“Francisco llora por el dolor de los demás”: María Elena Bergoglio, hermana del papa

Marzo 17, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Jessica Villamil Muñoz | Reportera de El País
“Francisco llora por  el dolor de los demás”: María Elena Bergoglio, hermana del papa

La hermana menor del papa Francisco, María Elena Bergoglio aseguró que el viaje al Vaticano no figura entre sus planes inmediatos.

María Elena Bergoglio habló con El País sobre pasajes de la vida de su hermano, el primer papa jesuita, el único latinoamericano.

De repente algo en su corazón le dijo que no fuera al Vaticano. Que ese día tan importante tenía que quedarse en casa, acompañando a su hermano con oraciones, enviándole amor desde la distancia. María Elena está casi segura de que no volverá a ver Jorge Mario y aunque se muera por abrazarlo, no viajará a Italia. La próxima semana Jorge Mario Bergoglio, su hermano mayor, será entronizado como Sumo Pontífice, el primero latinoamericano, el único jesuita. Cuatro días han pasado de esa histórica elección y María Elena insiste en quedarse en su casa de Ituzaingó, una provincia de Buenos Aires, Argentina.La corazonada ahora tiene una explicación y tal vez esos lazos de sangre le permitieron intuir los deseos del papa Francisco, ese hombre del que resaltan la austeridad.El jueves, en su primera aparición, el Santo Padre le envió un comunicado a su nación: les pidió a los argentinos que se quedaran en casa, que no viajaran a Ciudad del Vaticano a la oficialización de su pontificado y que el dinero que iban a utilizar en el viaje, mejor lo donaran. “Ahora sí tengo una razón suficiente para quedarme. Ese mensaje me confirmó que mi sentimiento no era desacertado”.María Elena Bergoglio, la única hermana viva del papa Francisco, habló el viernes vía telefónica con El País sobre este hombre que hasta el miércoles era apenas el arzobispo de la Arquidiócesis de Buenos Aires.Su hermano era cardenal, no aparecía entre los favoritos de los medios de comunicación antes del cónclave, pero tenía la posibilidad de ser elegido papa. ¿Usted estaba pendiente de esa decisión?No. Soy una ama de casa, estaba en las actividades normales del hogar, limpiando, arreglando. Cuando escucho que estaba saliendo humo blanco de la Capilla Sixtina, ahí si me pongo frente al televisor. Cuando lo vi salir por el balcón no lo podía creer, sentí una emoción muy grande. Creó que esa emoción no se me va a quitar mientras viva.¿Antes del cónclave, en algún momento usted pensó que podría tener un hermano papa?En ningún momento. Tal es así, que cuando nos despedimos antes de su viaje al Vaticano, no tocamos el tema. Hablamos de nada importante, algunas cosas personales. Me pidió que rezara, cosa que siempre hago, y dijo: ‘chao, hasta la vuelta...’ Él tenía diversas actividades programadas a su regreso. ¿Cómo cuáles?Un encuentro con gente de (la provincia) San Juan, una misa en el colegio Nuestra Señora de la Misericordia, actividades normales de su trabajo.Usted en alguna entrevista dijo que en su primer encuentro con el papa Juan Pablo II vio que sus ojos reflejaban mucho amor, pero también mucha soledad.¿Teme encontrar eso en la mirada de su hermano?Creo que la soledad tiene que ver directamente con el papel que cumplen como papas. Están solos por más que haya mucha gente a su alrededor todo el tiempo. Así que me refiero a esa soledad y no es miedo lo que siento, es una tristeza tremenda al saber que el Santo Padre (Francisco) va a tener que vivir ciertos momentos solo.¿Ustedes se frecuentaban? ¿Cómo fue su relación en la niñez?No nos vemos mucho por el mismo trabajo que tiene. Hablamos permanentemente, las conversaciones son normales de dos hermanos. Hablamos de cualquier tema normal de la vida. Siempre fue un hermano muy compañero, al que en casa pude disfrutarlo poco porque entre nosotros hay mucha diferencia de edad (12 años). Cuando yo estaba en condiciones de jugar de disfrutar de mi hermano, el entró al seminario. Lo he disfrutado de otra forma. ¿Qué tan cercano es a la familia?Siempre es igual en todas sus facetas. Con la familia es muy apegado aunque no nos podamos ver...Ustedes eran cinco hermanos, usted y el papa son los únicos que quedan con vida. ¿Qué pasó con los otros tres?Una murió de diabetes y otros dos de cáncer.Entonces, ¿la extirpación del pulmón de Francisco está relacionada con esa enfermedad?No. Él lo que tuvo fue un quiste en el pulmón y la cosa se puso muy mal. Su estado fue crítico y corría serio peligro su vida, hasta que lo operaron y tuvieron que sacarle una parte. Gracias a Dios se recuperó y siempre ha hecho su vida normal.Cuando era joven, ¿el papa era muy noviero?No, no, aclaremos. Él nunca tuvo novia.