Francisco, el papa que ha iniciado una revolución en la Iglesia católica

Francisco, el papa que ha iniciado una revolución en la Iglesia católica

Septiembre 22, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Patricia Lee | Especial para El País
Francisco, el papa que ha iniciado una revolución en la Iglesia católica

El papa Francisco durante su audiencia general de los miércoles en la plaza de San Pedro es asediado por el público, especialmente por los niños.

El Papa, quien lleva seis meses al frente de El Vaticano, toca temas que han sido tabú para los católicos. Además, quiere revitalizar la acción religiosa, reformar la Curia y una Iglesia más cercana a la gente, a los pobres.

En los seis meses que completa su papado, Francisco ha causado un revuelo en la Iglesia. Sus declaraciones son noticia mundial: habla de la paz en Siria, manda cartas a los mandatarios más importantes del mundo, toca con naturalidad temas hasta ahora tabúes para la Iglesia, como la actitud frente a los homosexuales, el celibato, el papel de las mujeres, y ha encarado una profunda limpieza en la Curia Romana para terminar con los escándalos de corrupción y de pedofilia. Pero sobre todo ha revolucionado la forma de comunicación de la Iglesia con pequeños gestos como cargar su maletín y usar los mismos zapatos negros, rompiendo los protocolos para acercarse a la gente, como lo hizo durante su viaje de superestrella a Río de Janeiro (Brasil), en julio, tomando mate y llamando a los jóvenes a rebelarse.En su primera entrevista, concedida a la publicación jesuita La Civiltá Católica, que fue reproducida simultáneamente por 16 periódicos jesuitas, Francisco expresó su visión de una Iglesia “Madre y Pastora”, una “Iglesia de puertas abiertas”, que debe actuar como un “hospital de campaña”.Las palabras del Papa parecían dirigidas a un estamento ecleciástico donde sus obispos y sacerdotes han hecho del combate al aborto, el matrimonio homosexual y la contracepción sus prioridades número uno, donde desde los púlpitos se habla de normas y de condenas. Para Sergio Rubín, periodista argentino especializado en temas religiosos y autor del libro ‘El Jesuita’, una larga entrevista biográfica a Jorge Bergoglio en sus tiempos de cardenal, “Francisco sacó a la Iglesia de la situación complicada de la que venía, y ha avanzado en los tres frentes que concentraron la atención de los cardenales antes del cónclave que lo eligió: la necesidad de revitalizar la acción religiosa, la reforma de la Curia, y dotar de mayor colegialidad a la Iglesia”.Pastores y no funcionariosPara Rubín, “Francisco está pisando el acelerador de una renovación muy importante, que pasa por poner en primer lugar el primer mandamiento, que es la caridad, la necesidad de incluir, contener, abrir las manos y los brazos, y no sacar un catálogo de prohibiciones”.En la entrevista a La Civiltá Católica, Francisco lo dijo con claridad: “Las reformas organizativas y estructurales son secundarias, es decir, vienen después. La primera reforma debe ser la de las actitudes. Los ministros del Evangelio deben ser personas capaces de caldear el corazón de las personas, de caminar con ellas en la noche, de saber dialogar e incluso descender a su noche y su oscuridad sin perderse”. Para el Papa latinoamericano, la Iglesia necesita “pastores y no funcionarios, clérigos de despacho”. Francisco quiere una Iglesia “que acoge y recibe, manteniendo sus puertas abiertas”, que “encuentra caminos nuevos, capaz de salir de sí misma yendo hacia el que no la frecuenta, hacia el que se marchó de ella, hacia el indiferente”.“Veo a la Iglesia como un hospital de campaña tras una batalla. ¡Qué inútil es preguntarle a un herido si tiene altos el colesterol o el azúcar! Hay que curarle las heridas. Ya hablaremos luego del resto”, dijo.Para Graeme Raid, de Human Rights Watch, “el papa Francisco está buscando un cambio que genere una preferencia hacia temas como la pobreza y la injusticia. Y podemos esperar más sorpresas. Una mentalidad con una postura abierta es un cambio refrescante. Esperamos que el Papa Francisco se asegurará que los representantes de la Iglesia practiquen lo que la Iglesia predica”.Hablando de temas tabúCoherente con su visión de que lo primero es la persona, y no estar leyendo el reglamento, Francisco se refirió a las críticas de los sectores más conservadores de la Iglesia, que lo han cuestionado por no hablar del aborto, el matrimonio homosexual o el uso de anticonceptivos. Se refirió a las nuevas familias, diciendo que el confesionario no es una “sala de torturas”, que “no podemos seguir insistiendo siempre en eso”, y que hay que hablar de esos temas “en un contexto”. Aclaró que ya se conoce la opinión de la Iglesia al respecto, y que él es hijo de la Iglesia, pero que “no es necesario estar hablando de estas cosas sin cesar”.Continuando con lo que dijo a los periodistas en el avión al finalizar su viaje a Río de Janeiro en julio, el Papa se refirió a los homosexuales como “heridos sociales”, que sienten que “la Iglesia siempre les ha condenado”, pero enfatizó que “la Iglesia no quiere hacer eso”, y diferenció entre el derecho de la religión a expresar sus opiniones, de las decisiones libres de las personas. “En esta vida Dios acompaña a las personas y es nuestro deber acompañarlas a partir de su condición”. El Papa también se refirió al papel de la mujer, y si bien