“Fidel Castro es un enamorado de sí mismo”: Julio Larraz

“Fidel Castro es un enamorado de sí mismo”: Julio Larraz

Enero 07, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Margarita Vidal
“Fidel Castro es un enamorado de sí mismo”: Julio Larraz

Julio Larraz, maestro del Arte Latinoamericano.

El pintor cubano Julio Larraz considera que pintar es “como una droga heroica”. Dice que la vida es surrealista y cuanto más nos acercamos al trópico más surrealista resulta.

Julio Larraz es aclamado por la crítica mundial como uno de los grandes maestros contemporáneos del Arte Latinoamericano. Domina la pintura, el grabado, la escultura y la caricatura. Esta última lo hizo famoso durante los primeros años de su exilio en Nueva York, en periódicos de la importancia del New York Times, el Chicago Tribune y la revista Vogue.De la estirpe de Wilfredo Lam, Mario Carreño, Omega Peláez, o el más joven, Eleomar Puente, nació en Cuba en 1944, en medio de una familia de periodistas y políticos influyentes. Tenía 17 años cuando emigró a los Estados Unidos, dos años después de que los guerrilleros de la Sierra Maestra, con Fidel Castro y el Ché Guevara a la cabeza, entraran a La Habana, el 1 de Enero de l959, tras derrocar al dictador Fulgencio Batista. Nacionalizado norteamericano, Larraz es desde hace 50 años un ciudadano del mundo a través de innumerables viajes y estadías en ciudades diversas como París, Florencia, Washington, Roma, Nueva York y Miami. Desde hace más de 20 años está casado en segundas nupcias con Pilar Botero, una colombiana que conoció en Bogotá, que le sorbió el seso y con quien tiene tres hijos.Estudió con los profesores de la talla de Burt Silverman, David Levine y Aaron Schickler.Desde 1967 ha participado en más de noventa exposiciones individuales y 70 colectivas Ha ganado importantes premios internacionales. Su obra es mundialmente reconocida. Y muy costosa. Sus bellos cuadros cuestan varios ceros - en dólares- a la derecha. Siempre dentro del figurativismo, piedra angular de su trabajo, que ha sido definido como una afortunada amalgama de las heterogéneas culturas que lo han influido y que tocan desde la mitología clásica antigua, hermosas impresiones del Mar Caribe con sus inundaciones de luz, sugestivas naturalezas muertas, sátira y crítica política, indagaciones sobre el poder, una sutil, pero evidente urdimbre poética sin sentimentalismos y, por sobre todo, un aire enigmático. Misteriosas atmósferas, tensas. Como aquellas que suelen presagiar grandes desastres. Alguien ha dicho que en sus cuadros enormes y sensuales, algo parece siempre a punto de ocurrir.En la Galería Marlborough de Nueva York lo encuentro, gran conversador, relajado y con una sonrisa giocondiana, de esas que reflejan el ‘contentamiento interior’, del que hablara Álvaro Gómez Hurtado quien, de paso, lo consideraba mucho más apetecible que la carcajada total. ¿Cómo conoció a su segunda esposa, la colombiana Pilar Botero? Por una exhibición que me preparó Nohra Haime en el Museo de Arte Moderno de Bogotá. Ella estaba en el Departamento de Obra Gráfica: libros, catálogos, etc. La colombiana tiene una forma de hablar que debe ser la misma de las sirenas en tiempos de Ulises. Risa. Tienen una dulzura para hablar, extraordinaria. Allí empezó todo. Hace ya más de 20 años, gracias enteramente a su paciencia. ¿Qué edad tenía cuando salió de Cuba –l961 - con su madre y su padre que era un hombre muy importante del periodismo y las letras? Dieciséis. Mi padre fue periodista hasta que se lo permitieron. Tenía negocios de imprentas para periódicos y compraba y vendía maquinaria. Dirigió un periódico durante los años 40 y cuando llegó Batista al poder lo cerró . Mi padre hacia un periódico