Expectativa mundial por la apertura de la Cumbre de las Américas

Abril 09, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Edwin Giraldo, especial para El País
Expectativa mundial por la apertura de la Cumbre de las Américas

¿Qué significa este paso, cómo es el proceso y que implicaciones concretas tendrá para Estados Unidos y Cuba?

El encuentro más esperado será el del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y el presidente cubano, Raúl Castro. Por su parte, Nicolás Maduro exigirá a EE. UU. que derogue las sanciones diplomáticas a Venezuela.

José Miguel Insulza, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), desea que al final de la VII Cumbre de las Américas el titular de los periódicos en el mundo sea: “Por primera vez, todos los jefes de estado de América se sentaron en la misma mesa. Eso no había sucedido nunca”. 

La frase, con su tono diplomático, tiene un significado de fondo secundado por casi todos los actores que estarán  mañana y el sábado en Ciudad de Panamá.

La presencia de Cuba con su presidente Raúl Castro, rodeado de 34 líderes de estados democráticos, es una de prueba irrefutable del cambio de tono que experimenta el hemisferio después de la Guerra Fría.

Y la foto que resulte del encuentro entre Castro y el presidente de EE.UU.,  Barack Obama, aunque no sea producto de una reunión bilateral oficial, será recordada como el símbolo del reestablecimiento de relaciones entre los dos países.

Del embargo aplicado a Cuba en los tiempos de Dwight Eisenhower y John F. Kennedy en los 60, y de la inclusión en la lista de patrocinadores del terrorismo por parte de Ronald Reagan en 1982, EE. UU. pasa a exponer lo que el columnista del New York Times, Thomas Friedman ha bautizado como la “doctrina Obama”. 

Se trata de un término informal que define el potencial legado histórico del Presidente en política exterior, hasta ahora caracterizado por “la negociación en vez de la confrontación”, antítesis de la doctrina Monroe que hace un siglo justificó el intervencionismo estadounidense en respuesta a cualquier amenaza.

La gran expectativa está centrada sobre el primer encuentro cara a cara de Obama y Castro   y de los avances  que estos  expongan sobre el plan para reestablecer relaciones diplomáticas que fue anunciado el pasado 17 de diciembre. En especial la remoción de Cuba de la lista de gobiernos que patrocinan el terrorismo, en la cual está desde 1982 por apoyar movimientos guerrilleros del continente, incluyendo las Farc.

Varios altos funcionarios del Gobierno estadounidense, incluyendo al máximo asesor presidencial en seguridad, Ben Rhodes, aseguraron que este capítulo se encuentra en la “parte final”. 

Se trata de una estudio que hace el Departamento de Estado sobre todo el proceso técnico modificar la lista, con una serie de recomendaciones que después el secretario de Estado, John Kerry, entrega al presidente Obama, quien a su vez le notifica al Congreso para que en un plazo de 45 días se revise la iniciativa.

Obama ha dicho que firmará el decreto en cuanto tenga las recomendaciones del Departamento de Estado. 

Para Peter Schechter, director del centro de pensamiento Council of the Americas, “si el Departamento de Estado decide su intención de remover a Cuba de la lista de países que patrocina el terrorismo como se espera, este será otro paso positivo hacia la normalización de relaciones. La Administración no podría elegir una mejor plataforma para amplificar este anuncio que la Cumbre de las Américas”.

Venezuela y el Alba

El gobierno de Nicolás Maduro, con el respaldo del bloque del Alba, exigirá al presidente Barack Obama que derogue las sanciones diplomáticas y económicas impuestas recientemente sobre siete funcionarios venezolanos señalados por EE. UU.  como responsables de violaciones a los derechos humanos. En este frente, desde Washington varios funcionarios aseguran que  no  se cambiará de posición durante la Cumbre, aunque bajaron el tono a la tensión reciente. 