¿Y entonces Amalia, la mujer que dice fue su novia y a la que le dijo: “Si no me caso con vos, me hago cura”, quién era?No sé, porque habla de una edad de cuando eran muy chicos. Hoy es muy normal escuchar a niños de 12 y 13 años con pareja. En esa época no. En esa época nada que ver. No le sé decir con precisión, nunca le conocí una novia.Tengo entendido que su hermano tenía una muy buena relación con su papá y muchas cosas en común, ¿Cómo tomó él y el resto de la familia esa decisión de convertirse en sacerdote?Mi papá fue el más feliz desde el primer momento. Muy, muy contento, porque siempre fuimos una familia profundamente religiosa. Nos hicieron amar a Dios desde muy chicos. Íbamos a misa juntos, cuando papá llegaba se rezaba el rosario. Fuimos una familia comprometida con la fe. A mamá, si le costó un poco despegarse del hijo. Pero feliz también. ***María Elena cuenta muy bien las palabras que va soltando. Dice que necesita ser cuidadosa porque, al fin de cuentas, ahora su hermano es la cabeza de la Iglesia Católica, que en las últimas horas no logrado hilvanar muy bien oraciones por la emoción que la embarga. En su casa siempre suena un timbre, ya sea el del teléfono o el de la puerta anunciando un enjambre de periodistas. Dice que el viernes solo se dedicó a atender llamadas. Esta fue posible después de marcar el número de su casa durante cinco horas seguidas.Cuenta que desde el día en que su hermano aceptó ser papa no ha dormido bien. Al otro lado del teléfono se le escucha toser cada tres frases, parece que se queda sin aire, pero retoma la conversación. ¿Cómo vivió su familia la época de la dictadura argentina?Como todos los argentinos. Con mucha angustia, con una profunda tristeza por lo que estaba pasando y repudiándola totalmente.¿En algún momento un miembro de su familia se vio directamente afectado con esa situación que vivió el país?Que yo sepa, no.Pero si hay quienes han cuestionado al papa por supuestamente haber dejado solos a los sacerdotes jesuitas cuando él era su líder...Al contrario. Mi hermano no abandonó a nadie. Ayudó a muchísima gente que era perseguida.¿Y usted conoce a algunas de esas personas, o por lo menos su hermano contó algún capítulo de esa historia?Él lo mantenía muy reservado, no podía decir nada de lo que estaba haciendo. Algo comentó, pero cosas muy superficiales. Él es un hombre muy reservado en ese aspecto.El papa genera divisiones en Argentina. Es muy querido por un sector porque estuvo en contra del Gobierno por el manejo en la economía, pero hubo un momento de tensión por estar en contra del matrimonio de parejas del mismo sexo. ¿Cómo siente usted que se vivió en el país su nombramiento?Lo que la gente me transmite a mi es una felicidad inmensa, realmente que no lo puedo creer. Me reconocen en la calle, me abrazan, me saludan.Pero, ¿él si tuvo diferencias en su país con la aprobación de la ley que permite el matrimonio gay?Es un error decir que el promovió las protestas contra esas decisiones políticas. Él ha tenido acercamientos con homosexuales en medio de la mayor cordialidad.¿Usted cree que el papa va a conservar esa humildad que lo ha caracterizado?La verdad, no lo sé. Espero que sí, que siga conservando ese espíritu pastoral, montando en colectivo. ¿Considera que sí va tener la fuerza necesaria para luchar contra ese Vaticano elitista?Sí, yo creo que si la tiene. Tiene una gran firmeza. Cuando hay cosas que tiene que defender, las defiende desde el corazón.¿Qué hace llorar al papa?Llora por el dolor de los demás. ¿Quien es su hombre de confianza?No sabría decirle. Él es muy reservado en esos temas.Teólogos y sacerdotes señalan que con el nuevo pontífice Francisco el catolicismo recupera su misión pastoral y que habría cambios esperanzadores. Informe especial: el papa Francisco llenará de humildad y austeridad la Iglesia

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