de crítica política y nunca permitió que se lo convirtieran en un periódico abyecto, listo a decir que sí a todo. Lo compró después de la Segunda Guerra Mundial y era uno de los más antiguos de Cuba. Fue pro-Independencia, mientras los demás apoyaban a la Corona. ¿Por eso mismo su padre fue tan influyente en Cuba?Lo fue, pero no le gustaba publicitar esa influencia, sino ser más bien el poder detrás de su consejo de periodistas. Risa. Después de la caída de Batista, al principio de la Revolución, mi padre no tardó en darse cuenta de que aquello no iba a funcionar. Tenía una gran perspicacia sicológica y un enorme conocimiento de la política, que le permitían hacer vaticinios con gran precisión . Ya exiliados a los Estados Unidos, el ex- presidente Carlos Príos Socarrás le preguntó: “Julio tú qué crees, cuándo regresamos?”- Y mi padre le dijo: “Carlos yo creo que esto es para más de cuarenta años”. Yo oí al hombre dar un grito como si le hubiesen dado una estocada y llamar a su secretario para que viniera a oír aquello que le parecía que era una locura. Y no fueron más de 40, fueron 60.Y lo que falta Posiblemente, pero en la forma que yo lo he logrado entender la relación Estados Unidos – Cuba, es como un protectorado americano. Los gringos son más sagaces que nosotros, más truculentos, y yo creo que ellos, en un momento dado, ante el impresionante desarrollo que estaban dándole los cubanos a La Florida, decidieron que lo mejor era dejar que eso siguiera llenándose de prosperidad. Estoy convencido de que mientras haya un terreno baldío en Miami o en algún lugar de la Florida, aquello seguirá así. Pues es muy cierto que los cubanos lograron hacer de un moridero de viejitos calentándose al sol, un verdadero emporio, económico. ¿Sustituyeron La Habana por Miami?Claro, ellos tenían una rencilla interna porque Cuba acaparaba el turismo del Caribe,eso es indudable. La gente que venía de Sudamérica quería conocer La Habana antes de seguir para Europa y nadie paraba en Miami. Entonces dijeron: ‘eso hay que cambiarlo’, porque, como diría el Senador Onésimo Sánchez del cuento de Gabo, eso era ‘un cagadero de chivos’. Risa. Y entonces Miami se convirtió en La Habana y La Habana en Key West, con los edificios cayéndose. Pero no hay que eximir a Castro de culpa, claro. Ustedes tendrían, todavía a Rojas Pinilla en el poder y Venezuela a Pérez Jiménez, si les hubiera pasado lo que a nosotros, una cosa terrible: al único que nos disgusta Castro es a nosotros, el resto del mundo lo mira con contentura.¿Ya no? Yo creo que todavía. Lo que nosotros los cubanos tendríamos que hacer es mirar con contentura a los dictadores de los demás y sonreírles. Risa. Hay que ser perverso, de lo contrario, pierdes. Hay que ser perverso y sonreírles aunque a uno no le gusten. ¿Estaba en La Habana cuando entraron Fidel y sus revolucionarios? Sí, claro, estuve al lado de él, en una conferencia de prensa. Mi padre no quiso ir y yo fui con un periodista. Estuve al lado. Después de la conferencia me senté en la primera fila, que estaba vacía, al lado del presidente y de la primera dama. Todo el mundo preguntaba quién era yo, un niño. ¿Qué impresión le dio? Cuando terminó la conferencia se armó un tumulto y yo terminé parado a lado de Castro. Yo, que desde entonces tengo la manía de observarlo todo, miré lo bien vestido que estaba y pensé: “qué cosa más extraña, siempre han dicho que éste es un tipo mal vestido y maltrecho, pero su ropa está impecable”, los pantalones tenían el brillo del almidón y las líneas eran perfectas. Le ví las manos -él tiene unas manos largas, como de pianista- bien manicuradas, con brillo. Me pareció muy extraño ese revolucionario. Y en el momento en que yo estaba inspeccionándolo, me puso la mano encima del hombro –es un hombre grande- y yo me dije: ‘!Carajo!, éste es el momento de irse rápido!’