oslo y la Autoridad Nacional Palestina recibió el 80% del territorio. Junto a Cisjordania forman los llamados territorios palestinos.“Gaza por ejemplo, -agrega Irún- está rodeada por un sistema de vigilancia de armas automáticas que se disparan por control remoto, hay torres y francotiradores. Y como lo habéis podido ver, Israel también controla el mar. Es como una cárcel, un hervidero en el que no tienes nada asegurado, sólo la muerte”.“No tienen nada que hacer- dice Juan, del Comité de Ayuda al Pueblo Palestino en Madrid, Capp- la vida no tiene mucho sentido. Todos tienen una historia que contar acerca de un familiar que resultó herido o que ha muerto en los diversos enfrentamientos que han tenido a lo largo de casi 50 años”.No siempre ha sido así. Hubo un tiempo en que las cosas eran mejor, hasta cierto punto. “Antes había más vida normal -explica Ana del Movimiento Internacional de solidaridad. La gente salía, había restaurantes, salas de té, los parques que servían para que la gente saliera. Eso sí, no había bebidas alcohólicas (prohibidas por la religión musulmana) ni discotecas. Como en todas partes, hay una clase media y gente muy pobre. En Gaza, había mas clase media, un poco más occidentalizada por su forma de vida”.Tras la llegada de los islamistas más ortodoxos en los años 80, se cerraron los bares y se quemaron los cines, en los que algunas vez, se alcanzaron a pasar películas porno. Tampoco volvieron los bikinis a la playa. Hoy el único medio es la televisión que también se controla. “Creo que la fuerza que tienen los grupos palestinos, entre ellos Hamas, -agrega Juan, del Capp- se debe también a esa presión, a la desesperación de la gente que no tiene otra salida que integrar las milicias. La única luz que ven estos muchachos, porque la mayoría es gente joven, es la luz del Paraíso que ofrece la religión cuando se inmolan.”.¿Qué se envía a Gaza?La ayuda humanitaria que se envía desde Europa consiste en comida, medicamentos, equipos quirúrgicos, gasa, alcohol, algodón, jeringuillas, equipos médicos, entre otras cosas.“Estamos enviando una caravana desde Londres, de 27 carros, que va hasta la Franja llevando ayuda humanitaria, dos ambulancias, alimentos y medicinas. Esperamos llegar en una semana y en el camino hemos ido recibiendo muchas mas cosas y gente que se une y que permite llenar más camiones”, dice Fáthima, de la Asociación de Madres Musulmanas de Londres.Desde el inicio de la segunda intifada en el año 2000 los israelíes instalaron puestos de control -hay ocho- y restringieron el acceso y salida. Cinco años más tarde, el senado israelí aprobó la retirada de las tropas, tras una ocupación de 38 años. Al año siguiente, en 2006, Hamas, el partido al que muchos países consideran terrorista, ganó las elecciones, lo que causó gran temor en Israel. En el 2007, Hamas toma el control de la Franja, expulsa a los seguidores de Al Fatah y rompe la tregua con Israel, que en represalia, el año pasado ingresó a los territorios causando numerosos muertos e instalando un nuevo bloqueo.“Soy psicólogo- dice José Vera Orduz, cooperante de el Movimiento Internacional de Solidaridad- y os digo que lo que hay en los campamentos son vidas destrozadas. Hay hacinamiento y enfermedades psicológicas, mucha ansiedad. La comida es escasa y cara cuando la hay, ya nadie cultiva, las verduras no se ven hace meses. En los campos la noche es fría, muy fría y en invierno lo pasamos mal”.De acuerdo con la ONU, casi el 70% de la población de Palestina vive bajo el umbral de la pobreza, dependiendo de la ayuda internacional. Antes de la intifada de septiembre de 2000 unos 30.000 palestinos acudían a trabajar a Israel, pero para diciembre de 2003, la cifra bajó a 4.000.En el 2006, varias de las ONG que trabajan en los campamentos presentaron un informe en que consideraban que la situación en La Franja de Gaza era la peor de los últimos años y que los cerca de millón y medio de personas que vivían en ella, eran en realidad tratados como presos. Hoy la actividad comercial y productiva de la zona es casi nula. El bloqueo de Israel los ha dejado sin energía, sin agua, combustible o mercancías.

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