En la mente de un asesino sicópata

Julio 31, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Diego Muñoz I Corresponsal de El País
En la mente de un asesino sicópata

Momentos después de la explosión en un sector gubernamental de una de las ciudades más pobladas de Noruega.

El noruego Anders Behring Breivik cometió la matanza más grave en los últimos años en Europa. “Este tipo de asesinos se consideran salvadores”.

El 13 de marzo de 1996 parecía un día normal en la escuela primaria de Dunblane en Escocia. Las clases se habían iniciado sin contratiempos hacia las 9 de la mañana. Nadie auguraba lo que iba a suceder después. Nadie lo hubiera podido imaginar. Hacia las 9:30 de la mañana, Thomas Hamilton, de 43 años, entró al gimnasio de la escuela llevando consigo cuatro pistolas automáticas y con la frialdad de los asesinos, se plantó frente a la clase y comenzó a disparar sin contemplaciones. La profesora y 16 de sus alumnos murieron en el ataque que duró tres minutos. Contemplando su obra, se pegó un tiro en la cabeza y murió.Esta acción de Hamilton iniciaba la historia negra de las matanzas en Europa, perpetradas en su mayoría por personas con desequilibrios emocionales.Quince años más tarde, Anders Behring Breivik repetía la escena en la isla de Utoya, a 40 kilómetros de Oslo, en Noruega, dos horas después de haber hecho explotar una bomba en el centro de la capital. Vestido de Policía para poder burlar los sistemas de seguridad y armado de un rifle, llegó a la isla y comenzó su ‘cacería’, persiguiendo a los jóvenes que habían acudido al lugar para una reunión del Partido Laborista.Mientras disparaba, Breivik gritaba: van a morir todos, van a morir todos. El plan de Breivik llevaba al menos dos años cocinándose. Ya en la cárcel, comentó que estaba asombrado de lo perfecto que le había salido. En 2009 fue a Praga buscando la forma de hacerse con armas ilegales. Pero no pudo. Entonces buscó otra manera, la legal. A comienzos de este año se trasladó a un área rural al noroeste de Oslo y acondicionó unos establos como una granja.Fue para esa granja que compró los fertilizantes que luego usaría para fabricar explosivos como el que hizo estallar frente al Parlamento noruego. Pero no solo compró fertilizantes. Breivik se hizo con un rifle Ruger Minio 14 semiautomático. En un párrafo de su manifiesto anti islámico de 1 500 páginas publicado horas antes de la matanza, fechado en septiembre del 2010 se lee: “Solicité un rifle Ruger Mini 14 semi automático. En el formulario de solicitud puse: para caza de venados. Me vi tentado a poner para ejecutar marxistas culturales y traidores multiculturalistas sólo para ver su reacción. Mi solicitud fue aprobada y así pude conseguir el arma y los cartuchos”.Breivik actuó con extrema frialdad. “Nos gritaba que saliéramos que el peligro ya había pasado y que venía un barco a rescatarnos”, dice Thorbjorn Vereide, de 22 años, que se salvó escondido tras unas rocas. El asesino nunca corrió, nunca se mostró preocupado por el tiempo. Estuvo, según los testigos, más de una hora, persiguiendo a los jóvenes.Nadie tiene una respuesta para lo ocurrido como tampoco la habrá para explicar otras muchas matanzas en todo el mundo. Pero el estudio del perfil psicológico puede dar algunas pautas.“Estamos ante un caso prototípico de asesino frenético o Spree Killer, -explica el psicólogo criminalista Jorge Jiménez - es decir, un asesino que mata a dos o más víctimas en un periodo de tiempo consecutivo y en dos o más lugares. El tiempo que transcurre entre un asesinato y otro no se debe a un periodo de enfriamiento, cosa que lo diferencia del asesino en serie, sino que es el tiempo que transcurre en encontrar a otra víctima”. “En el caso de Breivik, nunca dejó de perseguir y de matar, tampoco escogió a sus víctimas, era como estar de caza, disparaba a todos sin ningunas distinción, sin ninguna muestra de arrepentimiento, al contrario con mucha sangre fría, como si no se tratara de seres humanos, como si estuviera cumpliendo una misión, tal y como lo ha dicho luego. De ahí su falta de sentimientos, dolor, pesar o arrepentimiento”, agrega.Todos los expertos coinciden en este perfil, el del “misionario”, como muchos de los que hace algunos años en Colombia se hicieron llamar “justicieros”, es decir un tipo de asesino que mata tras elaborar una idea delirante en la que él se autoerige como la persona con la misión de eliminar a determinados elementos que considera nocivos.