. Risa. Y me escabullí. ¿Fue uno de sus sempiternos discursos? En realidad terminó rápido en comparación con lo que suele hablar. A él le gusta oírse. Es un enamorado de sí mismo, un Narciso. Esa fue la única vez que lo ví. Mi padre lo conocía y también era muy amigo de Eduardo Chibás, que era el líder del Partido Ortodoxo, del cual él era miembro. Chibás se suicidó, al aire, en su programa radial, disparándose en la ingle, porque había hecho unas denuncias de corrupción que no pudo probar. Hubiera ganado la presidencia al año siguiente, pero su muerte dio lugar a que un tipo como Batista se tomara el poder. En fin, todo esto ha sido un proceso como regido por una ley gravitacional; no es una cosa que ocurrió por que sí. Y ocurrió por lo que sigue ocurriendo actualmente allí y en otras partes: porque unos se sientan a la mesa a comer y les dicen a los demás: “acérquense para que me vean comer”.Las desigualdades no se resolvieron de una forma cristiana, por decirlo así, el proceso estaba absolutamente desprovisto de caridad y no era tampoco un esfuerzo tendiente a lograr más equidad o igualdad social. ¿Qué era? Era simplemente: “ Nada!, a la fuerza yo tengo, y tú no”.Era eso, y el atropello a todo el que disentía –lo mismo que ha venido haciendo Fidel Castro. Así surgió la Revolución en la cual participó todo el mundo porque, aún la gente que más tenía, se sentía disminuida por un tipo como Batista. Lo paradójico es que esto que hay ahora en Cuba, dará lugar a otra revolución. Ellos no lo saben y siguen pensando que les durará para siempre. Bueno, también pensaban lo mismo Gadaffi, Ceaucescu, Mubarak, y todos a los que se les han ido derritiendo los pies de barro. Se les olvida que cuando un pueblo se levanta y se pone en pie, lo mejor es agarrar las maletas y largarse mientras se pueda. ¿Y cómo se ha sentido durante estos cincuenta años en Estados Unidos?Salir de Cuba fue un trauma muy grande, porque tú tienes tus amigos, tienes tu vida. Y luego, llegas a un país que no es el tuyo y que nunca lo ha sido a pesar de haber vivido allí tantos años, porque fuera de su país uno siempre será un extranjero. Sin embargo el proceso fue muy interesante porque conocí una cultura distinta, gente, artistas, intelectuales extraordinarios, movimientos artísticos de primer orden, me casé dos veces, tuve varios hijos y me ha ido muy bien con el pasión que me ata más que todo : la pintura.¿Ahora está casado con colombiana, y pasa temporadas en nuestro país..Me siento muy bien en Colombia, cuando voy. Es más, yo quería que mi esposa tratara de pedir la nacionalización de mis hijos para que tengan doble ciudadanía, más que nada por aquello de mantener una tradición y unas costumbres, de no olvidar esa trayectoria. Entonces ella me dice: “para qué, si los colombianos para ir a todas partes tenemos que pedir visas y unas veces nos la dan, otras no”. Yo le digo que ése es el gran problema de ustedes, porque se tienen que hacer respetar. Yo todavía no he conocido de cerca un presidente de Colombia, como para poder preguntarle por qué no le piden, también, visa a todo el mundo, si ustedes son un gran país, con unos recursos naturales extraordinarios y un talento humano fuera de serie. ¿Como se relacionó con Levine, Schickler, Silverman y todos aquellos “monstruos de la época?Trabajábamos juntos, con modelos en el estudio de uno o de otro. Era como una ‘Peña’. A mí me invitaron cuando tenía 20 años -era el más joven de todos. También venían escritores e intelectuales, gente como Philip Bruno, y muchas modelos gordas, flacas, viejas, jóvenes, bellísimas y otras, no tanto. Ellos me presentaron mi primera Galería, cuando tenía 23 años.