Ricardo Zúñiga, máximo asesor de la Casa Blanca para asuntos del Hemisferio Occidental, aseguró que “la acción ejecutiva del Presidente indica que la situación en Venezuela – no Venezuela – representa un peligro para los intereses y la seguridad estadounidense.  Eso quiere decir que la situación ha sido preocupante, no sólo para EE.UU., sino otros países de la región”.

Y atribuyó la molestia por este anuncio a un malentendido producido por los tecnicismos del decreto presidencial: “No negamos que el lenguaje del texto creó cierta confusión para nuestros socios en las Américas. Hemos dejado muy claro es que EE. UU. no representa una amenaza de ninguna forma para Venezuela y estamos dispuestos a trabajar a través del diálogo y el intercambio”.

La subsecretaria de Estado para América Latina, Roberta Jacobson, desestimó cualquier posibilidad de que en la Cumbre se produzca una resolución conjunta que comprometa a los países con cambios puntuales sobre diferencias como las expuestas por EE. UU. y Venezuela.

Explicó que cuando hay tantos presidentes representando a sus estados y trabajando en un acuerdo, “es increíblemente difícil obtener un documento sobre el cual todos estén de acuerdo”.

Además, cabe recordar que la OEA es una plataforma que trabaja sobre la base del consenso. Es decir, los acuerdos que puede lograr y que comprometen diplomáticamente a sus miembros necesitan la aprobación de todos. Por eso, agrega Jacobson, cuando se logran son demasiado “generales”.

No obstante, esta Cumbre de las Américas podría recuperar parte del protagonismo que la OEA reclama como mayor plataforma de diálogo político en esta parte del mundo. 

Durante los últimos dos encuentros, en Trinidad y Tobado (2009) y Colombia (2012, los presidentes no lograron realizar una declaración conjunta debido a los desacuerdos sobre Cuba.

Por eso José Miguel Insulza, quien ya se despide del cargo, siempre recuerda la frase que dejó el primer secretario general del organismo, el expresidente colombiano Alberto Lleras Camargo: “La OEA será lo que sus integrantes quieran que sea”.

Canciller venezolana se reunió con enviado de E.U.La canciller venezolana, Delcy Rodríguez, reiteró ayer  en Caracas al consejero del Departamento de Estado de EE.UU.,  Thomas Shannon, la solicitud de que el presidente Barack Obama, derogue el decreto que señala a la situación en Venezuela como una “amenaza”.  “Al finalizar el encuentro con el funcionario estadounidense que trajo un mensaje de su gobierno, la Ministra le ratificó la exigencia de que sea derogada la orden firmada por el presidente  Obama el 9 de marzo, en la cual se declara a Venezuela una “amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional estadounidense”, detalló un comunicado de la Cancillería.  El Ministerio de Relaciones Exteriores venezolano informó del encuentro entre los diplomáticos, pero no ofreció más detalles sobre el contenido de la agenda o sobre una posible reunión de Shannon con el presidente  Nicolás Maduro.   De otra parte,  el presidente  Maduro le dijo ayer  a su par brasileña Dilma Rousseff que tiene la “disposición de promover una reducción en las tensiones” diplomáticas con EE.UU. Rousseff conversó con Maduro al final de la mañana y luego con el vicepresidente estadounidense Joe Biden, informó la Presidencia brasileña.
Propuestas de jóvenesJóvenes americanos presentarán sus  inquietudes y propuestas sobre democracia y derechos humanos a los presidentes en la Cumbre de Las Américas,  que se realiza en  Panamá este viernes y sábado.  Las propuestas saldrán del foro  juvenil que reúne a 400 personas de todo el continente, en un encuentro auspiciado por la Organización de Estados Americanos (OEA) como parte de las actividades de la Cumbre.  “Estos jóvenes están discutiendo y  debatiendo para adoptar una declaración de la juventud que será entregada a los presidentes” , dijo Valerie Lorena, directora de la ONG Young Americas Business Trust, organizadora del foro.
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