“Este tipo de asesinos -agrega Jiménez Serrano- se consideran redentores, salvadores que liberan a la sociedad de determinados grupos que considera dañinos, generalmente prostitutas, drogadictos, vagabundos. En el caso de Anders Breivik, sus ideas contra el multiculturalismo y el odio a los inmigrantes podrían identificar el elemento social considerado como el enemigo a aniquilar. En este caso, las víctimas no pertenecen directamente al grupo contra el que Breivik lucha, sino que son seleccionadas por ser políticamente defensores en su sociedad de estos grupos (inmigrantes, principalmente musulmanes)”.Para el psicólogo español, Hernán Herrera-Martínez, este tipo de asesinos suelen hacer una vida normal por eso son difíciles de detectar. “Se camuflan en la sociedad -explica- y solo podrían reaccionar y hasta descubrirse cuando se les habla de su temática delirante. Sólo ante esta situación, se puede comprobar al extremismo al que ha llevado sus convicciones y puede apreciarse la perturbación que esconde dicha ideología junto a la visión violenta que tiene al respecto”.“Él mismo lo ha confesado,-agrega Herrera-Martínez- llevaba años en su plan, tal vez desde la adolescencia, cuando la persona va desarrollando y conformando elementos como la autoestima, la empatía, las habilidades sociales y resolución de conflictos. En un momento determinado, el sujeto percibe como ciertos daños o problemas que existen a su alrededor son culpa de determinadas personas o grupo de personas. Para él todo se reduce a dos cosas: los perjudicados y los culpables. Esta idea se va extremando en posturas y se relacionan con una solución violenta”.Con estas ideas, entonces es fácil que se junten personas que compartan algunas cosas, que formen grupos y que, como es de esperar, comiencen a retroalimentarse y a sentirse aceptados. Cada vez más, este delirio ocupa gran parte de su vida, cada vez se estrecha más el cerco del resto de cosas, la idea delirante lo inunda todo hasta que su mundo gira prácticamente entorno a esos pensamientos. Esto le lleva a fabular teorías y a construir una lógica y racionalidad sobre sus ideas extremas sin que quepa la menor duda y sin que sea posible cuestionar su defensa.“Breivik ha dicho que en todo momento estuvo consciente de lo que estaba haciendo, del daño que estaba provocando, pero que consideraba que era necesario, es decir, para él, la matanza ha sido un hecho heroico y que se lo agradecerán luego los noruegos”. Por eso no salió huyendo. A diferencia de muchos asesinos, éste no mostró señal de querer quitarse la vida una vez “cumplida su misión”.Otra de las cosas que ha llamado la atención del asesino noruego, es que tenía dos perfiles en Facebook, uno antes y otros después de la masacre. El último fue alterado para enfatizar la noción de que Breivik fue motivado por creencias “cristiano conservadoras”. El primero fue borrado momentos después de haber sido identificado mientras que el segundo surgió luego para reemplazarlo.“Se nota que varias cosas han sido manipuladas para alterar las posturas políticas del sospechoso. Primero, una sección titulada Filosofía, ha sido agregada para incluir cristiano y conservador. En el segundo, el interés de Breivik en Winston Churchill y Max Manus, el líder de la resistencia anti-nazi noruega, ha sido borrada, quizá porque no encajan con el perfil psicológico de que Breivik fue un neo-nazi derechista vinculada a la English Defence League.Europa no se salvaEstados Unidos es el lugar del mundo occidental donde se ha presentado el mayor número de matanzas del tipo de Noruega. Desde la muerte de 12 escolares en el instituto de La Columbine, donde los adolescentes Eric Harrys y Dylan Klebold, dispararon contra sus compañeros de colegio antes de suicidarse en 1999, hasta unos 40 episodios más, algunos de ellos de mucha resonancia, como el ocurrido el 16 de abril de 2007 en la Universidad de Virginia donde Chao Seung-Hui, de origen surcoreano, mató a 32 personas en dos ataques seguidos y luego se suicidó.En Europa, la matanza perpetrada por Anders Breivik es la mayor de su historia reciente, pero no la única. En Inglaterra y Alemania ha habido ataques similares. En un instituto de Erfurt en Alemania, el 26 de abril de 2002, Robert Stinhauser, de apenas 19 años, y vestido de ninja fue de aula en aula disparando a los profesores, 13 de los cuales murieron, al igual que dos estudiantes y un policía. En 2009, un ex alumno de 17 años de un colegio de Winnenden, también en Alemania, mató a nueve jóvenes y tres profesores.El último suceso que conmocionó a Europa ocurrió en junio de 2010 en Reino Unido donde un taxista mató a 12 personas en Cumbria.

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