¿Cómo logró entrar al New York Times?Vieron mi trabajo en otras publicaciones y me contactaron a través de directores de arte que conocían mi trabajo. Terminé haciéndolo también para el Chicago Tribune, para el Washington Post, e hice la primera caricatura que la revista Vogue, fundada en 1892, publicó: una de Richard Nixon como Maquiavelo. Después me dediqué a pintar, un oficio que me apasiona y que me da una satisfacción extraordinaria. ¿Cuál fue su primer exposición y cómo resultó? Fue en Washington, al lado de Wlfredo Lamm. Un gran honor, pero yo estaba aterrorizado. Era una exhibición de acuarelas. Las vendieron todas, algo que a mi me parecía increíble en ese entonces. En l983 se fue a París, ¿cuánto tempo estuvo allí?Dos años. Yo quería cambiar de ambiente y la escogí porque era la oportunidad de vivir en una ciudad de grandes museos y así podría verlos y vivirlos día a día, como me gusta a mí. Cuando vivía en Nueva York me iba al Museo de Arte Moderno por lo menos dos veces a la semana y también al museo Metropolitano y a la Frick Collection. Ese tipo de ciudades brindan oportunidades únicas y uno aprende casi sin querer. ¿Cómo sabe un pintor como usted que por fin aprendió a pintar? Ir a los grandes museos o visitar colecciones te dice quién eres tú. Hay muchos que salen de allí pensando que ellos podrían haberlo hecho mejor. Yo en cambio siempre salgo así, de este tamaño, temiendo que me vayan a pisar, y digo: ¡carajo! después de diez mil años en que la humanidad ha producido tantas cosas maravillosas ¿qué puedo aportar yo? ¡Dios, dame fuerzas! ¿Qué cuadro lo impresionó más en esa época? Guernica, de Picasso. Es una bandera contra el fascismo, que le dio un golpetazo a varias generaciones de artistas, entre ellos, a Jackson Pollock. ¡Qué cosa más curiosa!, eso hay que estudiarlo como un proceso sociológico porque, ¿qué era?, la trayectoria de Picasso como pintor o, verdaderamente una cosa extraordinaria. ¿Por qué les dió tan duro?Es que el cuadro es tremendo, sobrecogedor y gigantesco. Y un símbolo, a la vez.Sí lo más importante es que se convirtió en un símbolo.Una pintura suya con mujeres desnudas me recuerda mucho ‘Las Señoritas de Avignon’ de Picasso, o sea que ¿a usted también su obra lo marcó?Claro, el subconsciente es capaz de cualquier cosa, de robarse imágenes, conceptos, trazos, pero esa no era la intención. Era un personaje de ‘La Casa de Juana Campamento', Juegos Mitológicos para Clientes Especiales. Con las medias negras, le habían puesto una cabeza de Minotauro y las muchachas alrededor le hacían fiestas. Juana Campamento es un nombre que yo escogí. ¿Qué significa? Un colombiano simpatiquísimo, se me acercó en una muestra donde Alonso Restrepo y me contó que cuando él se había ido a España de polizón en un barco- se llamaba Carlos Zamorano- y lo pillaron. El Capitán lo dejó en La Habana y cuando echó a caminar se encontró en medio de una nutrida protesta llena de gritos y pancartas y tipos de la más diversa laya. Estuvieron todo el día, hizo amigos y, cuando llegó la policía se los llevó a todos a un baldío. El jefe le dice al cabo: “ le he dicho que no me traiga maricones aquí, haga una línea en el piso y que las locas pasen al otro lado. Zamorano pasó contoneándose y ante el estupor de los otros, dijo: de aquí nos sacan. Muchos de verdad y otros de mentira se contonearon también, y los sacaron Él se pasó 45 años en Cuba y me dijo que a uno de los primeros que había cruzado le decían Juana Campamento porque le encantaban los uniformes. Fíjate que el pintor y los escritores deben tener el oído afilado. Para mí la pintura no está desligada de un proceso narrativo porque aún los pintores abstractos usan siempre términos, nombres sugestivos para darle forma a lo que están pintando. Es decir, siempre existe la narración aunque sea abstracta; algo muy importante porque lo centra a uno en algo muy específico. A mí. Por ejemplo, me da ideas visuales. Si alguien me dice, como tú, que vio una pintura mía de tal y tal tema, yo ya estoy viendo la siguiente que estoy inventando. Risa.