Estas son las poderosas razones del choque entre Israel y Hamas

Noviembre 18, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Sal Emergui | Corresponsal de El País, Israel
Estas son las poderosas razones del choque entre Israel y Hamas

Manifestantes palestinos se cubren la cara ante el lazamiento de gases lacrimógenos lanzados por tropas israelíes en el punto de control de Qalandya cerca de Ramala, Cisjordania.

La Franja de Gaza arde de nuevo. Desde el viernes 75.000 soldados israelíes fueron movilizados.

Los habitantes de la Franja de Gaza y del sur de Israel no recuerdan unos días tan convulsos y violentos desde el fin de la operación Plomo Fundido en enero del 2009. Por un lado, centenares de ataques aéreos israelíes contra las milicias de Gaza, en especial la infraestructura y cabecillas del grupo islamista Hamas. Por otro, centenares de misiles y cohetes contra las poblaciones del sur de Israel, incluyendo por primera vez ciudades tan céntricas y simbólicas como Tel Aviv y Jerusalén. Cuando el pasado miércoles Hamas confirmó la muerte del jefe de su brazo armado, el todopoderoso Ahmed Jabari, en un ataque de la Fuerza Aérea israelí, todos sabían las consecuencias. Y así fue. El ataque contra el que Israel definía como “terrorista número uno de Gaza” ha encendido la mecha entre las partes, acercando incluso una operación terrestre en la Franja.“Abrieron las puertas del infierno”, reiteró este fin de semana el portavoz de Hamas, Fawzy Barhum, uno de los pocos dirigentes que salen a la calle. La plana mayor del liderazgo armado y político del grupo que controla Gaza desde junio del 2007 teme que las amenazas de los dirigentes israelíes se cumplan. Es decir que un misil acabe con sus vidas. “Perseguiremos a todos los terroristas de Hamas. Mientras un niño de Sderot siga sin poder dormir por los misiles palestinos, los terroristas en Gaza no podrán sentirse seguros. Que lo sepan. Les perseguiremos”, advierte el ministro de Transportes Israel Katz.Hace ocho días, el ataque palestino contra un jeep israelí cerca de la frontera con la Franja hirió a cuatro soldados israelíes, dando lugar a otra miniescalada que parecía terminar el martes. Ese día se hablaba de otra tregua pactada por el mediador egipcio. Mientras algunos dirigentes de Israel insinuaban que “nos contenemos pero a la próxima responderemos con dureza”, la cúpula militar y política estaba preparando un gran golpe. Iniciar una masiva ofensiva aérea llamada “Pilar Defensivo” contra Hamas quitándole en el primer envión a su principal as.Ahmed Jabari fue el “culpable” de la conversión de Hamas de un grupo armado en un miniejército con miles de efectivos armados y disciplinados desplegados en unidades y zonas. Una fuerza armada con más de 10.000 cohetes y misiles. Algunos con un alcance superior incluso a 75 km. Una fuerza que desde el miércoles es objeto del incesante ataque aéreo de Israel. En los primeros tres días, fueron atacados 500 objetivos.Pese a ello, Hamas y el resto de facciones han logrado disparar más de 500 misiles y cohetes contra las poblaciones del sur de Israel que viven entre la sirena y el miedo al misil de Gaza.En la Franja, por su parte, no recuerdan tanta intensidad en los bombardeos israelíes y muchos ya pronostican semanas de guerra y destrucción. “Es muy peligroso ir por la calle ya que puedes convertirte en daño colateral a las agresiones”, dice un comerciante de Jabalia en alusión a los muertos civiles en ataques contra milicianos.Desde el llamado “asesinato selectivo” de Jabari, Israel y las milicias se han enfrascado en una ola muy violenta que amenaza con arrasar incluso las relaciones entre Egipto e Israel.Esta escalada se debe entender en varios contextos relacionados con cambios estratégicos y circunstancias coyunturales. En primer lugar la región no es la misma que hace cuatro años. Tras la revolución de Tahrir, Egipto está dominada por Los Hermanos Musulmanes, un movimiento que apoya de forma evidente y pública a Hamas. La breve e histórica visita a Gaza del primer ministro egipcio, Isham Kandil, confirmó el pasado viernes que la región ha cambiado. “El Egipto de la revolución apoyará siempre a los palestinos”, dijo Kandil cerrando la etapa del faraón Hosni Mubarak que nunca vio con buenos ojos a Los Hermanos Musulmanes en El Cairo y en Gaza (Hamas). Este cambio en Egipto es una tabla de salvación para el aislado Gobierno islamista de Gaza.Si las operaciones aéreas se convierten en una amplia y larga ofensiva terrestre, el presidente egipcio, el islamista Mohamed Mursi, podría romper las relaciones con Israel.Y es lo que parecía cuando el viernes por la noche, el gabinete israelí autorizó al Ejército movilizar hasta 75.000 reservistas. “Estamos preparados para darles una lección y enseñarles que nuestra paciencia tiene un límite. Que aprendan que quien nos ataca sin pausa durante tantos meses al final lo paga muy caro”, dice un reservista camino a una base fronteriza con la Franja.En el seno de Hamas, también hablan de precio a pagar. “Las agresiones sionistas tendrán consecuencias. Lo pagarán muy caro. Hamas tiene sorpresas”, dijo el portavoz del brazo armado de ese movimiento, Abu Obeida, que rechazó cualquier tipo de tregua.Sorpresas como disparar un misil a las afueras de las dos principales ciudades en Israel, Tel Aviv y Jerusalén. Una sorpresa que encendió las sirenas de ambas por primera vez desde la guerra del golfo del 91. Hamas puede presumir de tener a la población de media Israel bajo el temor de las sirenas y alarmas.El objetivo de Hamas ahora es no sufrir más bajas entre sus cuadros armados y políticos y llegar a una tregua tras arrestar un duro golpe contra Israel. Este país, por su parte, tiene dos propósitos: “devolver la calma a los ciudadanos israelíes del sur del país y restaurar la capacidad de disuasión ante los terroristas”, dice el ministro de Defensa, Ehud Barak. Es decir, un acuerdo de tregua duradera con Gaza.Hamas acusa al jefe de Gobierno israelí, Benjamín Netanyahu, de lanzar esta ofensiva militar para conseguir votos de cara a los comicios del 22 de enero. Se puede o no relacionar esta cita electoral con la ofensiva Pilar Defensivo. Pero precisamente el hecho de que Netanyahu es el gran favorito hizo pensar a Hamas y muchos analistas que no se arriesgaría con una ofensiva de este calado. Y menos matando al cerebro y arquitecto del brazo más armado y letal de Hamas. Como dicen aquí, “se sabe cómo se empieza una operación, pero no como acaba”.

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