Eran espías al mejor estilo de Hollywood

Julio 04, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Patricia Lee | Corresponsal de El País
Eran espías  al mejor estilo de Hollywood

Boceto que muestra de izquierda a derecha al juez Ronald Ellis, y a los detenidos Anna Chapman, Vicky Peláez, Cynthia Murphy, Richard Murphy y Juan Lazaro, mientras asisten a una corte de Nueva York.

Los once supuestos agentes rusos capturados enviaban claves con tinta invisible y archivos con tecnología Wi - fi.

La rutilante Anna Chapman, cuya vida parece sacada de la famosa serie Sex and the City, y los otros diez detenidos acusados de actuar como agentes rusos en Estados Unidos, llevaban vidas que parecían la postal perfecta del sueño americano.La mujer en el centro del escándalo es joven, 28 años, linda, relacionada con los círculos del dinero y del poder. Anya Kuschenko nació en la famosa Stalingrado y viene de una familia de diplomáticos. Su padre fue embajador en Kenya. Sus compañeros de clase relataron al periódico ruso Moscow Times, que de adolescente le gustaban Metallica y Nirvana, se vestía como punk y era una estudiante excelente. Luego fue a Moscú a estudiar en la Universidad de la Amistad de los Pueblos y se graduó en 2004, empezó a trabajar en una empresa llamada Fortis y estableció un negocio inmobiliario por Internet. Se casó con el inglés Alex Chapman y viajó a Gran Bretaña, donde utilizó el apellido de casada. Su sitio de Internet www.domdot.ru ofrece buscar propiedades en 90 regiones de Rusia, y Chapman quería hacer uno igual en Nueva York, donde vivía desde hace un año en un apartamento cerca de Wall Street. Según los investigadores, Chapman usó una computadora laptop para transmitir, todos los miércoles, desde una cafetería, mensajes a un funcionario ruso que circulaba cerca del sitio en una camioneta. Los agentes federales descubrieron que la computadora de Chapman estaba configurada para conectarse de forma inalámbrica a una computadora en la camioneta, con tecnología Wi-Fi. En el poco tiempo que las computadoras estaban cerca era posible transferir archivos codificados. El funcionario ruso era vigilado por el FBI, hasta que un supuesto funcionario del consulado se reunió con ella en un café y le pidió pasar un pasaporte falso a otra espía. Anna aceptó, pero luego le entraron dudas y compró un celular para llamar a Moscú. Sus superiores le aconsejaron entregar el pasaporte a la policía e irse del país, pero Chapman fue arrestada en la comisaría al entregar el pasaporte. El sueño americanoRichard y Cynthia Murphy vivían en una calle silenciosa, Marquette Road, en una casa pequeña de dos pisos, en New Jersey. Cynthia era una madre bien vestida que trabajaba en un banco neoyorquino. Su marido se quedaba en casa cuidando a las niñas, nada raro en la actual crisis. Gente tranquila. Lo único que sorprendía a los vecinos, es que a veces un carro pasaba tomando fotos, y se veían algunos extraños paseando perros.Luego se descubrió una falsa partida de nacimiento de Richard, y se cree que el matrimonio también fue falso, pues los investigadores sospechan que las parejas fueron formadas en Moscú para la tarea, aunque los niños sí parecen propios. Aparentemente, los Murphy se reunían con sus contactos rusos en estaciones de tren y escribían mensajes con tinta invisible. Tenían cuentas bancarias paralelas, donde recibían importantes giros.En Washington, Mijail Semenko, 23 años, era un ruso amable con una novia atractiva, que conducía un lujoso Mercedes Benz, se tomaba fotos frente a la Casa Blanca y despertaba al vecindario con sus fiestas ruidosas. Semenko trabajaba en la agencia Travell All Russia, usando sus conocimientos de inglés, ruso, español y chino. Cerca de allí, Michael Zottoli y Patricia Mills vivían en un bloque de apartamentos con sus dos hijos. Los vecinos dijeron que eran muy amables y que solo se distinguían por sus acentos. Zottoli dijo que era un inversor bancario italiano, y Mills dijo que era una estudiante canadiense.Según los fiscales estadounidenses, la pareja se llamaba en realidad Mikhail Kutzik y Natalia Pereverzeva.Donald Heathfield y Tracey Foley, una pareja con niños que emigró desde Canadá, vivían en Boston, donde Heathfield consiguió un trabajo en una firma consultora. Pero en realidad, Heathfield asumió la identidad de un canadiense muerto y Tracey Lee Ann Foley viajaba con un pasaporte británico falso provisto por Moscú.Los espías latinosEl supuesto uruguayo Juan Lázaro, de 66 años, casado con la periodista de origen peruano Vicky Peláez, son la otra pareja de detenidos. Lázaro ya confesó que trabajaba para los servicios secretos rusos, reconoció que Lázaro no es su verdadero nombre, que su casa era pagada por el “servicio” -la forma en que serefiere a sus jefes rusos- y que su esposa Vicky había enviado cartas al “servicio” de su parte.El FBI puso micrófonos en la casa y tiene conversaciones de Lázaro contando su infancia en Siberia. Vicky Peláez, nacionalizada estadounidense, trabaja desde hace veinte años como columnista de El Diario, uno de los más conocidos periódicos en español de Nueva York. Es una dura crítica de las políticas de Estados Unidos en América Latina y defiende con vigor a Fidel Castro y Hugo Chávez. La justicia dice que tiene pruebas de Peláez recibiendo US$8000 de los rusos, que luego utilizó para pagar impuestos.La periodista expresó su “total inocencia”, según su abogado Carlos Moreno. “Vicky dice que esos cargos son auténtica ciencia ficción y que no tiene nada que ver con ello. Ella piensa que la motivación para la acusación viene de su columna y por las posiciones antiestadounidenses”, precisó Moreno. El undécimo acusado, Christopher Metsos, fue detenido en el aeropuerto de Larnaca (Chipre) y posteriormente puesto en libertad, se desconoce su paradero.La historia de los once espías ha ganado amplia difusión, porque parece una historia sacada de la guerra fría. Llama la atención la utilización de personas que se confunden con el modo de vida americano, desde las jóvenes ejecutivas hasta las periodistas de izquierda. Según Bruce Riedel, el ex agente de la CIA, este es precisamente el plan ruso: “fundirse durante años en toda la sociedad de un país y hacerse amigo de la gente, de la cual se sustrae información”. Estos operativos “eran característicos del ex servicio secreto soviético KGB, lo cual no es sorprendente, porque la estructura del KGB sigue existiendo y gobierna a Rusia”.

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