¿Sus pinturas vienen mucho de los sueños, es surrealista? La vida es surrealista. Risa. Y mientras más nos acercamos al trópico más surrealista resulta. ¿Para usted pintar también es como una droga? Como una droga heroica. El formato que usa ahora es grande, antes pintaba pequeñas naturalezas muertas, ¿es más cómodo?Cuando uno está comenzando pasa por un proceso creativo y de aprendizaje y no hay nada como el bodegón para aprender. Y en cuanto al formato actual, que fue todo un reto, uno encuentra una medida especial en la pintura, que es idónea para lo que quieres hacer. ¿Qué influencias reconoce en su obra? A mí me impresionó muchísimo la obra de Dalí. Yo creo que crecerá con el tiempo porque, no el pintor, sino el hombre, creó una mala fama horrible, disfrazándose de payaso, sin necesidad, porque era un hombre de una imaginación enorme y era inteligentísimo. Yo tenía oportunidad de hablar con él y una vez le dije: ‘Maestro, cómo es posible que usted se pase los inviernos en Nueva York, teniendo un lugar idílico como tiene usted, cerca de Figueras? y me dijo: ‘usted no se da cuenta, pero es que yo recibo una verdadera diarrea de dinero”. Yo me eché a reír a carcajadas. Usted vivió en un lugar a 35 millas de San Patricio, Nuevo México. ¿Porqué lo calificó como el ‘culo del mundo’’ y por qué estaba allá?Yo estaba en proceso de divorcio muy duro y unos amigos que tenían un rancho fabuloso, me acogieron. Finalmente alquilé una finca bellísima de ocho millas cuadradas, que había sido del director del Kansas City Museum y estuve trabajando allí durante un año. Ya olvidé a quién le dije eso de que era el ‘culo del mundo’, pero es la verdad. No me gusta recordar esa etapa.Pero produjo al mismo tiempo una obra magníficaEso es lo que me salvó. Yo creo que lo que nos salva a todos es tener algo que nos ate no solamente a la realidad, sino a la tolerancia. Se precia de no ser sentimental frente a Cuba, de no tener ‘el sentimentalismo aguado’ del cubano exiliado que siempre piensa con nostalgia en la isla y quiere regresar’Es que si tú has vivido 50 años lejos de tu país, has vivido en tantos lugares como he vivido yo, y has visto lo extraordinario que es este mundo, pues entiendes que Cuba tiene su pedacito en tu corazón, pero no es el corazón completo. Entonces cuando el cubano te habla de Varadero y piensa que es la mejor playa del mundo, resulta que en Bahamas hay 150 Varaderos y así sucesivamente. En resumen, el amor mío por Cuba es porque yo nací allí, pero yo no soy un tipo sentimental. ¿Qué amigos tiene en Colombia?Pintores, abogados, arquitectos. Un gran amigo, dueño de una cultura portentosa, es el galerista Alonso Restrepo. Yo he hecho caricaturas de él en cantidades, y no solamente eso, sino que lo utilizo como personaje en mis pinturas. Yo lo pongo como edecán de las reinas, como el presidente de la república o como un General. En una de las últimas pinturas, que está ahora en Italia, Alonso es el Capitán Nemo, de 20 Mil Leguas de Viaje Submarino. También puede ser el dictador que está sentado en un sofá con unos guantes negros, de estrangulador.Finalmente, ¿cómo explicaría su amor por la pintura? Sólo diciendote que para mí el día más feliz de la semana es el domingo, porque el lunes puedo volver a pintar!. Risa

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