François Hollande, el presidente que desencanta a los franceses

Mayo 04, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Diego Muñoz | Especial para El País
François Hollande, el presidente que desencanta a los franceses

A punto de cumplir un año en el poder, el presidente de Francia, Francois Hollande, vive uno de los momentos más difíciles de su mandato. Ha perdido credibilidad.

El Mandatario cumple un año en el cargo con una baja popularidad. La economía y escándalos, sus puntos débiles.

El manejo de la crisis que azota a Europa se ha convertido en una maldición para cada uno de los gobernantes de los países que integran la Unión. Y si no, que lo diga el presidente de Francia François Hollande que este mes cumple su primer año en el gobierno, con los índices más bajos de popularidad y aceptación de toda la historia de la V República.Elegido el 6 de mayo de 2012 para suceder a Nicolás Sarkozy, gracias al apoyo masivo de los votantes del Partido Socialista, parte de la clase media y de las comunidades negras y musulmanas, hoy a Hollande no lo quiere el 67 % de sus compatriotas. Ni siquiera los obreros, sector del que recibe solo un 23% del apoyo, frente a un 58% de hace apenas seis meses. Igual ocurre con las clases populares, que ya no lo ven como el hombre capaz de sacar al país del bache en que se encuentra. De acuerdo con Pascal Perrineau, director del Centro de Investigaciones de la Vida Política Francesa (Cevipof), el Presidente cuenta con apoyo de la clase media y las élites económicas.La crisis¿Qué ha pasado? se pregunta toda Europa. Y la respuesta hay que buscarla en muchos factores, que van desde la propia imagen y personalidad del Presidente, del manejo de la política interna y externa y, sin duda, de la terrible crisis económica, que a pesar de todo, ha tocado a Francia con bastante dureza.“Es lógico suponer que un presidente al que le toca poner en marcha medidas impopulares, de recortes, termine perdiendo el apoyo del pueblo, de los obreros, de algunos de los que le ayudaron a llegar al poder. Ocurre en España y en los países obligados a tomar estas medidas”, dice la periodista francesa Camille Deschamps, de la CNS de España.Para resumir lo que está sucediendo, el periódico Le Monde tituló uno de sus artículos ‘Las Ilusiones Perdidas’, el mismo utilizado hace muchos años por Honoré de Balzac en La Comedia Humana, para describir el momento por el cual estaba atravesando la Francia de aquel entonces, tres siglos atrás.Hoy Francia, la segunda locomotora de la Unión Europea detrás de Alemania, está sintiendo pasos de animal grande: una recesión que galopa sin parar y que amenaza, como ya lo ha hecho en España, Portugal, Grecia e Irlanda, con echar al traste todo el estado de bienestar del que gozaba años atrás.El poder adquisitivo de los hogares se había reducido al terminar 2012 en un 0,4 %, su primera caída desde 1984, y tuvo que ver con el aumento de las deducciones fiscales y sociales.“Desde el año pasado hemos visto que es más difícil conseguir empleo, mucho más que hace tres años. Yo cuidaba ancianos y niños para pagar los estudios y sostenerme económicamente, pero he perdido dos trabajos porque las familias han entrado en una fase de ahorro de gastos. No he vuelto a conseguir trabajo. Los precios han bajado, por ejemplo, los restaurantes y los hoteles están ofreciendo gangas para quienes quieran venir a París; de las pocas cosas que siguen funcionando a buen ritmo es el turismo. Por aquí han comenzado a pasar españoles, italianos, portugueses que se han venido a buscar oportunidades, pero igual, han visto que las cosas van por el mismo camino y se han ido”, dice la estudiante colombiana Carmen Santana. El desempleo en Francia volvió a subir en Marzo superando los 3,2 millones de personas, (la mitad de la cifra española), que bate el récord histórico de 3,1 millones de 1997. Es fácil suponer que con todas estas cifras, que el presidente Hollande haya perdido no solo el apoyo sino también la credibilidad. En picadaDe acuerdo con la última encuesta de Le Figaro Magazin y elaborada por el Instituto TNS a comienzos de abril, la popularidad del Presidente llegó a caer al 27%, el nivel más bajo alcanzado por un mandatario francés en un solo año de mandato. El 70% de los franceses no confía en Hollande para hacer frente a los desafíos de Francia en una época tan difícil como la que vive hoy Europa.Los peligros de esto, es que el apoyo, como ha ocurrido en Grecia, se trasvase a la extrema derecha. Hollande ha perdido fuelle y lo ha ganado el líder del Frente Nacional Jean Marie Le Pen (32%), que ha esgrimido en los últimos años un discurso xenófobo y racista en contra de los inmigrantes y una política más cerrada.La situación económica no es el único factor en contra del Presidente francés. Le siguen los escándalos, los índices de corrupción y el manejo personal de los asuntos más serios de la política.En cuanto a la corrupción, Hollande no ha podido cumplir su promesa electoral de una república irreprochable ya que varios escándalos han envuelto a parte de sus colaboradores, entre ellos el hoy exministro de Presupuesto Jerôme Cahuzac, quien confesó que desde hacía muchos años mantenía una cuenta secreta en Suiza con 600 mil euros, y luego la noticia de que el tesorero de la campaña, Jean Jacques Augier, era accionista de sociedades Offshore en las Islas Caiman, uno de los muchos paraísos fiscales. Sin embargo, logró que todos sus ministros publicaran sus patrimonios y puso en marcha medidas para combatir la corrupción, entre ellas, la creación de una Fiscalía financiera. Vale decir que el arranque de Hollande prometía bastante. A los cien días, que es el plazo que se le da a un nuevo gobernante para hacer una evaluación seria, había cumplido varias promesas electorales de su programa ‘ 60 Compromisos con Francia’.Para la periodista María Torrens Tillack de Lainformación.com, Hollande iba con buen paso. “Lo primero que hizo fue viajar a Alemania para entrevistarse con Ángela Merkell y consiguió que la Unión Europea accediera a combinar la austeridad con medidas de crecimiento y con el apoyo del G-8. Luego suprimió las exenciones de impuesto sobre las grandes fortunas y propuso un gravamen especial para los ricos mientras dure la crisis, y aprobó una reducción del 30% del sueldo de él y de su gabinete. Además creó un ministerio de Igualdad y propuso la edad de jubilación a los 60 años que Sarkozy había subido a 62. También hay que decir que hizo un plan de retirada de las tropas francesas de Afganistán”.Pero poco la cruda realidad de la economía, la dureza de los recortes y la falta de movilidad del Presidente para adelantarse a los hechos, le fueron haciendo perder confianza entre sus compatriotas.

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