Escultores indios cambian a las deidades hindúes por los astros del fútbol

Escultores indios cambian a las deidades hindúes por los astros del fútbol

Julio 02, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co | EFE

En Kumartuli, un antiguo barrio del norte de la capital bengalí, cerca de 4.000 artesanos sobreviven a diario con la fabricación de ídolos de la imaginería hindú.

La fiebre del Mundial de Fútbol ha contagiado a un pequeño barrio de alfareros de Calcuta, que dejaron momentáneamente la fabricación artesanal de ídolos hindúes para levantar esculturas de astros del fútbol como Lionel Messi, Diego Armando Maradona y el brasileño Robinho.En Kumartuli, un antiguo barrio del norte de la capital bengalí, cerca de 4.000 artesanos sobreviven a diario con la fabricación de ídolos de la imaginería hindú.Prasanta Paul lleva toda su vida esculpiendo deidades como Durga -la gran diosa madre hindú- o Kali -la diosa de la destrucción-, cuyos ídolos son parte importante de los rituales hindúes que millones de personas celebran anualmente en la India.Ahora, movido por su pasión por el fútbol, que cuenta cada vez con más adeptos en la India, Prasanta y un grupo de artesanos de Kumartuli han decidido ampliar su repertorio modelando las figuras de algunos de los dioses del balompié."Es la primera vez que hago una escultura de un jugador de fútbol" , dijo a Efe por teléfono el escultor, que se declara hincha del futbolista indio Baichung Bhutia y "gran fan" de Messi, cuya escultura ha tenido ahora el placer de modelar.Paul optó por la arcilla para un Messi y un Robinho de tamaño real, cosa que le llevó tres días y precauciones especiales debido al monzón (época de lluvias) . Dedicó el cuarto a pintar las figuras.Las estatuas han servido para decorar las instalaciones del club de fútbol del barrio, el "Jayi Sangha" , uno de los muchos que existen en la ciudad más futbolera de la India, Calcuta, donde se vive con especial intensidad el Mundial de Sudáfrica.Fanáticos del fútbolOtros artesanos del barrio de Kumartuli como Sunil Paul optaron por la fibra de vidrio para replicar a otros astros del balompié como Wayne Rooney, Cristiano Ronaldo, Kaká o Thierry Henry, informó la prensa local.Estos artistas pertenecen a un gremio que modela piezas en arcilla, fibra o piedra para toda la India y también las exportan a países como Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Holanda o Australia, donde habitan importantes diásporas de indios.El coste de una escultura ronda las 30.000 rupias (unos 640 dólares al cambio de hoy) si es en arcilla y el doble, si ésta es esculpida en fibra.Aunque especialistas en el arte de esculpir a la diosa hindú de múltiples brazos, ya antes los artesanos de Kumartuli habían hecho sus "pinitos" con celebridades deportivas: las estrellas de la Copa mundial de Críquet de 1996.Tras una larga jornada de trabajo, Prasanta aprovecha siempre que puede para seguir los partidos del Mundial de Sudáfrica por televisión y animar a la selección albiceleste, de la que se declara "fanático" .Aunque sin el esplendor de antaño, Calcuta sigue siendo la capital futbolística de la India, un país donde el críquet y el hockey monopolizan la atención mediática y deportiva de la afición.Futboleros calcutíes como Prasanta no viven el fútbol sólo como un pasión deportiva, sino con una veneración y devoción casi idéntica que la que profesan por sus deidades hindúes.Sirva como ejemplo el derbi local que recrea en Calcuta una de las rivalidades más viejas y ásperas de toda Asia: la que enfrenta a los seguidores del club de fútbol Mohun Bagan, conocidos como "bogavantes" , con los "sábalos" del East Bengal.Ni el reducido presupuesto y ni la escasa talla de sus jugadores influye en la intensidad del choque, cuyos devotos futboleros lo viven como un Barcelona-Madrid en España, un River-Boca en Argentina o un América-Chivas en México.Los calcutíes apasionados del fútbol podrán rememorar ahora, viendo la estatua de un Maradona de arcilla, al argentino de carne y hueso que los visitó en diciembre de 2008 para inaugurar una escuela de fútbol y un complejo deportivo que lleva su nombre.Hicieron falta 5.000 policías para vigilar a una muchedumbre de 50.000 personas que acudieron al desfile de Maradona, tres décadas después del viaje a Calcuta de otro grande del fútbol, Pelé.

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