no se refirió a la posibilidad de ordenar mujeres, dijo que “en los lugares donde se toman las decisiones importantes es necesario el genio femenino”.El celibatoEn una muestra de los nuevos aires que soplan en el Vaticano, el designado secretario de Estado del Vaticano, monseñor Pietro Parolin, número dos del Pontífice, señaló que el celibato “no es un dogma y se puede discutir porque es una tradición eclesiástica”. Esto está en abierta contradicción con lo que dijo hace un año el prefecto de la Congregación para el Clero del Vaticano, cardenal Mauro Piacenza, quien cerró toda posibilidad de discutir el celibato.En el libro “El jesuita”, Bergoglio señaló su posición: “En el supuesto caso de que la Iglesia decidiera revisar esa norma, creo que no lo haría por la escasez de sacerdotes. Tampoco pienso que sería una disposición para todos los que quisieran abrazar el sacerdocio. Si hipotéticamente alguna vez lo hiciera, sería por una cuestión cultural, como es el caso de Oriente, donde se ordenan hombres casados”.Los cambios en la IglesiaFrancisco creó una comisión de ocho cardenales de los cinco continentes que se debe pronunciar en octubre sobre las propuestas de reforma de la Curia, y creó otras dos comisiones para analizar el funcionamiento económico y del banco vaticano. También retiró de la jefatura de Estado al poderoso cardenal Tarcisio Bertone, quien manejaba los hilos del Vaticano desde hacía siete años. En la entrevista, Francisco destacó el papel de la consulta. Como autocrítica, se refirió a sus métodos autoritarios de tomar decisiones en soledad, que le llevaron a tener problemas en Argentina, y señaló que “consultar es muy importante”, que desea “consultas reales, no formales”. Pero el Papa advirtió que los cambios en la Iglesia no serán rápidos: se necesita tiempo “para poner las bases de un cambio verdadero y eficaz”. Francisco destacó como una de sus características principales el discernimiento, ya que desconfía “de las decisiones tomadas improvisadamente”, y dijo que siempre desconfía “de lo primero que se me ocurre hacer cuando debo tomar una decisión, porque suele ser un error”.Para el padre Pedro Brunori, capellán de Instituto Argentino de la Empresa, Bergoglio también va a significar un profundo cambio en la estructura ecleciástica: “Muchas de las estructuras que están alrededor del papado caerán por sí solas. Su estilo simple no permitirá un estilo de gestión demasiado complejo o bizantino. Esas estructuras se caerán, necesariamente… No ayudan y colapsarán con este Papa”La Iglesia pobre para los pobresFrancisco dejó claro que su preocupación fundamental es acercar la Iglesia a los pobres: “No hay que llevarse la frontera a casa, sino vivir en frontera y ser audaces”, ya que “una cosa es reunirse a estudiar el problema de la droga de una villa miseria, y otra cosa es ir allí, vivir allí y captar el problema desde dentro”, porque la reflexión “debe partir de la experiencia”.Aunque las principales decisiones de reforma de una institución milenaria como la Iglesia van a tardar, en estos seis meses, Francisco ya ha realizado un cambio trascendental. Como dice Sergio Rubín, “la principal reforma no es doctrinaria, sino en el modo de presentar una religión de 2000 años de antigüedad, adecuándola a los tiempos de hoy. Este es el primer gran cambio, y no es un cambio cualquiera”. En sintonía con los niños“Dejad que los niños se acerquen a mi”, parece ser la consigna que el papa Francisco da a los agentes de seguridad cada miércoles cuando recorre la Plaza de San Pedro durante la audiencia general y decenas de familias le entregan a sus hijos para recibir un beso y una bendición.El Papa besa, acaricia, habla y sonríe a todos los niños que los agentes cogen en volandas y los acercan durante el paseo que cada miércoles se hace más largo y multitudinario.A veces Francisco pasa 45 minutos saludando a los fieles, pues además es él quien pide parar el papamóvil para saludar a algún niño que ha visto asomar entre las 50.000 personas que acuden a las audiencias. Muchas veces tiene que consolar a los que lloran, alejados de los brazos de su madre, o como en una ocasión ponerles el chupete, pero para todos hay una caricia y una bendición. Sobre todo, el Pontífice muestra particular atención ante enfermos.En estos meses el Papa ha demostrado tener un especial sintonía con los niños y la espontaneidad y la facilidad con la que está rompiendo los esquemas permite que se le acerquen sin problemas, le abracen y le entreguen dibujos. “Un pueblo que no cuida a sus ancianos y a sus niños no tiene futuro porque maltrata la memoria y la promesa”, escribió.TrayectoriaEl 11 de marzo de 1958 ingresó en el noviciado de la Compañía de Jesús. Realizó estudios humanísticos y es licenciado en filosofía. El 13 de diciembre de 1969 fue ordenado sacerdote.El 20 de mayo de 1992, Juan Pablo II lo nombró obispo titular de Auca y auxiliar de Buenos Aires. El 13 de junio de 1997 fue nombrado arzobispo coadjutor de Buenos Aires, Argentina, y el 28 de febrero de 1998, arzobispo de Buenos Aires por sucesión tras la muerte del cardenal Quarracino.El 13 de marzo de 2013, fue elegido como Papa en la quinta votación efectuada durante el segundo día del cónclave tras la renuncia al cargo de Benedicto XVI. Francisco, de origen Argentino, es el primer Papa latinoamericano.

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